divorcio consumado

Exaltación patriótica y mensajes racistas tras el 'brexit'

La euforia por la salida de la UE ha dado alas y ha endurecdio el discurso nacionalista y xenófobo en el Reino Unido

Partidarios del ’brexit’ celebran la salida de la UE el viernes en la plaza el Parlamento en Londres.

Partidarios del ’brexit’ celebran la salida de la UE el viernes en la plaza el Parlamento en Londres. / AFP / DANIEL LEAL-OLIVAS

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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El sábado amaneció en Gran Bretaña “sin que se haya hundido el cielo”. La sorna del secretario de Defensa, James Heappey, fue muy celebrada.  El viento euroescéptico sopla fuerte sobre la isla tras haber ‘roto las cadenas’ con Bruselas. Los ‘vencedores’ se habían entregado a un frenesí delirante la noche anterior en la Plaza del Parlamento. Nigel Farage cosechó la gran ovación de la velada. “Estamos celebrando el mayor momento en nuestra historia moderna”, diría, convencido de que este es “el principio del fin de la Unión Europea”. Al amanecer, los servicios de limpieza barrieron los restos de fervor patriótico, mientras se desmontaban pantallas y altavoces.

Aquí se habla inglés 

Los extranjeros lo son ahora un poco más en el Reino Unido. Temen el hostigamiento y la discriminación, el convertirse en un blanco fácil. Algunos elementos andan ahora muy crecidos con lo que consideran un triunfo sobre el invasor.  El 'Huffpost' ha publicado una nota anónima titulada Happy Brexit Day (“Feliz día del Bexit”) que apareció en la entrada de un bloque de viviendas en Norwich. En ella se advierte que “dado que finalmente hemos recuperado nuestro gran país, una norma tiene que quedar clara entre los residentes de Winchester Tower. No vamos a tolerar que nadie hable otra lengua que el inglés en los pisos. Ahora estamos en nuestro país de nuevo y el inglés de la Reina es la lengua que se habla aquí”. A los que persistan en hablar “la lengua del país del que han venido, les sugerimos que se vuelvan a él y le dejen el piso del ayuntamiento a unos británicos, para que vivan en él y podamos volver a la normalidad que teníamos antes de que ustedes infectaran la que una vez fue una gran isla”. La nota termina con el “Dios Salve a la Reina, a su Gobierno y a todos los verdaderos patriotas”.  Hay una denuncia puesta, pero el incidente dice mucho de cómo se pueden poner las cosas.

Aberración histórica

En la prensa todo eran fotos de participantes en el jubileo con banderas, chaquetas, licras, corbatas y sombreros, con los colores de la Unión Jack. Hasta Dilyn, el perrito de Boris Johnson y su pareja Carrie Symonds, aparecía luciendo un traje a la medida y un pañuelo a juego con la enseña nacional. El 'Daily Express', quizás el más xenófobo de los diarios británicos, hablaba del “Del nuevo Reino Unido glorioso”. En el 'Daily Telegraph', la voz del Partido Conservador, el historiador Andrew Roberts, junto a imágenes de Margaret Thatcher, Winston Churchill y Enrique VIII proclamaba el renacimiento de la esperanza “ahora que Gran Bretaña retorna a su estado natural” y reconecta “con sus 440 años de independencia soberana”. Su profecía: “Los pasados 46 años como miembros de la UE serán vistos más como una extraña y más bien triste aberración de nuestra historia”   

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Retraso tenebroso

El sábado por un instante pareció que el ‘esplendoroso aislamiento’ británico se había hecho realidad. En la estación de St. Pancras, entre los pasajeros del primer tren que debía partir de Londres con destino París, después de la marcha del Reino Unido de la Unión Europea, hubo cierto desasosiego. La salida estaba sufriendo un sustancial retraso y algunos vieron en ello la mano tenebrosa del ‘brexit’. “Hemos acabado con la libertad de movimiento de golpe”, se chuleaba burlón un usuario de Twitter. La página web del Eurostar terminó aclarando que lo ocurrido nada tenía que ver con el divorcio europeo, sino con “trabajos de ingeniería”. El eurotúnel sigue abierto, aunque, ya se sabe, los males siempre acechan del otro lado de las costas de Dover.