La encrucijada británica

Boris contra Ali

Un joven musulmán de 25 años disputa al primer ministro la batalla por lograr un escaño en Uxbrigde, pequeña ciudad de clase media-baja del área metropolitana de Londres

El primer ministro, Boris Johnson.

El primer ministro, Boris Johnson. / REUTERS / FRANÇOIS LENOIR

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Kim Amor
Kim Amor

Periodista

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Boris Johnson aspira a seguir como diputado en Westminster por el distrito electoral del que forma parte Uxbridge, suburbio de clase media-baja del área metropolitana de Londres, donde el primer ministro británico nunca ha residido. Es la tercera vez que el líder  de los ‘tories’ compite por un escaño en esta circunscripción, de voto conservador. En el 2015, ganó con comodidad, pero en las elecciones generales de hace dos años lo hizo por una diferencia de tan solo 5.034 papeletas respecto a su más cercano competidor. Hasta ahora es el margen más pequeño registrado por un ‘premier’ en este tipo de comicios desde 1924.

Ahora tiene enfrente a un rival duro de roer. Un joven musulmán de 25 años de origen iraní candidato del Partido Laborista. Alí Reza Milani confía en dar la campanada. Sus posibilidades son remotas, pero la empresa de sondeos más importante del Reino Unido, la YouGov, ha calificado el escaño en disputa en Uxbridge de “probablemente conservador”, un rango inferior al de “seguro”.  El ‘thinktank’ conservador Onward lo ha definido como “escaño vulnerable.”

“Tenemos la oportunidad por primera vez en la historia de nuestra democracia de echar del Parlamento a un primer ministro en ejercicio”, ha dicho Milani, que ha hecho campaña calle a calle y puerta a puerta, además de utilizar las redes sociales, como el hashtag #UnseatBoris (algo así como “DesalojaABoris). Johnson, en cambio, apenas ha aparecido por la zona.

De familia humilde

A diferencia del primer ministro, educado y formado entre las élites, en Eton y Oxford, el candidato laborista procede de una familia humilde que llegó al Reino Unido desde Teherán cuando tenía solo cinco años. “La experiencia real de la vida es cuando tu madre no puede pagar la electricidad”, dijo en una ocasión. Fue a la escuela pública y entró en la actividad política en la universidad de Brunel, situada cerca del centro de Uxbridge, donde ya en el 2015, como presidente de la Unión de Estudiantes, acosó con protestas la entonce candidatura de Johnson.

Y es precisamente de la gente joven que Milani espera el impulso necesario para lograr el gran reto, sobre todo de los estudiantes de Brunel, aunque muchos no son británicos, votan en otro distrito o ni siquiera se han registrado. Es el caso de John que, sin embargo, poco antes de entrar con prisas en clase confiesa que de poder hacerlo lo haría por Milani. “Es de aquí y conoce los problema de cerca”, afirma.

"Un gran lío"

Nick, por su lado, que cursa también Ingeniería, todavía no ha decidido el voto, pero advierte que “seguro” no irá a parar a Johnson. “Estoy preocupado por el futuro de mi país y lo del ‘brexit’ es un gran lío que no lleva a ninguna parte”. En Uxbrigde, el 56% de los que fueron a votar en el referéndum del 2016 lo hicieron a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Un sondeo reciente muestra que ahora hay más ‘remainers’ que ‘leavers’, lo que puede favorecer a Milani, aunque de este tema el principal rival de Johnson ni habla.

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Lo suyo es la sanidad, la falta de vivienda asequible o la situación precaria en la que viven muchos de sus vecinos, principalmente la comunidad de surasiáticos, numerosa en esta zona. A muy pocas horas de que se abran las urnas, voluntarios de su campaña se han dedicado a repartir folletos electorales alrededor del hospital Hillingdon, vecino del centro universitario. “Puedes salvar nuestro NSH (siglas en inglés de Sistema Nacional de Salud) estas Navidades”, se puede leer en uno de ellos que, advierte además, del peligro de privatización del sector. Este hospital ha sido uno de los caballos de batalla de Milani que responsabiliza a Johnson del deterioro de sus instalaciones. Un simple recorrido por sus pasillos dan fe de su mal estado, impropio de un país como el Reino Unido. “Es posible que ganemos, por qué no”, dice James, uno de los voluntarios que carga con un buen numero de panfletos

De producirse lo improbable, pero posible, Johnson sufriría una gran humillación y quedaría en una situación muy delicada, incluso si obtuviera la mayoría en el conjunto del Reino Unido. En todo caso, ¿quién esperaba que ganara el ‘brexit’?