23 sep 2020

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PANDEMIA GLOBAL

Trump predice hasta 240.000 muertos en EEUU por el coronavirus

Las proyecciones se basan en modelos matemáticos y reflejan el mejor de los escenarios posibles

La reserva de equipamiento médico para emergencias del Gobierno federal está prácticamente vacía

Ricardo Mir de Francia

El presidente de EEUU, Donald Trump.

El presidente de EEUU, Donald Trump. / MANDEL NGAN (AFP)

El hombre que todo lo sabe y nunca se equivoca, tuvo el lunes un arrebato de humildad. Donald Trump se vio obligado a renunciar públicamente a sus planes para reabrir la actividad económica en Pascua, después de que los modelos matemáticos que maneja su Administración le convencieran finalmente de que el covid-19 será una tragedia de grandes dimensiones. En una rueda de prensa mucho más sobria y comedida de lo habitual, el presidente predijo que el nuevo coronavirus dejará entre 100.000 y 240.000 muertos en Estados Unidos, una cifra que supera al total combinado de bajas estadounidenses en las guerras de Corea y Vietnam. "Vamos a empezar a ver algo de luz al final del túnel, pero las próximas dos semanas serán muy pero que muy dolorosas", dijo en su comparecencia diaria ante los medios.

Las proyecciones estadísticas citadas por Trump beben de varios estudios académicos, como el ya célebre del Imperial College de Londres u otro de la Universidad de Washington que predice que el pico de ingresos hospitalarios se producirá el 15 de abril, tres días después de la fecha que el presidente se había marcado para reabrir el país. Y la horquilla de muertos prevista refleja solo el mejor los escenarios posibles, que podría alcanzarse si se evita el colapso de los hospitales, llegan los respiradores reclamados y se mantienen las medidas de confinamiento y distanciamiento social. "Es duro. La gente está sufriendo. La gente está muriendo. Es incómodo desde el punto de vista social y económico, pero, si queremos salir de ésta, es la respuesta a nuestros problemas", dijo el director del instituto de enfermedades infecciosas, el doctor Anthony Fauci, uno de los héroes de esta crisis.

Trump no quiso, sin embargo, ordenar la cuarentena nacional y explicó que en gran medida sus prisas por reabrir el país se debían a las recomendaciones de sus amigos empresarios, que le habrían instado a dejar que el virus cumpliera su ciclo de devastación sin arrastrar a la economía en su camino. "Mucha gente me decía que navegásemos la ola tratándolo como una simple gripe. Pero esto no es la gripe, es mucho más cruel". Lo que sí hizo fue extender durante 30 días las medidas federales para mitigar la epidemia, unas medidas mucho menos ambiciosas hasta ahora que las adoptadas por los gobernadores.

Sin máscaras ni guantes 

En estados como Florida seguían abiertas las playas, pero su gobernador se vio obligado a ordenar el martes el confinamiento de la población tras ver cómo la Casa Blanca dejaba de cantar victoria y el número de contagios en su estado se acercaba a los 7.000. En todo el país se han superado los 205.000 casos, que han dejado hasta ahora 4.500 fallecidos. El principal vector de la crisis sigue instalado en Nueva York, donde su gobernador tomó medidas adicionales cerrando todos los parques de juegos para niños en la Gran Manzana. "Nunca volveremos a ser los mismos. No creo que volvamos a la normalidad", dijo Andrew Cuomo, informa Idoya Noain.

En el Congreso, mientras tanto, se empieza a hablar de un masivo programa de empleo federal para hacer frente a la debacle económica que se avecina. Algo parecido a lo que se ensayó durante el New Deal. Un paquete mayúsculo de inversión para reconstruir las infraestructuras o llevar la banda ancha de internet a todo el país, una idea a la que Trump dio todo su respaldo. 

Antes tendrá que afrontar otro problema. Diversos medios aseguran que la reserva de equipamiento médico del Gobierno federal está prácticamente vacía tras haberse distribuido entre los estados. En las últimas semanas la agencia federal de emergencias ha entregado 11 millones de mascarillas5 millones de protectores faciales, 22 millones de pares de guantes y algo más de 7.000 respiradores. En la reserva solo quedan unos 9.000 respiradores adicionales, una cifra muy inferior a lo que reclaman los estados, cada día más desbordados por la afluencia de pacientes en los hospitales y los desafíos sociales que presenta el parón económico.