18 sep 2020

Ir a contenido

ENTREVISTA

"Si un niño colombiano alza la voz como hace Greta, lo mandan matar"

La activista colombiana Francia Márquez denuncia las condiciones de vida de las comunidades negra e indígena y el expolio de su entorno natural

Víctor Vargas Llamas

La activista y defensora de los derechos humanos colombiana Francia Márquez, este lunes, en la Casa Amèrica Catalunya.

La activista y defensora de los derechos humanos colombiana Francia Márquez, este lunes, en la Casa Amèrica Catalunya. / MANU MITRU

Francia Márquez sigue pagando el carísimo peaje de denunciar los abusos que sufren las comunidades negra, indígena y campesina en Colombia. Está en la diana de quienes quieren silenciarle por revelarse contra las paupérrimas condiciones de dichos colectivos y contra el expolio de su entorno, con el consecuente impacto medioambiental que comporta. Como ganadora del Premio Goldman, el 'Nobel Verde', y observadora en las conversaciones de paz con las FARC ,es una de las voces más autorizadas para hablar de los grandes desafíos que afronta uno de los países con mayor tasa de desigualdad socioeconómica del mundo. Los ha explicado en la Casa Amèrica Catalunya, que la ha distinguido con el Premio Joan Alsina de Derechos Humanos.

Las protestas se extienden por Colombia, Chile, Perú, Ecuador... ¿Qué chispa ha prendido en Sudamérica?

Lo que tiene a Latinoamérica en la calle tiene que ver con muchas violencias: asesinatos de líderes sociales, indígenas, negros y comunidades campesinas. Tiene que ver con un Estado clasista, racista y patriarcal que no garantiza los derechos. Con las injusticias del sistema judicial y con un modelo económico de desarrollo que tiene en riesgo la vida del planeta. Tiene que ver con una población joven que ya no se cree a los políticos y que está en contra de las políticas impuestas por este modelo económico de desarrollo.

Se requieren 11 generaciones para salir de la pobreza en Colombia. ¿Tiene fe en que esta revuelta sea la espoleta que transforme el país?

No vamos a esperar 11 generaciones para hacer el cambio o el planeta ya no existirá. El cambio es ahora y la gente lo está haciendo. Los jóvenes y los niños lo están entendiendo. Empieza con cambiar la conciencia, reconocer los privilegios de unas pocas familias colombianas que se han lucrado en nombre del Estado, pisoteado la dignidad de la gran mayoría y sin respetar el territorio. Lo ven como un simple objeto que se puede explotar para acumular capital.

"No esperaremos para el cambio o el planeta no existirá. Los jóvenes y los niños lo están entendiendo"

El feminismo se alza con fuerza en Sudamérica y se exporta a todo el mundo, con reivindicaciones que evidencian que el descontento va más allá de lo económico.

El futuro también es feminista, pero se debe construir desde la diversidad. El feminismo blanco se piensa desde una lógica que niega la existencia y la lucha de otras mujeres que no necesariamente son blancas. Mujeres negras e indígenas, que no tienen las condiciones de privilegio de otras mujeres. Nos violentan a todas por ser mujeres, pero las violencias no se dan de la misma manera. Debemos ir a un feminismo comunitario, negro e inclusivo, que luche contra el patriarcado, contra el racismo y el capitalismo. Donde las mujeres no van por un lado y los hombres por otro. Un feminismo de familia, de hombres, hijos y mujeres, y en el que transformemos el chip de la violencia con el que nos educaron.

Usted ha sufrido varios atentados. Y casi 500 líderes sociales y medioambientales han muerto desde el acuerdo con las FARC, el 2016. ¿Quién quiere silenciarles?

El sistema económico y la política. Colombia, tristemente, es un país que ha hecho política usando la violencia. Violencia física y simbólica. De la exclusión y del despojo de la tierra y de la humanidad de la gente. Quien violenta a la gente es un Estado manejado por ciertos sectores sociales. Me declaran objetivo militar, no por ser Francia, sino porque denuncio junto a comunidades y pueblos la minería a gran escala que está destruyendo nuestra casa, que envenena nuestro territorio. Nos mata un modelo económico de desarrollo porque usan los actores armados para que nos metan un tiro o, simplemente, el Estado no ofrece las condiciones necesarias para que la gente viva dignamente.

