03 abr 2020

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INTERVENCIÓN MILITAR

El Parlamento turco da luz verde al envío de tropas a Libia

El presidente Erdogan da apoyo militar al Gobierno del primer ministro libio, Fayez al Sarraj, reconocido por la ONU, acorralado por la ofensiva del Ejército de Jalifa Haftar, aliado de Egipto, Rusia y Arabia Saudí

Adrià Rocha Cutiller

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, hoy en Ankara.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, hoy en Ankara. / REUTERS

Todo se precipitó el pasado seis de diciembre. Jalifa Haftar, líder del autoproclamado Ejército Nacional Libio —que controla el este del país norteafricano— puso en marcha la que llamó «ofensiva final» sobre Trípoli, la capital libia, feudo del gobierno oficialmente reconocido por la ONU, liderado por el primer ministro Fayez al Sarraj. Las tropas de Haftar contral acualmente algunos barrios del sur de la ciudad.

Ante el avance del líder rebelde, Sarraj decidió pedir ayuda a sus más próximos aliados. El 16 de diciembre, voló a Ankara, donde solicitó formalmente al Gobierno de Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Turquía, que interviniera militarmente en Libia. Erdogan dijo que lo haría, y este jueves, todo se ha materializado: el Parlamento turco ha aprobado por mayoría —con los votos de la coalición gubernamental ha sido suficiente— permitir el envío de soldados turcos a territorio libio durante un año.

Se espera, no obstante, que el despliegue se lleve a cabo de forma progresiva y no de inmediato. Primer viajarán a Tripoli únicamente asesores militares turcos y cajas de armamento. Algo que, ya de por sí, es problemático: armar al Ejército de Sarraj —algo que Turquía hace desde hace meses— va en contra del embargo de armamento que la ONU impuesto sobre Libia. Pero los turcos no son los únicos: el enemigo de Sarraj, Haftar, recibe armas y ayuda de sus propios aliados: Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Rusia.

Dividirse Oriente Próximo

Cuando Erdogán presentó el proyecto al Parlamento dijo que el envío de tropas era necesario para asegurar los intereses de Turquía en la región, incluyendo las empresas turcas en el país árabe y los barcos turcos que cruzan el Mediterráneo.

Pero hay más: Turquía carece de aliados en Oriente Próximo, su único realmente cercano es Qatar. Perder Libia para que caiga en manos de Haftar, un aliado de Egipto y Arabia Saudí —enemigos acérrimos de Turquía— no es una buena opción para Erdogan. «Ellos defienden un señor de la guerra —dijo la semana pasada el presidente turco—. Nosotros respondemos la invitación del Gobierno legítimo de Libia. Esa es nuestra diferencia».

Pero entre los que defienden a un «señor de la guerra» también está la Rusia de Vladímir Putin, con quien Erdogan asegura tener una relación excelente y cuyos acuerdos han servido para que Turquía y Rusia, durante los últimos dos años, se hayan repartido el norte de Siria.

En el caso libio, sin embargo, las diferencias entre ambos quedan de manifiesto. «Es poco probable que la injerencia de un tercer país contribuya a resolver el conflicto [en Libia]», dijo el portavoz del KremlinDimitri Peskov, la semana pasada. Apoyando a Haftar hay mercenarios del Grupo Wagner, un empresa privada rusa que lucha, sólo, donde le manda Moscú.

Tensión en la cámara

En Turquía la opinión pública está dividida: los grandes partidos opositores a Erdogan con presencia en el Parlamento han votado todos en contra. «No  queremos ver lo mismo que hemos visto ya en Siria en otro país. Nunca aceptaremos que Turquía tome parte de una guerra de poder en Libia, uniéndose con una de las dos partes, para derramar sangre musulmana», ha dicho Ünal Çavuköz, unos de los pesos pesados del partido CHP, el segundo de Turquía.

Pero su formación no tiene mucho que decir y llega algo tarde: Erdogan ya ha mandado 'sus combatientes' a luchar en Libia, aunque no son turcos, sino sirios, miembros del Ejército Libre Sirio (ELS), opositor al presidente sirio, Bashar al Asad. Esta fuerza de mercenarios recibe a cambio un buen salario y buenas armas. Varios destacamentos de rebeldes sirios ya han sido enviados a Tripoli para luchar contra Haftar.

Cuando murió Muammar al Gadafi, en 2011, se estableció en Libia un gobierno de unidad nacional, que rompió el propio Haftar en el 2014 con un intento de golpe de Estado que no culminó con éxito. Desde entonces, la guerra civil ha sido constante y ha estado siempre presente en Libia.