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novedad editorial

¿Libre o presa en la Casa Blanca? Un libro trata de esclarecer el enigma de Melania

Una periodista de la CNN relata en un biografía ls vida de la primera dama de Estados Unidos

Ricardo Mir de Francia

Melania Trump en una visita a un centro del Ejército de Salvación en la ciudad inglesa de Watford, durante la cumbre de la OTAN.

Melania Trump en una visita a un centro del Ejército de Salvación en la ciudad inglesa de Watford, durante la cumbre de la OTAN. / REUTERS / LISI NIESNER

De todas las primeras damas de la historia moderna de Estados Unidos, Melania Trump es la más escurridiza, silenciosa y enigmática. Raramente da entrevistas, no tiene una agenda social o política digna de tal nombre y en sus contados discursos apenas va más allá de expresar su preocupación por temas relacionados con la infancia. Esa parquedad, unida a la fría interacción pública que despliega junto a su marido, ha dado pie a toda clase de especulaciones, desde aquellas que la describen como una mera prisionera en la Casa Blanca a otras que la sitúan como una figura influyente en los entresijos del poder presidencial. Kate Bennett, una periodista de la CNN encargada de seguir a la primera dama, ha tratado de desentrañar el enigma en un libro donde lo más revelador de todo parece el título: ‘Libre, Melania’.

La reportara sostiene que la ex modelo eslovena es “mucho más poderosa e influyente con su marido” de lo que el público cree. “Melania es la única en la órbita de Trump que puede apartarle la mano de un golpe y salirse con la suya”, escribe Bennett en las 288 páginas del libro, que salió ayer a la venta en Estados Unidos y del que se han publicado algunos extractos. “Es la única que puede decirle a la cara lo que piensa”. Ambos duermen, en cualquier caso, en habitaciones separadas. Melania, en el tercer piso, en la habitación que ocupaba Marian Robinson, la madre de Michelle Obama, durante el mandato del demócrata. Y su marido en el dormitorio presidencial de la segunda planta, donde se hizo instalar un pestillo para preservar su privacidad.

Ese poder de Melania le habría servido para forzar el despido de Mira Ricardel, asesora adjunta de Seguridad Nacional, con la que tuvo algún encontronazo en el viaje presidencial a África del 2018, y también de la jefa de Servicio de la Casa Blanca, Angella Reid, la primera mujer en ocupar el cargo. A pesar de esas maniobras, Bennett sostiene que la primera dama es “agradable” con sus empleados. La describe como una mujer “normal” y con los pies en la tierra, amiga de los emojis para expresar sus emociones, aficionada al Pilates y capaz de pasarse meses preparando la decoración de Navidad, como aquellos distópicos árboles rojos que tantos memes provocaron en 2018.

Más que con las palabras, Melania habla con el vestuario. “Tengo la teoría de que cuando los Trump están descontentos, Melania se pone ropa masculina porque a Trump le gusta la ropa supersexy y femenina”, escribe la periodista. Ninguna de sus prendas ha sido tan comentada como la chaqueta de Zara que se puso para visitar a los niños inmigrantes separados de sus familias en la frontera. “Realmente no me importa, ¿te importa a ti?”, decía la gabardina. Bennett cree que fue una pulla dirigida a Ivanka, la hija del presidente, por sus constantes intentos de insertarse en la agenda más positiva de la Casa Blanca.

La reportera describe la relación entre ambas como “cordial, pero no íntima” y afirma que Melania siente que Ivanka invade su territorio con frecuencia, sugiriendo cierta competición y celos. También habla de la semana que la primera dama pasó hospitalizada el año pasado. Dice que fue una dolencia seria y que Melania estuvo a punto de perder el riñón.