06 ago 2020

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EL FUTURO DE EUROPA

La UE aprueba el mandato negociador con el Reino Unido sobre el 'brexit'

El negociador de la UE, Michel Barnier, ya tiene luz verde para lanzar las negociaciones formales con Londres la próxima semana

La UE ofrecerá un acuerdo comercial con cero aranceles y cero cuotas si el Gobierno británico garantiza una competencia leal y justa

Silvia Martinez

El negociador con el Reino Unido de la UE, Michel Barnier.

El negociador con el Reino Unido de la UE, Michel Barnier. / FRANÇOIS LENOIR (AP)

Michel Barnier ya tiene vía libre de los Veintisiete gobiernos europeos, y su “plena confianza”, para empezar a negociar con el Gobierno que lidera Boris Johnson el marco que regirá la relación futura entre la Unión Europea y el Reino Unido tras el 'brexit'. Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE han aprobado este martes por unanimidad un mandato negociador “ambicioso” y “equilibrado”, con las líneas rojas de la UE, que permitirá lanzar las negociaciones formales la próxima semana. "Estamos determinados a alcanzar un acuerdo que proteja los intereses europeos", ha prometido el negociador europeo.

El visto bueno permitirá lanzar los contactos formales con el equipo de David Frost este  2 de marzo en la capital comunitaria. Las rondas negociadoras tendrán lugar cada tres semanas, de forma alterna en Bruselas y Londres, y el objetivo será cerrar un pacto para mediados de octubre, a tiempo para que pueda ser ratificado antes de finales de año. Se trata de un calendario extremadamente exigente y ambicioso que concede 10 meses de plazo para negociar un acuerdo dado que Londres ha descartado pedir una prórroga –puede hacerlo hasta el 1 de julio- del período de transición que expira el 31 de diciembre del 2020.

“El trabajo duro llega ahora. No hay duda de que las negociaciones serán complicadas. Espero que podamos llegar a un acuerdo con el Reino Unido antes de finales de año”, ha indicado el ministro de Exteriores holandés, Stef Blok. Las directrices recogen la intención de la UE de ofrecer un acuerdo de libre comercio, incluido un pacto pesquero, con cero aranceles y cero cuotas para los productos británicos. Además, tal y como ha reclamado España, el texto subraya que “cualquier acuerdo entre la UE y el Reino Unido” no incluirá a Gibraltar, cuyo futuro dependerá de un acuerdo bilateral entre Madrid y Londres.

No al 'dumping'

Pero al “generoso” acceso a al mercado europeo de 350 millones de consumidores, irá acompañado de una condición sine qua non: que el Reino Unido mantenga un terreno de juego limpio y una competencia leal en materia de estándares sociales, laborales medioambientales, fiscales o de ayudas de Estado. “Estamos dispuestos a ofrecer un acuerdo comercial verdaderamente ambicioso pero no pueden pretender un acceso de calidad si no pueden dar garantías de que la competencia será abierta y justa. Tiene que haber igualdad de condiciones, con salvaguardas firmes, para evitar ventajas competitivas injustas en cuestión de ayudas públicas”, ha justificado Barnier.

Se trata de un elemento clave para los gobiernos europeos que quieren garantías de que las empresas británicas no actúan de forma desleal y si exportan sus productos al territorio comunitario lo hagan bajo estándares similares a los que cumplen sus homólogas comunitarias. “Hemos hecho un ‘Green deal’ (pacto verde) en Europa. No podemos pedir a nuestros agricultores y empresas que paguen un precio de carbono o cumplan con unos límites de pesticidas, cambiar sus prácticas, y al mismo tiempo acoger productos producidos en condiciones diferentes. Es una cuestión de coherencia”, ha justificado la ministra francesa Amelie De Montchalin. “El Reino Unido puede elegir totalmente sus reglas pero si no llegamos a mantener la proximidad reglamentaria, tendremos que tener en cuenta las divergencias y aplicar limitaciones en volumen o aranceles”, ha añadido.

Pesca y gobernanza

Además de garantizar una competencia leal, la UE afronta la negociación con otros grandes objetivos. En primer lugar, cerrar un acuerdo pesquero que garantice un acceso recíproco a las aguas británicas y europeas –se han fijado 1 de julio como fecha para lograrlo- y unas reglas de gobernanza que establezcan un control adecuado para garantizar que los acuerdos se cumplen. “Tendremos un mecanismo potencialmente con clausulas de sanción y de salvaguarda si no se cumplen los compromisos”, ha explicado la ministra francesa. 

Este será uno de los grandes puntos de fricción dadas algunas señales preocupantes que llegan de Londres en relación a la aplicación del Protocolo para Irlanda del norte y al mantenimiento del territorio norirlandés en el mercado único. Según publicaba el 'Sunday Times' el pasado fin de semana, Boris Johnson pretender minimizar los controles de mercancías entre Inglaterra e Irlanda del Norte, algo que Downing Street ha negado. 

Respeto del Protocolo de Irlanda

“Mi mensaje es claro: mantengan sus promesas sobre el protocolo (de Irlanda)”, ha advertido el ministro alemán Michael Roth. “Sin buena voluntad y confianza no será fácil construir una relación futura. Si no hay progresos sobre las infraestructuras necesarias para aplicar el protocolo de Irlanda en los próximos meses, como parte del acuerdo de salida, será una señal muy preocupante”, ha avisado el ministro irlandés, Simon Coveney.

Barnier, por su parte, ha evitado entrar en “polémicas absurdas” ni ha querido prejuzgar cual será la actitud británica pero ha recorrdado que el protocolo de Irlanda se pactó y firmó el año pasado y espera que se respete “todo lo acordado”.