09 jul 2020

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por el cierre de fronteras

El coronavirus manda a la uci a las universidades australianas

El coste económico de la crisis para la educación del país, fuertemente dependiente de los estudiantes internacionales, podría ser de 2.762 millones de euros

La pandemia también ha asestado un duro golpe a muchas de las investigaciones y ha dejado en las casas al cuidado de los hijos a las científicas

Rocío Otoya/Efe

Una enfermera realiza el test de coronavirus a un conductor en Australia.

Una enfermera realiza el test de coronavirus a un conductor en Australia. / Europa Press

Las universidades de Australia estudian cómo reanudar sus clases presenciales durante la pandemia de covid-19, mientras aumenta la presión sobre los estudiantes internacionales que aún se encuentran fuera del país por el cierre de fronteras.

El coste económico de la crisis para las universidades del país, fuertemente dependientes de los estudiantes internacionales, podría ascender hasta los 4.600 millones de AUD (3.012 millones de USD o 2.762 millones de EUR) durante los próximos seis meses como consecuencia del bloqueo de las fronteras. 

"En base a ello estimamos que unos 21.290 empleados a tiempo completo perderán sus puestos de trabajo durante ese período", señaló este martes Catriona Jackson, directora ejecutiva de Universities Australia (UA), organización que representa a las 39 universidades del país, entre ellas 5 ubicadas en el ránking global de las 50 mejores. 

La cuarta mayor exportación

Los estudiantes internacionales, incluidos los universitarios, aportaron a la economía australiana en el curso 2018-19 unos 37.600 millones de AUD (24.616 millones de USD o 22.588 millones de EUR), lo que convierte a la educación en la cuarta mayor exportación de este país, después del carbón, el hierro y el gas natural. 

Sin embargo, la pandemia ha obligado a los estudiantes internacionales, que llegan a pagar hasta unos 33.000 AUD (21.659 USD o 19.846 EUR) por sus estudios, a cancelar sus planes de estudios o a retornar a sus países de origen por la falta de empleo y subsidios en Australia, que prevé retomar sus actividades económicas en julio próximo tras controlar al coronavirus. 

Por el momento, se calcula que un 10 % de dichos estudiantes todavía no pueden entrar en Australia pero, para Jackson, eso no significa que hayan cambiado Australia por otras opciones. 

"No hay pruebas que sugieran que los estudiantes internacionales elijan estudiar en otro sitio debido a la covid-19. Australia es visto como un destino seguro, acogedor y que ha respondido efectivamente a la pandemia", recalcó en un correo electrónico. 

Peticiones de las universidades

Muchas universidades australianas han pedido al Gobierno que permita la entrada en el país a los estudiantes internacionales, que representan un tercio de su población estudiantil de 1,5 millones. 

Mientras tanto, de cara al próximo curso académico, "las universidades están trabajando con el gobierno y las autoridades sanitarias en cómo implementar cuidadosamente el retorno a las clases presenciales", indicó Jackson. 

Asimismo, las universidades australianas están intentando atraer a los ciudadanos del país, que financian sus estudios con préstamos gubernamentales que se deducen a través de impuestos. 

La economista especializada en Educación y Capital Humano de la Universidad de Sídney, la española Marian Vidal-Fernández, explicó que la pandemia "es una oportunidad para replantearse la dependencia tan alta que se tiene de los estudiantes extranjeros y la necesidad de tener tantas universidades que van creciendo tanto". 

Covid-19 golpea a investigaciones y mujeres

La pandemia también ha asestado un duro golpe a muchas de las investigaciones universitarias, que representan el 90 % de la investigación en Australia y el 43 % de la aplicada, ya que se ha cancelado una gran parte de ellas o se han destinado fondos a otras centradas en el nuevo coronavirus. 

El recorte de empleos en las universidades afectará a unas 7.000 personas vinculadas a investigaciones académicas y a 9.000 estudiantes internacionales que interrumpirán sus investigaciones este año, según un reciente estudio coordinado por el jefe científico del gobierno, Alan Finkel

Además, "muchas publicaciones presentadas por hombres se han disparado no solo en Australia sino a nivel mundial porque las mujeres están en casa cuidando a los hijos", según comentó Vidal-Fernández. 

Modelo empresarial

Las universidades australianas operan según un modelo empresarial y en su mayoría no pueden acceder a los subsidios JobKeeper que ofrece el gobierno a las empresas para que sigan pagando los sueldos durante el periodo de ralentización económica provocado por la pandemia. 

El economista de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Tim Harcourt señaló que "el gobierno podría extenderles el JobKeeper, mientras que las cámaras de comercio locales como la Peruana-Australiana podrían dar apoyo financiero y pasantías a los estudiantes internacionales". 

Entretanto, el primer ministro australiano, Scott Morrison, anunció hoy en Camberra que la formación profesional para trabajadores especializados será la prioridad de su gobierno con el objetivo de que los jóvenes estén "mejor capacitados para los trabajos que los negocios están buscando crear". 

"Es una decisión muy estratégica...es una manera relativamente rápida y fácil de llenar un vacío en determinados oficios. No necesariamente estoy en contra. La universidad es muy cara y no es para todos, pero tiene que haber un equilibrio", precisó Vidal-Fernández.