24 oct 2020

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Ambiente de tensión

Bolsonaro sigue desafiando al COVID-19 en medio de críticas a su gestión

El presidente de Brasil está en medio de la polémica por su postura ante el avance del coronavirus y esto ha ocasionado protestas en su contra mientras asegura que ha dado negativo a esta enfermedad

El Periódico

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, con mascarilla por coronavirus.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, con mascarilla por coronavirus. / AFP

Mientras se intensifican las críticas ciudadanas y políticas a su gestión de la COVID-19, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, contraatacó cuando se repitieron caceloradas en su contra, en mayor intensidad que en la víspera.

Media hora después del acto de protesta, en varios barrios pudientes de Sao Paulo, Rio de Janeiro y Recife, se produjeron algunas caceroladas en favor del propio dirigente alentadas por él mismo, aunque fueron más tímidas que las de los críticos.

Durante la tarde, Bolsonaro, quien considera que ha habido "histeria" en torno a la enfermedad del coronavirus, había dado una llamativa conferencia de prensa en Brasilia portando una mascarilla, tal y como los ministros que comparecieron en el mismo acto.

Ambiente tenso

El jefe de Estado de Brasil, rodeado por su plana mayor, quiso salir al paso de las recientes desaprobaciones a su gestión. Tanto antiguos aliados del presidente como movimientos ciudadanos espontáneos, han expresado descontento e incluso el martes un diputado opositor presentó en el Congreso un nuevo pedido de destitución contra el jefe de Estado.

La pasada noche, miles de ciudadanos, muchos de ellos en una cuarentena voluntaria, golpearon sartenes y cacerolas desde sus ventanas y balcones como símbolo de protesta a la actitud del mandatario, al que consideran irresponsable por no hacer lo suficiente contra el avance del patógeno.

"Debemos entender (la cacerolada) como una manifestación de la democracia (...) Ahora bien, también anuncio que esta noche habrá una cacerolada favorable a Bolsonaro a las 21 horas", refirió el dirigente, quien volvió a criticar la cobertura de los medios de comunicación locales.

Este miércoles, se repitió la protesta, aunque de una manera más intensa que en la víspera, al grito de "Fuera Bolsonaro" y "homicida de los ancianos" en ciudades como Sao Paulo (en Bela Vista, Pinheiros o Vila Mariana), Rio de Janeiro (Laranjeiras y Copacabana), Brasilia y Recife (en Pina y Boa Viagem), entre otras.

Las caceroladas, muy arraigadas en otros países de la región como Argentina o Chile, fueron muy populares en el periodo que antecedió a la destitución de Dilma Rousseff, que en 2016 dejó la presidencia de Brasil debido a un juicio político contra ella.

Negativo para coronavirus

El presidente brasileño, quien cumple en tres días 65 años, ha estado rodeado de ministros infectados por el virus de Wuhan, pero según él mismo comunicó, las dos pruebas que hizo para detectarlo dieron negativo.

A pesar de que era recomendable una cuarentena preventiva por ser un caso sospechoso de tener el coronavirus, el antiguo capitán en la reserva saludó y abrazó a numerosos seguidores el pasado domingo en una manifestación alentada por él mismo y convocada por las redes sociales en respaldo a su Gobierno.

"Los próximos días me verán entrando en el metro de Sao Paulo lleno de gente, en un barco que conecta Rio y Niterói y un autobús en Belo Horizonte. Y eso no es demagogia. Eso quiere decir que estoy al lado del pueblo. Es el ejemplo que siempre di como soldado del Ejército brasileño", refirió.

Según el último balance, Brasil, con casi 210 millones de habitantes, registra casi 300 casos de infectados por el coronavirus y al menos tres fallecimientos. El ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, ya alertó que la lucha contra el patógeno no ha hecho nada más que comenzar y comparó lo que se avecina a subir el monte Everest.

Estrategia contra el coronavirus

Bolsonaro, quien respondió durante casi a una hora a preguntas de casi una decenas de periodistas, aseguró que su Ejecutivo se venía preparando para la pandemia con la antelación necesaria.

Contó que estudiaron los casos de otros países afectados, como Corea del Sur o Italia, que padecieron la pandemia en medio del frío. Según su versión, "el virus no se propaga con tanta velocidad en climas calientes" como Brasil, un extremo no corroborado científicamente.

"Es grave, pero no podemos caer en la histeria. Tenemos que llevar paz y tranquilidad a todos, sin desconocer lo que se está aproximando. Es grave, es preocupante, pero no llega al grado de histeria o conmoción nacional", recalcó. Bolsonaro también aprovechó la conferencia para anunciar medidas movidas por "un sentimiento humanitario" de las que se beneficiarían informales y autónomos, que son cerca de 40 millones de brasileños.

Medidas económicas

El ministro de Hacienda, Paulo Guedes, intervino para precisar que el valor será de unos 200 reales (40 dólares) mensuales y beneficiará a unas 18 millones de familias, que se mantienen gracias al empleo informal o autónomo. Los nuevos subsidios comenzarán a ser distribuidos este mismo mes y se mantendrán al menos hasta julio, cuando se considera que Brasil estará en pleno pico de la pandemia.

Para acelerar las medidas extraordinarias propuestas, entre las que destaca una ayuda a las empresas en dificultades, el presidente pidió al Parlamento declarar cuanto antes el "estado de calamidad pública". La medida liberaría al Gobierno de la obligación de cumplir con la meta fiscal prevista para este año, que propone un déficit de 124.000 millones de reales (unos 24.800 millones de dólares), equivalente al 1,5 % del Producto Interno Bruto (PIB).

En medio de las turbulencias económicas, el Banco Central de Brasil recortó este miércoles medio punto porcentual sus tipos de interés hasta el 3,75 %, un nuevo mínimo histórico, en un intento por inyectar un nuevo estímulo a la debilitada economía del país y atajar los efectos del coronavirus.