30 mar 2020

Ir a contenido

GUERRA EN SIRIA

Erdogan amenaza con una ofensiva inminente contra Asad en Idleb

El presidente turco quiere volver a las líneas de frente previas a la última incursión de Damasco

El mandatario se muestra molesto con Rusia por las conversaciones fallidas que los dos países están llevando a cabo en Moscú

Adrià Rocha Cutiller

Un convoy del Ejército turco circula por una carretera de Idleb, el pasado día 7 de febrero.

Un convoy del Ejército turco circula por una carretera de Idleb, el pasado día 7 de febrero. / YAHYA NEMAH (EFE)

A Erdogan, cuando se enfada, cuando muestra que ya se le ha acabado la paciencia, siempre le sale de los labios la misma frase. Es el mismo orden de palabras, puestas juntas como una amenaza a su rival. No cambia nunca ni una coma: este miércoles la ha vuelto a lanzar: "Como con todas las operaciones anteriores, digo: 'podremos venir una noche, de repente'. En otras palabras, la operación militar en Idleb es cuestión de tiempo".

Ya había soltado la amenaza en varias ocasiones antes: en las tres ofensivas que Turquía ha realizado en Siria contra las milicias kurdosirias de las YPG. En todas ellas cumplió el ataque prometido. Solo ha habido una vez en que Erdogan habló de entrar de noche, de repente, sin que nadie lo viese venir, y no lo acabó haciendo: fue después del referéndum de independencia fallido del Kurdistán iraquí.

"Estamos entrando en los últimos días del plazo que le dimos al régimen [de Asad] para parar las hostilidades en Idleb. Este es nuestro último avisoTurquía ya ha hecho todos los preparativos para llevar a cabo nuestros propios planes en Idleb. Convertiremos la zona en un lugar seguro cueste lo que cueste", ha dicho Erdogan este miércoles.

Parar la ofensiva de Asad

La región de Idleb, según los acuerdos de Sochi, firmados por Turquía, Rusia e Irán, estaba bajo el control y protección de Ankara, que, según el pacto, debía eliminar de la zona a los grupos yihadistas que hay allí. Rusia, por su parte, prometía garantizar un alto el fuego permanente que asegurase que Idleb fuese un lugar seguro para los más de tres millones de civiles que viven allí -más de la mitad de ellos ya son de por sí refugiados de guerra-.

Pero ninguno de los dos bandos, Rusia y Turquía, ha cumplido su parte del trato: Hayat Tahrir al Sham -antigua Al Qaeda-, no solo no fue eliminada, sino que se hizo con el control casi total de la región. Y Damasco, con la ayuda de Moscú, su aliado, nunca pararon de bombardear a los civiles de la región; al contrario: los bombardeos han ido a más.

Así, en enero, Asad empezó una ofensiva en la región con todo: ha conseguido conquistar más de la mitad de ella y, de paso, ha provocado la muerte de 300 civiles y el desplazamiento forzado de más de 900.000 personas, que huyen hacia la frontera turca.

Rusia y Turquía llevan semanas intentando buscar una solución diplomática al conflicto, pero esta nunca llega. Este martes, según medios turcos, Moscú le ofreció a Ankara el control de una pequeña franja en la frontera -donde están los refugiados que huyen- para que, así, Erdogan cediese a Asad el control casi total de Idleb.

Turquía dijo que no, y horas después, ya este miércoles, el presidente turco compareció enfadado: "No estamos contentos con nuestras conversaciones. Las discusiones continúan, pero es cierto que estamos aún muy lejos de llegar a algo cercano a nuestras demandas. No le daremos la región a Asad. Parece que no se ha dado cuenta de la fuerza de nuestro país", ha dicho Erdogan.