02 dic 2020

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TRANSICIÓN EN RUSIA

Putin acelera la reforma constitucional para sucederse a sí mismo

La Duma adopta en primera lectura los cambios constitucionales propuestos hace solo una semana por el líder del Kremlin

Marc Marginedas

Sesión plenaria de la Duma donde se han propuesto las enmiendas constitucionales, en Moscú.

Sesión plenaria de la Duma donde se han propuesto las enmiendas constitucionales, en Moscú. / MAXIM SHIPENKOV (EFE)

Reforma constitucional exprés en Rusia, que además ha recibido ya el respaldo de todos los partidos con representación parlamentaria, incluídos los pertenecientes a la oposición sistémica. Tan solo una semana después de que el presidente Vladímir Putin anunciara sus propuestas para modificar la Carta Magna con la mente puesta en la sucesión, la Duma ha adoptado en primera lectura dichas enmiendas y por unanimidad. Un total de 432 diputados votaron a favor, por ninguno en contra.

Todavía restan varias votaciones, tanto en la Cámara baja parlamentaria como en el Consejo de la Federación (Senado), pero se prevé que antes de que dé comienzo la primavera, todo el proceso de reforma constitucional se habrá culminado, con el fin de ser sometido a votación popular en abril. Pese a que en teoría las propuestas debían emanar de un grupo de trabajo 'ad hoc', sus miembros han admitido esta semana que en realidad lo único que han hecho ha sido corregir y dar forma a unos enunciados que ya estaban escritos de antemano, según ha informado Deutsche Welle. Preguntado sobre la rapidez de todo el proceso y las posibles irregularidades que se pudieran estar cometiendo, Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, se ha limitado a recordar que las propuestas presidenciales siempre tienen "prioridad" en el Parlamento.

Mantener la influencia

Entre las reformas, destinadas a que Putin mantenga intacta su influencia en la política del país cuando acabe su actual mandato en el 2024, según coinciden los observadores, destaca la capacidad del Parlamento de nombrar al primer ministro, la mención constitucional del Consejo de Estado, un órgano consultivo, y el endurecimiento de las condiciones para poder aspirar a la jefatura del Estado incrementando los años de residencia obligatoria en Rusia.

La celeridad con la que se están implementando los cambios, tras años de quietismo y supuesta estabilidad institucional, está siendo duramente criticada por comentaristas próximos a la oposición liberal, que se cuestionan qué es lo que está sucediendo en el seno de la élite que dirige el país. Incluso algunos llegan a especular con la posibilidad de que se hubiera instalado en el Kremlin un cierto estado de inquietud, dado el descontento creciente entre la población por la constante caída de sus ingresos reales. 

"¿Por qué toda esta rapidez? Adelante, adelante. Adelante con el nuevo Gobierno con celeridad, adelante con la presentación de las enmiendas en una votación popular mañana (en abril no, mas rápido) ¿Qué estamos persiguiendo, Vladímir Vladimírovich? o una pregunta más correcta aún ¿qué está pasando?", ha escrito en su blog Alekséi Venedíktov, director de la emisora 'Eco de Moscú'. 

Cambios escrutados

Los cambios en el Gobierno, que cuenta con una decena de caras nuevas, también están siendo escrutados al detalle, y en algunos medios ya incluso se cuestiona la idoneidad de algunos ministros, como la titular de Cultura, Olga Lyubímova, quien en su día colocó en puestos clave del primer canal de televisión a comentaristas de ideología marcadamente nacionalista que fustigan con pemanencia a Ucrania, calificando al país vecino de "enemigo". "Después de Medinski (el anterior ministro) nos preparábamos para el suicidio...el tiempo dirá" sobre la nueva gobernante, ha recordado y advertido con humor el escritor Víktor Senderovich

Bajo el anterior Ejecutivo, se había llegado a censurar películas incómodas, como una producción británica referente a la sucesión de Stalin con molestos paralelismos con la situación actual, se ha promocionado otras producciones de carácter nacionalista que contienen aberraciones históricas e incluso se ha encausado a artistas, como el director de teatro Kirill Serebrennikov.