06 ago 2020

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Londres y Bruselas chocan en su primera semana de negociaciones

El negociador europeo, Michel Barnier, advierte de que hay "divergencias serias" sobre pesca y otros elementos fundamentales de la nueva relación entre la UE y el Reino Unido

Silvia Martinez

Barnier, durante la rueda de prensa tras la reunión con la delegación británica.

Barnier, durante la rueda de prensa tras la reunión con la delegación británica. / EFE EPA / STEPHANIE LECOCQ

Las negociaciones entre Londres y Bruselas han arrancado esta semana con el previsible choque de posiciones en torno a los cuatro ámbitos que el negociador europeo, Michel Barnier, considera fundamentales para alcanzar un acuerdo entre el Reino Unido y la UE: pescacooperación judicial y policial en materia penal, gobernanza y estándares comunes que eviten el 'dumping' social, laboral, medioambiental o fiscal. “Para ser totalmente franco hay muchas divergencias y muy serias”, ha indicado Barnier tras la primera ronda de conversaciones con el equipo liderado por el británico David Frost.

La ronda arrancó el pasado lunes en Bruselas con 11 mesas de negociación paralelas que cubren todos los ámbitos de la negociación salvo la política exterior y la defensa, ya que el Gobierno británico ha indicado que no quiere negociar un acuerdo particular sobre este asunto. “Las diferencias son importantes pero la ronda ha sido importante para entender donde están las grandes divergencias en estos momentos”, apuntan fuentes del equipo de Barnier.

Evitar la competencia desleal

La primera de las discrepancias se refiere a la negativa del Reino Unido a acordar un mecanismo de control que garantice que no habrá distorsiones al comercio y ventajas injustas que lleven a una competencia desleal. Londres asegura compartir esa ambición pero no quiere ponerlo por escrito. Además, tampoco quiere comprometerse a aplicar el Convenio Europeo de Derechos Humanos ni que el Tribunal de Justicia de la UE juegue ningún papel a la hora de interpretar el derecho europeo y particularmente los derechos fundamentales de las personas. 

A esto se suma que Londres aspira a negociar acuerdos sectoriales en vez de un gran acuerdo de asociación como pretende la UE para garantizar un acuerdo coherente, que evite multiplicar los procesos de ratificación que podrían augurar problemas en el futuro. En cuanto al futuro pacto pesquero, el Reino Unido se niega a que forme parte de la futura relación y quiere negociar el acceso recíproco a las aguas año a año, lo que a juicio de Barnier “es irrealizable” e “imposible” en el caso de algunas especies sujetas a planes multianuales.

Pese a estos elementos de fricción y el exigente plazo marcado por Londres, “seguimos pensando que podemos encontrar un buen acuerdo para ambas partes. Estos últimos días han sido constructivos. El equipo de David Frost es muy profesional y competente, y seguiremos en este espíritu en los próximos meses”, ha explicado el político francés. La próxima ronda tendrá lugar en Londres a partir del 18 de marzo y el objetivo es hacer balance de esta primera fase en junio.