28 oct 2020

Ir a contenido

El inglés conservará su estatus en la UE

El idioma seguriá siendo una de las tres lenguas de trabajo junto el francés el alemán tras la salida del Reino Unido

Silvia Martinez

La bandera británica ondea este miércoles junto al Parlamento Europeo.

La bandera británica ondea este miércoles junto al Parlamento Europeo. / REUTERS / YVES HERMAN

Los británicos se marchan de la Unión Europea pero hay un legado que dejarán tras de sí y que impedirá olvidarles diariamente en los pasillos de las instituciones europeas: el inglés. ¿Corre riesgo de ser barrido del mapa de lenguas oficiales de la Unión Europea, relegada en el uso diario entre funcionarios o conseguirá mantener su papel protagonista en las comunicaciones internas de la UE frente al francés?

Si hay algo sobre lo que nadie tiene duda en Bruselas es que, tras el ‘brexit’, el idioma de Boris Johnson seguirá siendo no solo una de las 24 lenguas oficiales del club sino que mantendrá su carácter prioritario como lengua de trabajo en las instituciones comunitarias, junto al francés y al alemán. La salida del Reino Unido de la UE no obliga a hacer cambios en el régimen lingüístico comunitario, regulado a través del reglamento 1/1958, y eliminar el inglés de la lista de lenguas oficiales exigiría una decisión unánime de los Veintisiete gobiernos de la UE, algo bastante improbable dado el peso del idioma en las decenas de reuniones que se celebran semanalmente en las instituciones europeas. “El 'brexit' no tendrá ningún impacto en el régimen legal y la práctica institucional establecida”, aseguran fuentes de la Comisión. 

 

Además, aunque Malta e Irlanda –con 5 millones de habitantes entre ambos- designaron al gaélico y al maltés como lenguas oficiales cuando se incorporaron al club, el inglés también sigue siendo lengua oficial en sus respectivos territorios por lo que diversas fuentes europeas coinciden en que no hay motivos para que la lengua de Shakespeare termine fuera de juego una vez consumado el divorcio. Eso sí, pasará de ser hablada por el 13% de la población europea como primera lengua a apenas el 1%, por detrás del búlgaro, eslovaco, finlandés o el maltés.

 

La lengua más popular de Europa

Pese a este limitado porcentaje, su presencia más allá de las fronteras de Bruselas es importante y, según los últimos datos publicados por Eurostat, es la lengua extrajera más popular en la UE. El 98% de los estudiantes de primaria en la UE estudian inglés, a mucha distancia del francés (33,4%), el alemán (23,3%) y el español (16,9%). Esta fotografía se repite también entre los de secundaria con un porcentaje de estudiantes de inglés del 94,7%, muy por delante del español (22,3%), francés (18,1%) y alemán (17,4%). El 100% de los alumnos en Suecia, Rumanía, Malta y Holanda estudian inglés, el 99,9% en Finlandia, Francia y la República checa y el 99,8% en Austria, según datos de Eurostat.

 

El inglés logró la oficialidad en la UE en 1973, tras la adhesión del Reino Unido. Por aquel entonces el francés dominaba el panorama lingüístico comunitario y era la lengua en la que se escribía la legislación europea, se comunicaba en las instituciones y se utilizaba en la diplomacia. El inglés tuvo que batallar para abrirse paso pero poco a poco logró imponerse, especialmente tras la adhesión de los países nórdicos y, sobre todo, la incorporación de los países de Europa central y del este en el 2004 que terminaron por darle la puntilla al francés en beneficio de un inglés que se ha convertido en la lengua franca en Europa.

Una evolución que no ha disminuido el ímpetu francés por su lengua. “Francia tiene una línea muy clara desde hace tiempo. Es importante que respetemos la diversidad lingüística y cultural en Europa pero les puedo decir que en cada Consejo de Asuntos Generales hablo francés no porque no sepa hablar en inglés sino porque es importante que cada uno pueda hablar su propia lengua”, advertía esta semana la ministra de Asuntos Europeos francesa, Amelie de Montchalin.