24 oct 2020

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La mirada del corresponsal

La mirada del corresponsal

Ana Alba (1971-2020). IN MEMORIAM | 24 mayo 2020

Los redactores de EL PERIÓDICO en distintas capitales retratan el paisaje a dos meses de la propagación del virus. Cada ciudad tiene un pulso distinto que refleja los miedos y la forma de adaptarse a la pandemia

ROMA: Un nuevo renacimiento

Rossend Domènech

Roma, la mirada de Rossend Domènech / ROSSEND DOMÈNECH

"Todos los índices de contaminación se han hundido y el cielo romano , cansinamente pintado de barroco, es hoy diáfano y medieval.  El silencio, sencillo y majestuoso, transporta melodías y el piar de pájaros no urbanos."

"Gracias a la primera etapa de desconfinamiento parcial, los romanos se acercan con cierto temor, visible en sus rostros, a la serena belleza de su ciudad, imposible de ver con 30 millones de turistas -100.000 al  día-, que silencian las aguas de Trevi, los remolinos del Tíber y las fuentes de San Pedro. "Las termitas de Europa" las llamó el suizo Hans Ur von Balthasar."

No hay un Goethe, Stendhal, Heine, Montaigne, Gregorovius, Gogol, Velázquez, Dumas, Chateaubriand, Pla, Segarra, Moix que haya jamás podido ver Roma como en estos 60 días de confinamiento. Toda tuya. Más de que la que tuvieron Augusto, el Borja Alejandro VI o la familia Napoleón y Valadier. La Roma que podría ser, sin virus y sin renunciar a la modernidad." 

LONDRES: Un Soho sin plumas

Begoña Arce

"Rediseñar Londres no será fácil. De pronto el centro queda muy lejos y no tiene sentido ir a un Soho sin plumas, ni cócteles o a un West End sin teatro, ni música. En el Chinatown aún se ven carteles celebrando el año nuevo. Era el 25 de enero. El año de la rata. Para entonces la ciudad de Wuhan ya estaba aislada. Durante un tiempo los patos asados y las costillas de cerdo siguieron colgados en los escaparates de los restaurantes, pero los clientes habían desaparecido."

"Tampoco hay un alma en los edificios de la City, con despachos de alquiler a precio de oro que empiezan a ser una carga insostenible. Allí solo quedan desde hace semanas guardias de seguridad y porteros aburridos en los vestíbulos, mirando la televisión. No hay rastro del enjambre de abogados con peluca, administrativos en gris, financieros encorbatados y dependientes de cafés ahora cerrados.  "Las grandes oficinas pueden ser una cosa del pasado", ha declarado el jefe de Barclays, Jes Staley."

"Muchas cosas pueden haber cambiado para siempre. En el metro los altavoces emiten órdenes en tono castrense. "No viaje", "Quédese en casa", "Salve vidas" (...) Circular en bici ha dejado de ser "tendencia" para convertirse en una necesidad. El alcalde, Sadiq Khan, que lleva años luchando por un aire más puro, quiere ensanchar aceras y convertir carriles temporales en permanentes. Es la gran oportunidad de sacar algo bueno de esta tragedia."

PARÍS: el rumor del Sena

Eva Cantón

"Donde hace apenas dos meses el ritmo lo marcaban los turistas, ahora manda el silencio. Todo es más lento. El paso de la gente, la velocidad de los coches y hasta el rumor del Sena. La epidemia de coronavirus deja extrañas fotos de París. Lo que para unos es deprimente otros lo viven como un raro privilegio. Mientras el bullicio regresa poco a poco a los barrios populares, sorprenden los Campos Elíseos desiertos, la cima del Arco del Triunfo sin gente, la soledad de la pirámide del Louvre y la Torre Eiffel inaccesible."

