Una adolescente francesa recibe amenazas de muerte por criticar al islam

El caso de la joven que colgó un polémico vídeo en Instagram reabre el debate sobre el derecho a la blasfemia

Un policía en las calles de París.

Un policía en las calles de París.

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Es muy probable que esta adolescente francesa de 16 años llamada Mila no fuera consciente de la dimensión que acabarían teniendo sus palabras pero, al colgar un vídeo en Instagram criticando el islam, le han llovido los insultos y las amenazas de muerte. Hasta tal punto que está confinada en su casa sin poder ir a clase y tanto ella como su familia tienen escolta policial, según ha explicado este martes el ministro del Interior, Christophe Castaner.

Fue el pasado 18 de enero cuando apareció en la red social una acalorada discusión en directo en la que la chica llegó a decir que detestaba las religiones. “En el Corán no hay más que odio, el islam es una mierda. A vuestro Dios, yo le meto un dedo en el agujero del culo. Gracias, adiós”.

Poco después le llegó una avalancha de improperios. “Recibía 200 mensajes por minuto de puro odio”, contaría ella misma a Bellica, una web próxima a la extrema derecha. Además, empezaron a proliferar falsas cuentas creadas con su nombre y a circular sus datos personales, como su domicilio y el liceo al que iba.

Esta situación provocó la apertura de dos investigaciones por parte de la Fiscalía. La primera, referente a la actitud de la chica por un posible delito de “provocación al odio hacia un grupo de personas debido a su pertenencia a una raza o religión” se ha archivado definitivamente. La segunda, que sigue abierta, sobre los miles de insultos homófobos, sexistas y racistas que ha recibido.

Además de las consecuencias judiciales, su caso ha tenido repercusión en el terreno político y ha reabierto el debate sobre el derecho a la blasfemia, que en Francia está ligado a la libertad de expresión.

La propia ministra de Justicia, Nicole Belloubet, después de haber dicho que la adolescente había atentado contra la libertad de conciencia tuvo que corregir el tiro y dejar claro que “existe el derecho a criticar una religión”.

El delito de blasfemia fue abolido en 1881, por lo que es posible criticar e incluso insultar una religión. Lo que prohíbe la ley es insultar a los seguidores de una religión. Es decir, que el derecho francés permite decir lo que se piensa de una religión o de un Dios pero no apelar a la muerte o al odio a un grupo étnico, nacional, sexual o religioso.

“La blasfemia forma parte de los derechos humanos, no de las buenas maneras”, recuerda en 'Le Monde' el filósofo André Comte-Sponville, para quien las opiniones son libres, sean religiosas o ideológicas, y oponerse a una religión es un derecho, “como ser antifascista o anticomunista”.  Para muchos intelectuales, quienes acosan a Mila por sus palabras cuestionan la libertad de expresión, el laicismo y el derecho a la educación.

Reivindicación de sus palabras

Tras unos días tormentosos, Mila apareció este lunes por primera vez ante las cámaras de televisión para pedir perdón por el tono utilizado en el vídeo pero confirmando sus palabras sobre el Islam.

«No lamento absolutamente mis declaraciones, era realmente lo que pensaba” declaró en el plató del programa 'Quotidien'. “Me excuso un poco por las personas a las que haya podido herir, las que practican su religión en paz. Nunca quise atacar a seres humanos, quise blasfemar, hablar de una religión, decir lo que pensaba”, agregó.

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El abogado de Mila, Richard Malka, ha asegurado que su familia no encuentra un centro educativo que garantice su seguridad y que muchas de las amenazas proceden de los alumnos de su antiguo instituto de la localidad de Villefontaine, cerca de Lyon.

"No estaba segura. Viendo las amenazas que recibí de personas de mi liceo podrían haberme quemado con ácido. Me amenazaron con desvestirme en público, de enterrarme viva. Tuve que abandonar mi instituto", ha lamentado Mila. El ministro de Educación, Jean Michel Blanquer, ha prometido ayudarla con discreción para escolarizarla de nuevo. 

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