29 may 2020

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EN CURVA ASCENDENTE

Brasil registra 114 muertes, cifra récord en un día, y se espera una gran ola de decesos

La cantidad de víctimas fatales se acerca a las 1.000

Pero las autoridades sanitarias comienzan a elaborar cálculos sombríos sobre los efectos de la pandemia

Abel Gilbert

La Gobernación de Sao Paulo estima que el brote de coronavirus deberá durar cuatro o cinco meses. 

La Gobernación de Sao Paulo estima que el brote de coronavirus deberá durar cuatro o cinco meses.  / Reuters

Brasil tuvo este jueves un record de muertes en 24 horas, 141, con lo cual el número de decesos se acerca a los mil en medio de predicciones más sombrías del alcance de la pandemia. Hasta el momento, las autoridades sanitarias han confirmado 17.857 ciudadanos infectados. Pero no es esa la cifra que provoca escalofríos. El secretario de Vigilancia del Ministerio de Salud, Wanderson de Oliveira, reconoció que existen 127.000 casos en espera de pruebas para determinar si han contraído coronavirus. "Brasil ya tendría más de 100.000 personas con COVID-19, simplemente no lo habría hecho oficial", dijo el diario paulista Estado. Pero además, se esperan para las próximas dos semanas otros miles de contagios. "Solo en Sao Paulo, el Gobierno estima que si se respetan todas las medidas de restricción y aislamiento, el número de muertes debería llegar a 111.000. Si no se respeta nada, al menos 277.000 morirán en los próximos seis meses", añadió la publicación.

El gobernador de Río de Janeiro, el ultraderechista Wilson Witzel, advirtió en ese sentido que si la población no respeta el aislamiento social y crecen exponencialmente las infecciones  el sistema de salud estará sobrecargado. Si eso llegara a suceder "tendremos que elegir quién vive y quién muere, y será muy doloroso".

Sigue la pelea en el Gobierno

La evolución de la pandemia se despliega en medio de una crisis política que no termina de apaciguarse. El presidente Jair Bolsonaro no desaprovecha ninguna situación para proseguir su enfrentamiento con el ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, quien lo duplica en popularidad por haber defendido la cuarentena de los gobernadores estaduales. "Empezamos a tomar nota de Mandetta porque puede hablar. Y porque sabe de lo que está hablando. Estas dos cualidades serían suficientes para convertirlo en un extraño en el nido de Bolsonaro. Pero hay otras virtudes. La firmeza, la serenidad, la sutileza, el apego a la ciencia y la cultura, la visión estratégica, la conciencia de su misión", dijo Ruth de Aquino en diario O Globo.

Bolsonaro no tolera esos elogios y por eso insinuó que todavía no descarta echarlo. "El médico no abandona al paciente, pero el paciente puede cambiar de médico", dijo el capitán retirado, rescribiendo unas declaraciones de Mandetta cuando la prensa le preguntó si dimitiría: "un médico no abandona a su paciente".

El capitán retirado informó a su vez que autorizó la entrada de insumos proveniente de India para la producción de hidroxicloroquina, un medicamento que se encuentra bajo estudio científico para determinar su eficacia en el combate contra el COVID-19. Por ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que no existen datos suficientes para establecer si es de utilidad para el tratamiento. El viceministro de Salud, João Gabbardo dos Reis, informó por su parte que se están realizando pruebas con plasma sanguíneo de pacientes curados.

Para abordar los efectos económicos y sociales de la cuarentena, millones de trabajadores informales comenzarán a recibir una renta básica de unos 108 euros mensuales. Bolsonaro quiso atribuirse personalmente la responsabilidad política de esa asistencia y, según la revista Carta Capital, "puso más combustible al fuego" en su disputa con los gobernadores y alcaldes. El Poder Ejecutivo dio a conocer una publicidad en la que se señala que la ayuda financiera no proviene de los estados ni las ciudades sino del Gobierno Federal.