25 oct 2020

Ir a contenido

MEDIO AMBIENTE E INDIGENISMO

Milena Florez: "Estar a diario en peligro de muerte no es natural"

Esta activista colombiana amenazada en su país y refugiada temporalmente en Catalunya se opone a la construcción de una megapresa en las tierras de su comunidad

Gemma Tramullas

Milena Florez, vicepresidenta del movimiento Ríos Vivos, en Barcelona. 

Milena Florez, vicepresidenta del movimiento Ríos Vivos, en Barcelona.  / ELISENDA PONS

Solo en el 2019, 234 líderes medioambientales y sociales fueron asesinados en Colombia por oponerse a megaproyectos hidroeléctricos y mineros financiados en parte por bancos europeos, según denuncian las organizaciones de derechos humanos. Milena Florez es una activista amenazada y durante seis meses se ha refugiado en Catalunya gracias al Programa Català de Protecció a Defensors i Defensores del Drets Humans. Como vicepresidenta del movimiento Ríos Vivos, contrario a la polémica presa de Hidroituango que estrangula el río Cauca, el pasado viernes se entrevistó con representantes del  BBVA en Madrid.

¿Cómo valora la reunión?

Acordamos seguir conversando para hallar una posible solución y ellos se comprometieron a visitar el territorio de la mano de Ríos Vivos para conocer la situación de primera mano.

Ha mantenido reuniones en Dublín, Madrid Bruselas… 

Aquí los bancos venden su energía como limpia y respetuosa con los derechos humanos, pero son cómplices de todo lo que está pasando y deben reparar el daño que han hecho. Ustedes como clientes deben exigirles que cumplan su responsabilidad social y ambiental.

¿De qué le han servido estos meses en Catalunya a nivel personal?

Allá estamos acostumbrados a la muerte y a la violencia, vivimos esquivando las amenazas. Me he dado cuenta de que estar a diario en peligro de muerte no es natural. Hay que exigirle protección al Estado.

¿Cuál es la situación en las comunidades de Ríos Vivos?

La presa de Hidroituango en Antioquia ha desplazado a más comunidades que el conflicto armado. El río era nuestro sustento, nuestro lugar de encuentro; era la vida misma.

¿A qué se dedicaba usted?

Yo era barequera, recogía sedimentos en busca de oro. También había pescadores y campesinos que vieron sus cultivos arrasados. 300.000 personas se han quedado sin su trabajo y 500.000 estarían en riesgo porque no hay garantías de que la presa aguante.

Empezaron la lucha en el 2008, sin tener experiencia política.

El movimiento lo componemos las comunidades de base que estamos afectadas. Mucha gente es analfabeta, pero tenemos la experiencia de lo vivido. También estamos como Mujeres Amarú, en defensa del agua y de la vida.

Les acusan de estar contra el progreso.

Creo que quieren callarnos, desligitimar las protestas sociales. Cuando hacemos una protesta pacífica salen diciendo que somos grupos armados.

El caso más conocido de defensora medioambiental asesinada es el de Berta Cáceres en Honduras. Entre ustedes también hay víctimas.

Antes de implantar el megaproyecto hubo 137 masacres y hay 650 cuerpos que no se han recuperado. Los muertos dirían la verdad de por qué les mataron pero en Colombia la verdad no interesa. Han asesinado a 6 compañeros de Ríos Vivos y tampoco olvidamos a todos los que han muerto esperando una solución.

La violencia atraviesa generaciones.

Mi madre era una indígena nutabe que fue desplazada por el conflicto armado y mi padre es de la comunidad embera y está desaparecido desde que se lo llevaron los paramilitares. Yo me crié en una de la zonas más violentas de Colombia.

A finales de mes tendrá que volver.

Sí, y es lo que quiero porque trabajar por nuestras comunidades es nuestra razón de ser. Allí no luchamos solo por nosotros y nuestros hijos, estamos luchando por todos, por ustedes también.

Qué ironía que el Cauca sea uno de los pocos ríos del mundo sujeto a derechos...

Es indignante. Han destruido el río y encima pretenden que las propias comunidades se responsabilicen de su recuperación. En Bruselas aprendí una expresión que se ajusta muy bien a esto: “Papel mojado”.