06 ago 2020

Ir a contenido

TRAS LA PANDEMIA

Rusia comienza a votar la reforma de Putin en un ambiente de apatía

Guantes, termómetros, desinfectante y vales de lotería son entregados a la entrada de los colegios a los electores, en una votación se prolongará hasta el 1 de julio

Marc Marginedas

Un residente vota en casa durante la primera jornada de votación sobre la reforma constitucional en Rusia.

Un residente vota en casa durante la primera jornada de votación sobre la reforma constitucional en Rusia. / REUTERS / EVGUENIA NOVOZHENINA

Guantestermómetrosmascarillasjabón desinfectante y hasta unos vales para una lotería popular que prometían "muchos premios" esperaban este jueves a los primeros votantes que acudían a los colegios electorales a depositar su papeleta en la consulta sobre la reforma constitucional, que puede convertir a Vladímir Putin en el presidente vitalicio 'de facto' de Rusia. Debido a la pandemia y para evitar aglomeraciones, los centros de voto permanecerán abiertos hasta el 1 de julio, al tiempo que las páginas de los medios de comunicación independientes han comenzado ya a desgranar supuestos casos de manipulación electoral y presión a los votantes.

Nikita y Katya, dos jóvenes veinteañeros portando la requerida acreditación de observador emitida por la Cámara Social de Rusia, entregaban a cada visitante, a la entrada del colegio electoral 182, en pleno centro de Moscú, un 'pack' compuesto por un pin de la reforma constitucionaluna pulsera, un calendario del año en curso y la citada papeleta del sorteo, con un número oculto que había que rascar y luego cotejarlo en una página web. Ya en el interior del edificio, y tras superar el control de la temperatura corporal, la presidenta se ha negado en redondo a decir su nombre, el número de personas que habían votado hasta el momento e incluso la cantidad de electores inscritos en el centro.

Datos más concretos

Más comunicativa se ha mostrado Irina Banova, presidenta del colegio 183, en el cercano callejón Bródnikov. A media mañana, habían votado 112 ciudadanos de los 2.300 incluídos en las listas. Incluso ha accedido a proporcionar las cifras de quienes votaron a domicilio, una posibilidad permitida por la legislación rusa  que en esta ocasión despierta suspicacias entre las organizaciones independientes de observación electoral por la relajación de sus requisitos debido a la pademia. Irina ha admitido que, en los días a venir, regularmente vendrá un operario a desinfectar el local, quedándose sin vigilancia la urna con las papeletas durante ese lapso de tiempo. También ha reconocido que no hay representantes de los partidos y que la única observadora acreditada es también una veinteañera, que se reclama independiente. 

Pese a la excepcionalidad de una cita con las urnas que se prolonga durante una semana, Irina ha insistido en que no hay posibilidad alguna de hacer trampa. "Cada noche sacamos las papeletas y las introducimos en una caja fuerte; el recuento se hará el día 1 de julio".