25 nov 2020

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LUCHA CONTRA EL COVID-19

Vietnam, un país pobre que ganó la batalla al virus

Esta nación del sudeste asiático, sin un solo muerto por Covid-19, suple con el factor humano sus carencias de medios sanitarios y económicos

Adrián Foncillas

Dos mujeres empaquetan arroz para donarlo a los más vulnerables, en Hanoi.

Dos mujeres empaquetan arroz para donarlo a los más vulnerables, en Hanoi. / KHAM (REUTERS)

Un país en vías de desarrollo, con más de 1.000 kilómetros de frontera con China y sin un solo muerto. A Vietnam se la ignora en los listados de vencedores contra el coronavirus, quizá por carecer del sello democrático, pero ningún país presenta mejores cifras en condiciones más adversas. Su modelo 'low cost' sirve de brújula para gobiernos africanos, latinoamericanos o asiáticos sin un fuerte sistema médico o epatante tecnología de seguimiento.

El triunfo de Vietnam habla de una excelsa gestión de los recursos escasos. Un vistazo a su arsenal anticipaba la masacre: Ciudad Ho Chi Minh dispone de 900 camas de cuidados intensivos para ocho millones de habitantes y los ocho médicos por cada 100.000 habitantes del país son ridículos frente a los 41 de España e Italia. Así que, descartada la batalla en suelo propio, las fuerzas se destinaron a las fronteras. No había salido aún el virus de China cuando el Gobierno interrumpió las celebraciones de Año Nuevo con el anuncio formal de la declaración de guerra al coronavirus. El 1 de febrero ya había cortado los vuelos con China, después prohibió la entrada a extranjeros y sometió a cuarentena a todos los nacionales de vuelta. Tres meses y medio más tarde cuenta con 268 contagios, en su mayoría importados, tras haber sofocado un par de brotes.

El primero empujó a una cuarentena de tres semanas a los 10.000 habitantes de la provincia de Vinh Phuc, al norte de Hanoi, tras detectarse contagios de trabajadores llegados desde Wuhan, el foco de la pandemia. Ese bloqueo preventivo, con apenas una decena de casos, certifica la urgencia vietnamita de correr más que el virus. También el Gobierno aprobó el cierre nacional con apenas un centenar de infecciones. El segundo brote fue causado por una vietnamita que regresó desde el Reino Unido y fue insultada sin mesura en las redes sociales por eludir el confinamiento. Muchas cuarentenas se cumplen ahora en instalaciones militares.

Comités vecinales y policía

Vietnam apenas había practicado 15.637 tests a finales de marzo mientras Corea del Sur, con la mitad de la población, alcanzaba los 340.000. Las serias carencias han sido suplidas con el factor humano y empeño. Muchos países identifican a los que han estado en contacto directo con los contagiados mientras Vietnam bucea hasta la tercera o cuarta cadena de transmisión. Los comités vecinales y policías, a falta de mecanismos tecnológicos de control, acuden a los domicilios de los contagiados o sospechosos para seguir su evolución.

La amenaza vírica ha vuelto a movilizar a una sociedad que en su biografía cuenta con sufridas victorias contra invasores. "Cada comercio, cada ciudadano, cada área residencial es una fortaleza contra la epidemia", aclaraba semanas atrás el Gobierno para enfatizar el paralelismo bélico. La unión popular, las rotundas y urgentes medidas gubernamentales y un conjunto de cuarentenas preventivas y quirúrgicas integran la receta vietnamita, tan asequible como respetuosa con los derechos humanos.