Crisis sanitaria

Bolsonaro se tambalea por la epidemia y las acusaciones de corrupción

El mandario quiso intervenir en la policía en favor de sus hijos investigados

Brasil ya tiene casi 14.000 muertos y es el sexto país del mundo más castigado por el covid-19

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, llegó a calificar al covid-19 de gripecita

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, llegó a calificar al covid-19 de gripecita / NELSON ALMEIDA (AFP)

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Abel Gilbert

Brasil registró 844 nuevas muertes por coronavirus el jueves sin un horizonte de doblegar de la curva de contagios, que ya supera los 200.000 casos. Los sanitarios están convencidos de que  la cifra puede ser mucho mayor. La pandemia ha provocado hasta el momento 13.993 decesos. "No hay perspectivas en este momento de estabilización o incluso de una disminución de las infecciones", reconoció el subsecretario de Salud, Eduardo Macário. De esta manera, Brasil es el sexto país del mundo con más infecciones después de Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, España e Italia. La crisis sanitaria ya afecta gravemente a los que están llamados a combatir la pandemia: 31.790 profesionales de la salud han contraído el coronavirus.

El presidente Jair Bolsonaro ha reaccionado con furia ante un comentario de The Guardian, que criticó su gestión al frente del Covid-19, al que llegó a calificar de "gripecita", y la comparó con lo que sucede en Argentina, donde han perdido la vida 400 personas. El capitán retirado aseguró que el vecino país va "camino al socialismo" y, además, volvió a embestir contra los gobernadores regionales por su resistencia a aliviar los rigores de la cuarentena.

No solo el parte de muertes diaria socava al Gobierno de ultraderecha. La prensa divulgó informaciones que comprueban la decisión de Bolsonaro de intervenir la Policía Federal (PF) para alejar del horizonte la posibilidad de que sus hijos fueran investigados por diferentes delitos"Interferiré. Punto final", ha dicho el capitán retirado durante una reunión ministerial, según consignan Folha de Sao Paulo y el diario carioca O Globo.

Un vídeo comprometedor

La fiscalía general solicitó al Tribunal Supremo Federal (STF) que autorice la divulgación del vídeo de ese encuentro gubernamental. Los cambios en la policía lo enfrentaron con su ministro de JusticiaSergio Moro, quien dimitió acusándolo de dañar la autonomía de la fuerza de seguridad. Las denuncias de Moro son a suvez objeto de una investigación al más alto nivel judicial que, señalan los analistas, puede hacer más inestable la situación del presidente

La revista Piauí consigna que la popularidad de Bolsonaro ha caído ocho puntos en una semana. A estas alturas, el presidente tiene un respaldo del 28% de la población. Un 25% de los brasileños cree que el Gobierno de ultraderecha es "pésimo" mientras que un 16% lo considera "malo".

Rumores de intervención militar

En este conexto, el vicepresidente y exgeneral del Ejército, Hamilton Mourão, alertó de que Brasil puede enfrentarse a situaciones de "caos" y consideró que ningún otro país se esté "causando tanto daño a sí mismo" en medio de la pandemia.

"Esta destrucción institucional ya ocurría, pero ahora está en el umbral de la insensatez", sostuvo Mourão en una columna pubicada en el diario paulista O Estado. El vicepresidente pareció esta vez no alinearse con Bolsonaro. "Por la manera desordenada como fueron decretadas las medidas de aislamiento, la economía está paralizada, la amenaza de desorganización del sistema productivo es real". El vicepresidente acusó a la prensa de ahondar la polarización política: "Está radicalizada por todo". De acuerdo con Folha, "Mourão asusta al mundo político con espantapájaros de intervención militar". Las declaraciones del exgeneral, añade, alimentan "la teoría de que Bolsonaro trataría la pandemia con desdén para que la crisis social empeorara hasta el punto de dar el autogolpe".

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Durante la cuarentena, y a pesar de las medidas de autoaislamiento vigentes en las regiones, los sectores más radicales que respaldan a Bolsonaro realizaron dos manifestaciones en Brasilia a favor del cierre del Congreso y una intervención castrense más decidida en los asuntos políticos. El capitán retirado participó de los dos actos. Desde 2019, los uniformados cogobiernan con la presencia de varios generales al frente de los ministerios.

En su columna en la revista Carta Capital, Roberto Amaral sostuvo que en Brasil existe una "aprensión y un miedo dominantes" frente a las amenazas crecientes. "La discusión sobre la inminencia de un golpe de estado está de vuelta en la agenda", finaliza.