EL DRAMA MIGRATORIO

En el limbo griego

Grecia acoge a cerca de 115.000 solicitantes de asilo, de los que 40.000 están atrapados en campos de refugiados de sus islas

Marjan Hosini, de 3 años, calienta sus manos sobre el carbón caliente en su refugio temporal en un asentamiento improvisado junto al campamento de Moria, en Lesbos. 

Marjan Hosini, de 3 años, calienta sus manos sobre el carbón caliente en su refugio temporal en un asentamiento improvisado junto al campamento de Moria, en Lesbos.  / ALKIS KONSTANTINIDIS (REUTERS)

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Adrià Rocha Cutiller
Adrià Rocha Cutiller

Periodista

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Entre los refugiados, migrantes y solicitantes de asilo que habitan el campo de Moria, el mayor de la isla griega de Lesbos, la pregunta siempre es la misma: "¿Por qué nos hacen esto? ¿Por qué nos encierran aquí?".

Porque a todos  les pasa lo mismo cuando llegan a Grecia desde Turquía. Al rescatar un barco, la policía griega, sin distinción, manda a todos los refugiados hacia los campos, donde los migrantes quedan atrapados durante meses o, incluso, si no tienen suerte, años. El de Moria —con casi 20.000 habitantes es el más grande y más infame— es solo un ejemplo: los hay, también, en las islas de Chios, Samos, Kos y Leros.

"Mis hijos están enfermos. Cuando por la noche escucho una pelea, siempre preparo mi maleta, visto a mis hijos y los calzo. Entonces me siento a esperar porque si ocurre cerca nuestro podremos escapar rápido. Esto lo tengo que hacer cada noche", decía, hace un mes, Darya, una refugiada afgana habitante de Moria. En total, como Darya, hay atrapados en las islas griegas cerca de 40.000 solicitantes de asilo, una cifra que alcanza los 115.000 en toda Grecia.

Deportaciones

El Gobierno griego, en manos del partido conservador Nueva Democracia (ND), deja a los refugiados atrapados en las islas con una idea clara: deportarlos cuando antes mejor y lo más lejos posible, ya sea a Turquía o a otros países.

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"Quiero enviar un mensaje claro a aquellos que saben que no tienen derecho a asilo y, sin embargo, eligen venir a nuestro país —ha expuesto este miércoles el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis—. Que no vengan, porque el camino que les abren los traficantes, a quienes pagan, no conduce a Grecia ni a Europa. Se detiene en las islas, desde donde comenzará el camino de regreso".

Esta actitud, que no existía con el anterior Gobierno de Syriza, ha creado más tensión en las islas, sobre todo entre la comunidad de refugiados. En los últimos meses, la violencia se ha descontrolado en campos como el de Moria. Algo a lo que también ha contribuido el aumento de llegadas. Al Ejecutivo griego le será difícil revertir la situación: en lo que llevamos del 2020 han llegado a las islas casi 5.000 personas más.