"En los Campos Elíseos la ausencia de terrazas ensancha visualmente las aceras en las que solo hay lo que ahora llamamos trabajadores esenciales: limpiacristales, barrenderos, tenderos o quiosqueros de prensa como Frank, un negro afable de 63 años orgulloso de prestar un servicio a sus clientes durante el confinamiento.  'La gente viene a charlar. Me he convertido en una referencia porque soy el único abierto en todos los Campos Elíseos', explica."

"Por la salud de todos, respetemos nuestra distancia", se lee en un cartel circular pegado en el suelo del andén. Pegatinas también en los asientos para espaciar a los usuarios (pocos) y avisos por megafonía en el interior del convoy, aunque algunos no cambian: 'Cuidado con los carteristas'. Parece un submundo lleno de peligros."

BERLÍN: un nuevo paisaje urbano

Andreu Jerez

Berlín, la mirada de Andreu Jerez / ANDREU JEREZ

"La historia de la pandemia en Berlín es la de un confinamiento que nunca fue. La vida pública no ha dejado existir en la capital alemana a pesar de las restricciones contra la expansión del virus."

"Los berlineses tienen a menudo que formar filas en plena calle para comprar en el supermercado, retirar dinero del banco o hacerse con una cerveza en los populares 'Spätis' -tiendas abiertas casi a todas horas que venden alcohol, tabaco, papel de liar y prensa- lo fundamental para pasar una buena tarde (...) El batacazo para el turismo es visible en los lugares de atracción; sitios emblemáticos como la Puerta de Brandeburgo o la Columna de la Victoria, por lo general anegados de turismo -especialmente con la llegada de la primavera-, están hoy semivacíos."

"A pocos metros del taxi, donde hace meses meses se formaban colas de turistas para subir a la cúpula de cristal del Bundestag, hoy se reúnen varios cientos de personas que niegan la pandemia. Forman parte del nuevo paisaje urbano de Berlín. Desde hace semanas, una variopinta mezcla de ultraderechistas, militantes de las más diversas teorías de la conspiración y ciudadanos descontentos protestan contra la limitación de derechos fundamentales."

NUEVA YORK: el vacío espectral

Idoya Noain

Nueva York, la mirada de Idoya Noain / Idoya Noain

"El virus y el miedo, sin alterar físicamente el espacio, han hecho para muchos las distancias más difíciles de cubrir y Nueva York más pequeña. La vida se confina en apartamentos que, en la mayoría de los casos, tienen un minimalismo de metros cuadrados nada acorde con el maximalismo de los precios de alquiler, rentas que ante la sangría de trabajos (más de 830.000 perdidos en los dos últimos meses) son cada vez una losa mayor en la Gran Manzana magullada."

"Los 'homeless' no quedan grabados en esos 'selfies' de los que en el futuro dirán: yo estuve allí. Pero están, como en cada lugar de Nueva York. Debajo de los puentes de las autopistas que bordean Manhattan, en las puertas del hospital de veteranos, en Wall Street, en aceras, en bancos de parques, deambulando, esperando a entrar en un refugio, o en el metro, hasta que de una a cinco de la madrugada deben salir".

'Y en Manhattan se puede surcar en un vacío espectral la Quinta Avenida o la calle 42 con la despreocupación de poder mirar a las alturas redescubriendo sus impresionantes y antinaturales cañones de cemento, acero y cristal. O bajar hasta lo que fue la zona cero, donde en las dos fuentes del memorial de las Torres Gemelas cerrado ha dejado de correr el agua."

ESTAMBUL:  Delfines en el Bósforo

Adrià Rocha Cutiller

Estambul, la mirada de Adrià Rocha. / ADRIÀ ROCHA

"Sin gente tapando sus vistas y revolviendo sus aguas, el Bósforo vivió un inicio de primavera tranquilo y sereno. Y aún sigue así: el tránsito por el estrecho ha descendido tanto -sobre todo de barcos petroleros rusos, cuya carga ya no compra nadie- que los delfines, que antes no se atrevían a adentrarse demasiado en sus aguas, por miedo a que algún transatlántico les arrollase, ahora se muestran y juegan hasta bien adentro del Cuerno de Oro."

