14 ago 2020

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VENEZUELA

El golpe fallido contra Maduro, una parodia de 'Rambo'

Van conociéndose más detalles de la fracasada operación dirigida por el exboina verde Jordan Goudreau

Un asesor de Guaidó reconoce que hubo un preacuerdo y en EEUU se piden explicaciones a Pompeo

Idoya Noain

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, muestra los documentos de identidad de los estadounidenses Airan Berry (derecha) y Luke Denman. / AP

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, muestra los documentos de identidad de los estadounidenses Airan Berry (derecha) y Luke Denman.
Jordan Goudreau, el fundador de la empresa de seguridad privada Silvercorp USA que organizó la operación fallida contra Nicolás Maduro.

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A Jordan Goudreau se le ha ocurrido decir que se inspiró en Alejandro Magno y en su gesta militar más mítica, la batalla de Gaugamela en que el heleno acabó con el imperio persa, para organizar la 'Operación Gedeón'  con la que este canadiense exboina verde del Ejército de Estados Unidos reconvertido en empresario de seguridad privada y mercenario pretendía “capturar, detener o sacar a Nicolás Maduro” del poder en Venezuela e instalar a Juan Guaidó, el líder opositor al que Estados Unidos y otros más de 50 países reconocen como el “presidente legítimo”. El intento, no obstante, ha sido un estrepitoso fracaso, algo más parecido a una parodia surrealista y de serie B de ‘Rambo’.

Han muerto ocho de los participantes en la misión, lanzada con incursiones desde Colombia. Caracas en dos días logró al menos 14 arrestados, incluyendo dos estadounidenses que fueron compañeros de Goudreau en las fuerzas especiales y llevaban carnets de su empresa, Silvercorp USA. Una investigación federal da los primeros pasos en Estados Unidos y los demócratas en el Congreso piden explicaciones al Departamento de Estado, desde donde el secretario Mike Pompeo esta semana ha negado “implicación directa del Gobierno de EEUU” en esta versión cutre de Bahía de Cochinos.

“Si hubiéramos estado implicados habría salido diferente“, dijo a modo de explicación el jefe de la diplomacia de Donald Trump, que también ha lavado las manos de su Gobierno. “No tenemos nada que ver con ello", dijo este viernes el presidente. "Si alguna vez hiciéramos algo en Venezuela no sería así, sería ligeramente diferente, se llamaría una invasión".

Concatenación de descalabros

Hay donde elegir en la concatenación de despropósitos. El viernes, dos días antes de que se lanzara la fracasada “operación anfibia”, la agencia Associated Press publicaba un detallado artículo sobre el plan y sus miserias. Estas incluían un destartalado y malnutrido ejército de exsoldados venezolanos (entre 150 y 300, según distintas versiones) que habían desertado y huido a Colombia. Estaban organizados por el exgeneral chavista Clíver Alcalá (que también desertó de Maduro y ahora está encarcelado en EEUU e imputado por narcotráfico). Debían ser equipados y entrenados por Goudreau, pero entrenaban con palos de escoba y dependían de las donaciones de otros exiliados, no tenían agua potable ni comida suficiente e incluso tuvieron que deshacerse de los famélicos cinco pastores belgas que tenían para detectar explosivos. Y el 23 de marzo la policía colombiana se incautó de un cargamento de armas y equipo táctico destinado al ”ejército rebelde”.

El domingo, cuando el plan de meter unos 60 hombres en Venezuela se puso en marcha, y ya con muertos y detenidos en aguas venezolanas, Goudreau la aireaba en las redes sociales. Puestos a sumar fiascos en una operación que Caracas asegura con credibilidad que tenía infiltrada desde hace tiempo, una de las imágenes del armamento incautado el fin de semana incluye la imagen de un rifle de aire comprimido de balines.

Implicaciones serias

Lo ocurrido, no obstante, tiene implicaciones serias. En varias entrevistas Goudreau ha asegurado que tenía un acuerdo con Guaidó y ha facilitado un documento con la supuesta firma del líder opositor y una grabación, en la que según ‘The Washington Post’ se oye a Guaidó decir: “Estamos haciendo lo correcto por el país. Estoy a punto de firmar”.

Aunque Guaidó ha negado su implicación, J. J. Rendón, el asesor político exiliado en Miami al que en agosto del 2019 puso al frente de un “comité estratégico” envuelto en secreto, ha confirmado en varias entrevistas que hubo un acuerdo “exploratorio” con Goudreau el 16 de octubre. Guaidó “estaba diciendo que todas las opciones estaban sobre la mesa, y por debajo de la mesa, y estábamos cumpliendo ese propósito”, ha declarado al ‘Post” Rendón, que aunque asegura que Guaidó no firmó el acuerdo sí ha reconocido que él personalmente pagó 50.000 dólares a Goudreau para “gastos”.

El estratega ha explicado también que el acuerdo dependía de que el fundador de Silvercorp lograra la prometida autofinanciación para la misión y otras condiciones y que se abandonó poco después, porque cada vez se les hacía más evidente que el plan hacía aguas, no había rastro de los 800 combatientes que se prometían ni fondos para la misión, por la que se acabarían pagando 212,9 millones de dólares si tenía éxito.

Jordan Goudreau, el hombre detrás del plan

La fallida 'operación Gedeón' ha vuelto la atención sobre Jordan Goudreau, un canadiense de 43 años nacionalizado estadounidense que en el 2018, poco después del tiroteo de Parkland y dos años después de dejar el Ejército de EEUU, fundó en Florida la empresa de seguridad privada Silvercorp USA. Durante su periplo como soldado, Goudreau estuvo en las fuerzas especiales, fue tres veces condecorado y una investigado por un fraude de 62.000 dólares.

Después de trabajar en el concierto organizado en febrero del 2019 por Richard Branson en Cucutá, Goudreau empezó a pensar en Venezuela. Llegaron los contactos con representantes de Juan Guaidó, con personajes del exilio en Miami y Colombia, y Goudreau se embarcó en lo que cuadra con la oferta de “proyectos especiales” en su web.

Un antiguo socio ha dicho a AP que “su cabeza no estaba en el mundo de la realidad”. Según la agencia, también el veterano guardaespaldas de Trump Keith Schiller, que inicialmente le puso en contacto con personalidades venezolanas, rompió el contacto pronto por considerarlo “naif”.

J. J. Rendón, el estratega de Guaidó que firmó en octubre el acuerdo con Goudreau, asegura que se rompió en noviembre, cuando empezó a insistir en cobrar los 1,5 millones de dólares de avance y cada vez estaban más en duda las promesas que había hecho.

Goudreau, tras el fiasco, ha declarado que es solo “un tipo intentando ayudar a un grupo de gente”. “He sido un luchador por la libertad toda mi vida”, añadió.