07 abr 2020

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Crisis sanitaria

Rusia suspende todos los vuelos que no sean de repatriación por el coronavirus

El alcalde de Moscú admite que la epidemia está más extendida de lo que dicen las cifras oficiales y decreta el cierre de comercios no esenciales, cafés y hasta parques

Marc Marginedas

Clientes en una tienda observan la rueda de prensa del presidente Putin.

Clientes en una tienda observan la rueda de prensa del presidente Putin. / EUROPA PRESS / VIKTOR KOROTAEV

Las autoridades de Rusia están cambiando el tono con el que hasta ahora han afrontado la epidemia de covir-19. Tras el discurso pronunciado el miércoles por el presidente ruso, Vladímir Putin, en el que anunciaba el aplazamiento de la votación sobre la reforma constitucional que le perpetuaría en el poder, un decreto gubernamental ha informado este jueves de la cancelación de todos los vuelos extranjeros operados en los aeropuertos del país, ya sean conexiones chárters o regulares, con la única excepción de aquellos destinados a la repatriación de ciudadanos rusos

Y todo ello, pese a que los aviones que aún vuelan a y desde Rusia no dan a basto para satisfacer las demandas de aquéllos que quieren regresar a su país de origen. Irina, una rusa que pasaba unas vacaciones en Barcelona y cuyo viaje de regreso había sido cancelado, solo ha logrado, tras múltiples llamadas, una reserva en un avión que debe partir de Madrid el próximo 2 de abril.  Pese a la drástica reducción de vuelos internacionales, Rossaviatsya, la agencia federal del transporte aéreo, aún permitía hasta ahora a Aeroflot, la compañía de bandera rusa, volar a muchas capitales europeas y mundiales, entre ellas Madrid. 

El Ministerio de Exteriores deberá proporcionar asistencia a todos los ciudadanos rusos más allá de sus fronteras que no hayan podido regresar a sus hogares hasta que su caso se solucione, con las embajadas y consulados rusos en el extranjero corriendo cargo de los gastos en que puedan incurrir.

Fin del discurso triunfalista

El discurso hasta cierto punto triunfalista y reivindicativo de buena gestión ante la pandemia que han esgrimido los diferentes dirigentes políticos rusos hasta el momento se desvanece con gran rapidez. El número de infecciones proporcionado por las autoridades sigue siendo relativamente reducido, pero va al alza y amenaza con multiplicarse. Hasta este jueves, Rusia ha confirmado 840 casos y una cifra de muertos que se pueden contar con los dedos de una mano, lo que ha generado un gran escepticismo entre algunos sindicatos médicos. El propio Putin anunció durante su intervención televisada que la próxima semana, a partir del 30 de marzo, sería vacacional, con el objetivo de vaciar las calles de gentes y reducir el número de posibles contagios. “Es crucial impedir la amenaza de que la enfermedad crezca rápidamente, por esto declaro la próxima semana de vacaciones pagadas”, ha proclamado durante su intervención televisada.

El líder del Kremin ha dado a conocer, además, otras medidas destinadas a reducir el impacto de la pandemia en las economías familiares, como un incremento de la prestación por desempleo hasta los 12.130 rublos (unos 140 euros, el salario mínimo) y una ayuda de 5.000 rublos (58 euros) por cada niño de edad menor de tres años, junto con una moratoria de seis meses para el pago de los impuestos de las pequeñas y medianas empresas y un incremento de las tasas sobre los beneficios repatriados por las compañías de titularidad no rusa. “La economía rusa, como la de otros países, se halla bajo una tremenda presión negativa” debido a la pandemia, ha justificado el líder del Kremlin. 

Restricciones suplementarias 

Por su parte, la alcaldía de Moscú, gobernada por Serguéi Sobyanin, ha introducido restricciones suplementarias, como el cierre de todos los comercios y restaurantes no esenciales, después de que el propio alcalde admitiera que probablemente, exista un número “muy superior de personas infectadas” del que apuntan las estadísticas oficiales, lo que hasta la fecha una suerte de anatema entre la élite del país. 

"Todos los restaurantes, bares, cafés y cantinas serán cerrados, a excepción de las farmacias y las tiendas de comestibles", ha anunciado Sobyanin en su blog. "Comprendo los sentimientos de los creyentes moscovitas, pero deben abstenerse de acudir a los lugares de culto", ha continuado. La medida, vigente entre el 28 de marzo y el 5 de abril, también afectará a los parques.  

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