"En marzo, las mezquitas prohibieron los rezos colectivos, algo que no había pasado nunca jamás: ni en los brotes constantes de peste negra que asediaron la capital del Imperio Otomano hasta el siglo XIX. Sin embargo, la otra religión, la capitalista -aunque a medias- nunca ha parado de funcionar por miedo al colapso. Lo sagrado ha cambiado: a Dios le ha salido competencia."

"Pero Hasán ríe, su jefe ríe y todos, en esta primera semana de reapertura de las tiendas, están contentos: al fin parece que recuperan cierta normalidad. El reto, sin embargo, será mayúsculo, porque los carteles de las tiendas en Eminönü no están en turco sino en ruso, árabe e inglés. Los miles de tenderos que habitan este barrio, que gritan en este barrio, que atosigan en este barrio, que exhortan en este barrio, que molestan en este barrio -asquerosamente lleno siempre; tristemente vacío ahora-, se han quedado, de golpe y sin avisar, sin el 90% de sus clientes: los extranjeros."

MOSCÚ: un sabor' chernobiliano'

Marc Marginedas

En este mayo del 2020, parece que ha llegado el momento de abrir una nueva página en la historia reciente de la capital rusa. El desorden yeltsiniano de los 90, tranformado en neoimperialismo putiniano con el último cambio de siglo, está alumbrando a una nueva metrópolis: Moscú es ahora la ciudad-Wuhan, el epicentro mundial de las infecciones por coronavirus, con más de 5.000 contabilizaciones diarias de nuevos contagios."

"Es la capital mundial de la pandemia donde ya nadie se alarma cuando una ambulancia llega durante la noche a un edificio del vecindario y se lleva a un paciente intubado con oxígeno;  la megalópolis donde vehículos policiales recorren sus desiertas avenidas previniendo a través de la megafonía de los riesgos de salir de casa, advertencia precedida por una consigna de marcado sabor chernobiliano: 'vnimanie, vnimanie!' (atención, atención); la urbe donde sacerdotes, diáconos, monjas y beatos, haciendo oídos sordos a las recomendaciones gubernamentales, celebran a hurtadillas servicios religiosos con feligreses de confianza que creen que la enfermedad es solo un castigo de Dios por los pecados cometidos."

"Unos metros más arriba, tras atravesar una plaza Roja desierta donde tan solo se identifican a lo lejos algunos aburridos agentes del orden junto al mausoleo de Lenin,  estremece observar la Tumba del Soldado Desconocido en calma, silenciosa, sin público. Aquí, en un día corriente, se agolpan centenares de estridentes turistas locales y foráneos. Hoy, en cambio, el chasquido de las botas de los soldados es audible desde la distancia y hasta forma eco gracias a las murallas exteriores del Kremlin." 

Buenos Aires: la ciudad en cámara lenta

Abel Gilbert

"Buenos Aires se ha transfigurado bajo los rigores de la cuarentena otoñal: sus habitantes se mueven en cámara lenta como si les pesaran las mascarillas. La capital argentina cambió la saturación de ruidos por el balbuceo. Es una ciudad en parte detenida, sin gritos, sin turistas ni sus recurrentes protestas callejeras: las procesiones van por dentro."

"Cae el sol y el barrio de Colegiales tiende como otros a vaciarse.  Un hombre pasea su perro con doble resguardo: un tapabocas de tela y un protector plástico. Dice que se siente como en 'El Eternauta'. Habla de la novela gráfica más importante de Argentina y Latinoamérica. Fue escrita por Héctor Germán Oesterheld. La dibujó Francisco Solano López.  A lo largo de dos años, entre 1957 y 1959, se relató por entregas semanales la lucha contra una invasión alienígena que se inicia con una tormenta de nieve tóxica y letal." 

