11 jul 2020

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CATÁSTROFE ECOLÓGICA

Putin declara el estado de emergencia por un vertido en una región del Ártico

Greenpeace compara la contaminación con el desastre en Alaska del Exxon Valdez, mientras el Gobierno admite que se tardarán "décadas" en recuperar el equilibrio ecológico de la zona

Marc Marginedas

Una imagen que muestra el vertido de diésel en el río Ambarnaya.

Una imagen que muestra el vertido de diésel en el río Ambarnaya. / AFP

Nueva catástrofe ecológica en los alrededores de la remota ciudad minera de Norilsk, en el norte de Rusia. Un total de 20.000 toneladas de combustible procedentes de una planta energética se vertieron por accidente en el río Ambarnaya, cuyas aguas en última instancia alcanzan el océano Ártico. Responsables de Rosprirodnazor, la agencia estatal encargada de gestionar los recursos naturales, ya han avanzado que se necesitarán décadas para recuperar el equilibrio ecológico en la zona, mientras que activistas de Greenpeace han llegado incluso a comparar el incidente con la catastrofe ecológica que produjo en Alaska en 1989 cuando el petrolero Exxon Valdez encalló con un arrecife y derramó miles de toneladas de petróleo al mar.

Visiblemente molesto, el presidente ruso Vladímir Putin ha ordenado declarar el estado de emergencia en la región, al tiempo que ha reprendido públicamente a las autoridades regionales y a responsables de Norilsk-Nikel, una de cuyas empresas subsidarias es responsable de la polución. "¿Cómo es posible que las agencias gubernamentales solo se enteren dos días después de los hechos?; ¿nos vamos a tener que informar por las redes sociales? ¿está usted en su sano juicio'", ha reprochado el líder del Kremlin a Serguéi Lipin, responsable de NTEK, la compañía a la que pertenece la planta energética. La empresa matriz, en cambio, ha asegurado que la información respecto al vertido fue proporcionada "en tiempo y modo adecuado".

Alarma de organizaciones ecologistas

Aleksándr Uss, gobernador del gigantesco territorio de Krasnoyarsk, en el corazón de Siberia, ha intentado sacudirse de encima las posibles responsabilidades atacando a la compañía. "Solo nos enteramos de la situación real el domingo" después de que "informaciones inquietantes aparecieran en los medios sociales", ha intentado explicar a Putin. De hecho, la alarma fue lanzada por el Fondo Mundial para la Naturaleza, una organización medioambiental con sede en Suiza, que dió a entender  que en realidad, en esta ocasión las dimensiones del vertido habían impedido ocultar lo sucedido. "Son volúmenes enormes; era dificil para ellos ocultarlo", ha declarado Alekséi Knizhnikov, un experto de la organización. Las fotografías procedentes de la región muestran kilómetros de la corriente del Ambárnaya con las aguas coloreadas de color carmesí

Por su parte, la organización Greenpeace ha recordado que la catástrofe del Exxon Valdez de hace tres decenios en Alaska costó a sus responsables la friolera suma de 8.000 millones de dólares, y ha exigido al Gobierno ruso que modifique "las leyes medioambientales" para evitar que las empresas en Rusia, como ha venido sucediendo "con frecuencia"en los últimos años, "evadan sus responsabilidades financieras".  La anterior ocasión en que algo similar sucedió en Rusia se produjo en el 2007 en el estrecho de Kerch, involucrando una cantidad de vertido cuatro veces menor (5.000 toneladas) lo que obligó al Estado a desplegar al Ejército y a cientos de voluntarios. Hace cuatro años, también en Norilsk, el Daldykan, otro río de la zona, apareció coloreado de rojo después de que aguas ferrosas procedentes de una canalización rebosaran y alcanzaran la corriente fluvial. Entonces, Norilsk Nikel aseguró que no existía "peligro".