19 sep 2020

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CARRERA A LA CASA BLANCA

Bloomberg abandona la carrera electoral

Anuncia su respaldo a Biden, para quien pondrá a trabajar la potente maquinaria e inversión de su campaña

Tras gastar más de 500 millones el supermartes solo ganó en Samoa y arañó delegados en seis estados

Idoya Noain

El candidato presidencial demócrata y exalcalde de la ciudad de Nueva York, Mike Bloomberg, saluda en un acto de campaña en Salt Lake City (Utah), el jueves

El candidato presidencial demócrata y exalcalde de la ciudad de Nueva York, Mike Bloomberg, saluda en un acto de campaña en Salt Lake City (Utah), el jueves / RICK BOWMER (AP)

El dinero, incluso mucho, muchísimo dinero, no puede comprarlo todo. Michael Bloomberg, el milmillonario empresario, filántropo y exalcalde de Nueva York que decidió lanzarse a la carrera por la nominación presidencial del Partido Demócrata ante las dudas que le planteaba la capacidad del resto de candidatos de poder superar a Donald Trump en noviembre, ha anunciado este miércoles que tira la toalla. Lo ha hecho tras un 'supermartes' en que su inigualada inversión de fondos le dio escasos réditos y anunciando que pone ahora sus esfuerzos y su cartera y la potente maquinaria que ha creado ya en todo el país al servicio de Joe Biden, al que ha dado su respaldo explícito en su mensaje de despedida.

Como si mirara las cifras de su empresa que son fuente de información vital en el mundo económico, Bloomberg ha analizado los datos del martes y ha visto que su camino se había cerrado. Tras gastarse en anuncios del 'supermartes' 225 millones de los cerca de 500 que lleva invertidos en publicidad solo podía contar con la victoria en los caucus en el territorio de Samoa. Entre ese estado y los seis donde superó el 15% de voto arañó 44 delegados.  

Abandono ortodoxo

Su abandono es, estratégicamente, mucho más ortodoxo de lo que lo han sido las formas que han marcado su campaña y su arriesgada, cara y fallida apuesta de saltarse las cuatro primeras citas de primarias. Con la lucha por la nominación claramente delineada ya como un duelo a dos entre Biden y el progresista Bernie Sanders, Bloomberg se ha sumado a otros candidatos como Pete Buttigieg y Amy Klobuchar, que se retiran para ayudar a aglutinar el voto moderado alrededor del exvicepresidente. 

"Siempre he creído que ganar a Donald Trump empieza por unificarse tras el candidato con más opciones de ganarle", ha asegurado Bloomberg en su anuncio. "Tras el voto de este martes está claro que ese candidato es mi amigo y gran estadounidense Joe Biden", ha dicho también. Y ha destacado la "decencia, honestidad y compromiso" del ahora favorito con "temas importantes" entre los que ha subrayado "el control de armas, la sanidad, el cambio climático y buenos empleos".

Dinero y pasado

Hace solo tres meses que Bloomberg declaró formalmente su entrada en liza. Apoyado en una fortuna que se calcula supera los 60.000 millones de dólares, creó una estructura poderosa con cerca de 2.500 empleados, con más de 200 oficinas en estados, más allá de los que votaban en el 'supermartes'. Su foco intenso estaba en algunos de los estados bisagra que perdió Hillary Clinton ante Trump como Michigan, Pensilvania y Florida. Puso también en marcha una operación puntera de encuestas y minado y análisis de datos, según antiguos rivales como Andrew Yang, mucho más avanzada de lo que podría soñar el propio Partido Demócrata, que ahora puede beneficiarse de ella.

Bloomberg contaba con eso, con la fama de su nombre, con un currículo empresarial y político de éxito y con una larga historia de donaciones políticas que le granjearon potentes apoyos entre líderes políticos, especialmente alcaldes demócratas. Su dinero y su pasado, no obstante, también jugaron en su contra. Fue cuestionado por sus rivales por intentar "comprar" la nominación. Y cuando por primera vez apareció en un debate protagonizó una debacle. El tinte racista de la política de "cachear y detener" que aplicó en sus tres mandatos como primer edil neoyorquino (dos de los cuales los sirvió como republicano) y un cuestionable historial de declaraciones y acciones sexistas  le pusieron bajo el asalto de todos, y nadie fue más efectiva en sus ataques que la senadora Elizabeth Warren. Del segundo debate salió algo mejor parado. No importó. Tampoco el dinero.