"Adentro de aquellas casas a medio terminar y a veces sin agua no solo se acumulan familias hacinadas y en paro sino más del 30% de los casos positivos de la capital. La villa 31, está separada de las zonas de confort por las vías del ferrocarril y una gran avenida. En sus edificios de vieja o nueva alcurnia se viven escenas que recuerdan a 'El ángel exterminador', aquella película de Luis Buñuel en la cual los asistentes a una fiesta de lujo no pueden salir del salón al quedar atrapados por una fuerza misteriosa."

México: La enésima estocada

Aitor Saéz

La mirada de Aitor Sáez en Ciudad de México. / AITOR SÁEZ

"Desaparecieron los vendedores ambulantes, los repartidores, los mariachis de la Plaza Garibaldi y los tradicionales organilleros que ponían melodía al bullicio con su anacrónica caja musical. Los puestos de tacos se resisten a cerrar aún sin clientela en mitad de un oasis de persianas bajadas. También permanece inamovible un lustrabotas. "¿Si no trabajo un poquito, qué como?¿Me muero de hambre o del virus?", dice Rufino en la esquina donde ha abrillantado zapatos por cuatro décadas."

"Abunda el escepticismo entre una sociedad que vivió una epidemia de gripe en el 2009, un terremoto en 2017 y aún padece el dengue, zika y sarampión. Tan hastiada como resiliente por la costumbre a la catástrofe. La cuarta metrópolis más extensa del planeta se hunde literalmente unos 20 centímetros anuales por erigirse sobre un lago. Este año la tierra y sus azares engulleron también su moral y su bolsillo ante la enésima estocada."

"En uno de los desvencijados bulevares se amontona un grupo de vecinos para pedir una pipa (camión cisterna) de agua en un tenderete de la alcaldía. Uno de cada tres hogares mexicanos sufre desabastecimiento de este líquido más vital si cabe ante el virus. "Nos dicen que nos lavemos las manos y tengamos la casa limpia, ¿y cómo se hace sin agua?" reclama una de las vecinas de Iztapalapa, donde se ha reforzado la escolta policial de esas pipas para evitar asaltos."

Washington: Perfume de barbacoa y marihuana

Ricardo Mir de Francia

Washington, la mirada de Ricardo Mir de Francia. / RICARDO MIR DE FRANCIA

"En esta primavera de nubes patógenas, inusualmente gris, Washington vive en un domingo permanente. Desolado entre semana, alarmantemente bullicioso los sábados y domingos. Colegios, museos, restaurantes y oficinas gubernamentales siguen cerrados y así seguirán como mínimo hasta el 8 de junio. Los 23 millones de turistas anuales han desaparecido. La Casa Blanca ha vallado su perímetro para que nadie se acerque hasta la verja de entrada. Las intrigas de los lobistas de la calle K se gestan ahora exclusivamente por teléfono. Y ni siquiera hay eventos de recaudación de fondos en los reservados de los bares, el pan nuestro de cada día en una ciudad que trabaja por el día y pide dinero por la noche."

"El virus no ha alterado el perfume de barbacoa y marihuana de sus calles. Se ha apagado la música -"lo superaremos" escupe el fluorescente del Anthem-, pero en los barrios hay quien hace conciertos de 'bluegrass' desde el jardín para unos vecinos enmascarados que salen a la calle con el vino oculto en tazas de café."

"La fatiga con el bicho es evidente los fines de semana. Pero de lunes a viernes la ciudad es de los sintecho, unas 20.000 personas. Les han dejado poner sus tiendas de campaña en los parques y junto a Dupont Circle. Antes eran invisibles, ahora son una bofetada en la conciencia colectiva. Y las están pasando canuta. Sin viajeros en la estación, nadie les da dinero. Están asustados y se roban entre ellos. Algunos creen que ha llegado el Apocalipsis", dice Amy Angell, una activista que deambula por el desierto vestíbulo abovedado de Union Station para llevarles algo de ayuda."

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