05 abr 2020

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La crisis en el país sudamericano

El festival de la canción en Viña del Mar anticipa la tormenta política de marzo en Chile

Las veladas se están convirtiendo en caja de resonancia del estallido social y la campaña por la consulta popular de finales de abril

El Gobierno toma nota y se prepara para enfrentar la protesta callejera

Abel Gilbert

Un policía pasa junto a un contenedor ardiendo en Viña del Mar.

Un policía pasa junto a un contenedor ardiendo en Viña del Mar. / Cristóbal Escobar / UNO DPA

"Muchos anticipan un marzo violento. El Gobierno se ha preparado para resguardar el orden público", dice el presidente chileno, Sebastián Piñera. Pero en los hechos, parece que marzo ya comenzó y en el lugar menos pensado, el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. El evento se celebra desde los años 60 y ha tenido como espejo al Festival de San Remo. A pesar de su apuesta por músicas más ligeras, nunca estuvo por completo desligado de la política al punto de que el dictador Augusto Pinochet (1973-90) solía pavonearse por el anfiteatro de la Quinta Vergara ante el aplauso del público. Por estos días, Viña del Mar, ubicada en la costa del Pacífico, a unos 120 kilómetros de la capital, Santiago, le lanza al Gobierno de derechas una inesperada advertencia: en breve se reactiva con intensidad la protesta social que comenzó en octubre pasado y ha dejado una treintena de muertos y miles de heridos.

En las inmediaciones del anfiteatro fueron incendiados al menos ocho automóviles y se registraron fuertes enfrentamientos entre policías y manifestantes que gritaban "sin justicia no hay festival". Los choques llegaron hasta las puertas del Hotel O'Higgins. La zona glamurosa del evento quedó así envuelta en medio de barricadas. "Si Piñera hubiera dimitido, esto no estaría sucediendo", dijo Matías Santos, uno de los músicos que acompaña a Vicente Cifuentes, cuando fue evacuado. 

El apoyo de Ricky Martin

Ni siquiera Ricky Martin, encargado de la apertura de los conciertos, permaneció indiferente. "Yo estoy contigo Chile, nunca callados", dijo. Cifuentes, quien representa a Chile en la competencia, apareció en el escenario cubriéndose un ojo, en alusión a las casi 300 personas que han padecido traumas oculares y hasta la ceguera por los disparos de la policía. En una de sus manos se había escrito la consigna "Apruebo". A finales de abril debe hacerse una consulta popular sobre los alcances de la reforma constitucional arrancada al Gobierno de derechas en las calles por las multitudes.

La cantante mexicana Ana Gabriel llamó al público a orar por un futuro mejor. "Chile despertó", le respondieron a gritos. "No me gusta la política, pero tampoco acepto que hagan daño a los pueblos", se excusó. La cantante Denise Rosenthal fue la elegida para homenajear al español Camilo Sesto. Pero apareció con camisa que llevaba la imagen de Macarena Valdés, la activista medioambiental asesinada en el 2016 y sin todavía culpables en la cárcel.

Probable movilización del Ejército

Nada se comparó con la participación de Mon Laferte, quien el año pasado fue a los Premios Granmy con una inscripción pintada en su torso: "En Chile se tortura". Laferte, cuyos vídeos en youtube tienen hasta 300 millones de visitas, proviene de un hogar muy humilde de la misma Viña. Y ahora que, dice, "tiene privilegios", levanta la voz: "Si me tienen que llevar presa, ¡que me lleven!". El público le grito que no estaba sola. "El que no salta es un paco (policía)", festejaron Laferte y la audiencia. Piñera ya se ha enterado: marzo será caliente. Según el portal 'El Mostrador', el Gobierno no descarta convocar a los militares para garantizar la calma.

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