El conflicto venezolano

Trump recibe a Guaidó en la Casa Blanca y Maduro lo tacha de "extremista"

El presidente de EE.UU dijo que en los próximos días se anunciarán "acciones puntuales" contra el Palacio de Miraflores

Como contrapartida, Maduro recibe en Caracas al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov

Trump y Guaidó, en la Casa Blanca.

Trump y Guaidó, en la Casa Blanca. / AP / EVAN VUCCI

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Abel Gilbert

Casi en sintonía con la noticia de la absolución por el Senado norteamericano que investigaba sus gestiones secretas en Ucrania para desestabilizar a los rivales, el presidente de EE.UU, Donald Trump, recibió en la Casa Blanca al líder opositor venezolano, Juan Guaidó. El encuentro, el primero entre ambos, tuvo lugar un día después de que Trump invitara a Guaidó a su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso y lo reconociera como el "legítimo" presidente de su país y prometiera "aplastar" al madurismo. "Continuaremos trabajando con nuestros socios en la región para confrontar la dictadura ilegítima en Venezuela, y estaremos junto con el pueblo venezolano para asegurar que un futuro que sea democrático y próspero", señaló luego la nota oficial. Sin ofrecer mayores detalles, Trump anunció que en los próximos días Washington promoverá nuevas "acciones putuales" contra Caracas. Como era de suponer, Nicolás Maduro respondió airadamente. "En Venezuela el presidente no lo designa el presidente de los EE.UU., lo elige el pueblo en mandato popular ¡Basta de tu obsesión extremista!", le dijo a Trump durante una transmisión nacional televisiva. 

"Llamo a los sectores honestos de los Estados Unidos a enfrentar esta política intervencionista, ilegal, inmoral, contra el noble y pacífico pueblo de Venezuela", exhortó.  "¡Jamás! a Venezuela no la aplasta nadie, Venezuela lo que va es para adelante, con trabajo, amor y constancia". En medio del desastre económico, que el Palacio de Miraflores atribuye a las sanciones de EE.UU, Maduro aseguró Venezuela "seguirá su camino a la prosperidad". Según Maduro, "tenemos derecho a construir el socialismo y lo vamos a construir, un socialismo nuevo, democrático, humanista, cristiano, del siglo XXI". Por su parte, el ministro de Exteriores, Jorge Arreaza, denunció las "expresiones injerencistas" de la Casa Blanca y calificó a Trump de "charlatán soberbio, con ínfulas de emperador".

La trifulca retórica incluyó también a Guaidó desde Washington, donde fue recibido por las autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como autoridad legítima de Venezuela. "Nuestros aliados nos han dejado todo muy claro, todas las cartas están sobre la mesa", dijo a tono con lo sugerido en Miami el pasado sábado, cuando el exilio más radical de Venezuela lo recibió al grito de "intervención, intervención (militar estadounidense)":  De acuerdo con el diputado, cuyo regreso a su país está previsto en cualquier momento, aunque se desconoce si será en avión o a través de algún punto fronterizo de Colombia o Brasil. "Estamos buscando las oportunidades y las herramientas para desarrollar de nuevo a un país que lucha por la libertad", añadió.

Maduro recibe a Lavrov

En este contexto, Maduro intenta también que reluzcan sus respaldos internacionales. El viernes recibirá en el Palacio de Miraflores al ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, en el marco de una gira que incluye a Cuba y México. Lavrov se encontrará a su vez con la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, y a su colega Arreaza.

"El objetivo es intercambiar puntos de vista sobre la situación en torno a Venezuela, las perspectivas de una solución política sobre desacuerdos internos en base a un diálogo nacional, en línea con la Constitución y sin obstáculos externos destructivos o militares", se informó desde Moscú. Ambos países han firmado unos 260 acuerdos de cooperación en materia minera, petrolera, económica, energética, alimentaria y militar durante los últimos 18 años.

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Mientras Trump recibía a Guaidó, la comitiva de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se reunía en Cúcuta, Colombia, con víctimas de la represión del Estado venezolano. La delegación de la CIDH no pudo viajar a Caracas el pasado martes. El Gobierno le negó la posibilidad de escuchar in situ los testimonios. El Palacio de Miraflores justificó la prohibición asegurando que Venezuela ya no pertenece a la Organización de Estados Americanos (OEA).