"El feminismo blanco niega el feminismo indígena y negro. La violencia no es igual para todas"

¿En qué ha cambiado la vida de las comunidades indígenas y campesinas desde que se firmara la paz con la guerrilla?

Siempre se habla de la comunidad indígena y de la campesina pero se niega la existencia de la gente negra. Somos 10 millones en Colombia, pero el censo del 2005, que estuvo mal hecho, dijo que somos 4 millones. ¡Y el de ahora dice que somos dos millones y algo! Es una intención política negar la existencia del pueblo negro en Colombia para no invertir en la comunidad. Es parte del racismo estructural.

La paz no ha llegado a esas comunidades. Se ha quedado en la burocracia. Nosotros seguimos poniendo los muertos en el territorio y demandando una paz real. Desde la visión institucional, solo interesa la paz para llegar con sus megaproyectos y saquear los recursos.

Paradójicamente, la retirada de las FARC parece la peor noticia para la preservación de preciados santuarios naturales. 

Efectivamente. Si la paz no se piensa como una forma de transformar el modelo económico y de transformar la política de muerte, es una paz fallida, porque la guerra en Colombia se inició por la desigualdad. Una paz que no resuelva las situaciones estructurales que dieron origen al conflicto armado no será duradera. Pero el Gobierno piensa que la paz es la dejación de las armas por parte de un sector armado y ya está, pero no la paz como una forma de transformación de las condiciones que dieron pie al conflicto armado. Además, la paz también debe ser con el medio ambiente y con el territorio.

Cuando al poder económico se suma la influencia de negacionistas del cambio climático como Bolsonaro y Trump, ¿cómo puede plantar cara el activismo?

La unión es lo que va a permitir enfrentarse a esta gente. Se muestran como monstruos y gigantes, tienen el poder económico y militar, pero en realidad son poquitos. La sociedad debe levantarse en contra de la tiranía de estos presidentes. Así como ellos globalizan su modelo económico nosotros debemos globalizar la resistencia. Si no, muchos líderes vamos a seguir muriendo seguramente, pero la política no va a cambiar. El cambio lo hace la gente con el voto. Hay gente que se deja comprar el voto, que se deja engañar con los discursos políticos y con la manipulación de los medios de comunicación.

"Los dirigentes tiranos globalizan el modelo económico y nosotros debemos globalizar la resistencia"

 ¿Qué le parece el fenómeno de Greta Thunberg?  

Valoro la lucha de todo el mundo por cuidar el planeta y es impresionante cuando viene de una niña como Greta. Sin embargo, no es la única niña del mundo alzando la voz y no hay que olvidar los privilegios que tiene. No alza la voz en medio del conflicto armado, como muchos niños en Colombia. Niños negros e indígenas enfrentándose a multinacionales en el territorio. Ellos no tienen las mismas posibilidades de ser escuchados. La diferencia entre Greta y esos niños colombianos es que a ella la pueden cuestionar, pero no la van a mandar matar, como harían en Colombia con el joven que se atreva a levantar la voz como ella.

Usted acusa al patriarcado del proceso de la destrucción del planeta. ¿Cómo lleva el poder que quien alce la voz contra sus intereses sea una mujer y afroamericana?

La destrucción del planeta es culpa del patriarcado pero también del racismo y del clasismo. Y es culpa de la cultura del consumismo en que nos educaron. No es fácil para mí, una mujer negra, decir al presidente [Iván Duque] a la cara que es un mentiroso. Eso termina en represiones y estigmatizaciones… Quienes defendemos la vida acabamos siendo judicializados, amenazados o asesinados. Atreverse a decir eso es una amenaza y cuesta mucho para una mujer afrodescendiente como yo. Pero hay que atreverse a revelarse contra lo que consideramos injusto. Y si eso nos cuesta la vida, pues por algo vinimos a este mundo.