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TENSIÓN EN LATINOAMÉRICA

Una huelga general pone al presidente de Colombia frente al espejo chileno

La protesta ha sido convocada por sindicatos, estudiantes y movimientos sociales por razones económicas y políticas

Un 69% de los colombianos rechaza al presidente Iván Duque, quien teme seguir el camino de una impopularidad como la de Piñera

Abel Gilbert

Los edificios aledaños a la Plaza de Bolivar en Bogota son protegidos en previsión de disturbios durante la jornada de huelga en Colombia.

Los edificios aledaños a la Plaza de Bolivar en Bogota son protegidos en previsión de disturbios durante la jornada de huelga en Colombia. / MAURICIO DUENAS (EFE)

El presidente colombiano Iván Duque se mira preocupado en el espejo chileno. "Llaman a incendiar la sociedad basándose en mentiras", dijo sobre la huelga general que se ha celebrado este jueves. Sindicatos, estudiantes y sectores sociales se movilizaron contra "#ElPaquetazodeDuque" en los grandes centros urbanos e incluso pequeñas poblaciones, todas unidas por un enojo común. Una multitud salió a las calles de la capital. Se registraron algunos enfrentamientos menores entre manifestantes y policías. No faltaron los gases lacrimógenos, las corridas y los excesos represivos de la policía. Las autoridades de Calí, la tercera ciudad del país, decretaron el toque de queda hasta las seis de la mañana del viernes.El tenor del malestar social suma a Colombia a los países latinoamericanos estremecidos por las protestas.

Duque, quien en estos momentos tiene una desaprobación del 69%, ha utilizado el mismo lenguaje bélico que tan poco éxito le trajo a su colega Sebastián Piñera. "Lo vi con paranoia, con miedo, lucía arrinconado", dijo sobre el presidente Claudia López, la alcaldesa electa de Bogotá. El mandatario habló por boca de su padrino político. Para Álvaro Uribe, la huelga tiene un fin desestabilizador planificado por "el Foro de Sao Paulo", como se conoce a la reunión anual de partidos de izquierda de la región.

El Gobierno colombiano ha tomado ese diagnóstico a pies juntillas porque ha cerrado pasos fronterizos, ha militarizado parte del territorio y ha realizado allanamientos que fueron denunciados por los movimientos defensores de derechos humanos. Las amenazas no intimidaron a los manifestantes. Decenas de personas fueron detenidas durante las manifestaciones que para el politólogo Ariel Ávila pueden significar un punto de corte en la política colombiana. "Esta es la muestra del despertar del movimiento social colombiano", dijo.

Reforma laboral y de pensiones

Las razones de la protesta son económicas y políticas. Colombia tendrá en 2019 un crecimiento de 3,3% similar al de Chile. Pero esa mejora no se expresa en mejores condiciones para la población. Un 44% de los colombianos perciben menos que el salario mínimo, de unos 250 dólares. El paro es del 10%. Las autoridades quieren llevar adelante una reforma laboral y de las pensiones que fue considerada perjudicial por las centrales obreras. También se rechazan los intentos de privatizar empresas estatales.

Las fuerzas que convocaron a la protesta le reclaman a Duque que avance en la implementación de los acuerdos de paz con las FARC. Desde que en 2016 se firmó el llamado Pacto de La Habana, han sido asesinados unos 800 dirigentes sociales en manos de grupos por lo general de ultraderecha o narcotraficantes. De ese total, 135 son indígenas.

La sociedad sigue estremecida por un reciente hecho de violencia: el ocultamiento por parte del Gobierno de la muerte de ocho niños en el marco de un bombardeo contra un campamento del sector de las FARC que ha vuelto a armarse. Según el senador de izquierdas Gustavo Petro, desde 2014 han sido asesinados 314 menores. El estupor que provocan esos números quedó resumido en uno de los carteles vistos en Bogotá: "nuestros niños no son objetivo militar".

Preocupación en el Gobierno

Hace 42 años, el 14 de setiembre de 1977, Colombia vivió uno de las huelgas más intensas de la segunda mitad del siglo XX. El recuerdo de aquellos acontecimientos estuvo a la orden del día en los medios. Cerca de Duque están preocupados que el conflicto social adquiera una relevancia similar.

"No hay por qué relacionar lo sucedido en Chile, Ecuador o Perú con esta situación concreta. Si algún día hubiere –Dios no lo quiera– una explosión social en Colombia, sería mucho más fuerte, dado que durante años, por vía de la impunidad social y política, sumada a oídos sordos ante las inequidades sociales, hemos dejado calentar una olla", dijo Alfonso Gómez Méndez, columnista del diario bogotano El Tiempo.

Si no se encauza el hartazgo, advirtió, "el descontento por las sendas democráticas podría llegar a explotar como la del Bogotazo", advirtió en relación al estallido social de 1948 que suele ser señalado como el inicio de la violencia en Colombia.

Pero el presidente, señalan distintos analistas, no acierta en su diagnóstico político. "No es fácil gobernar Colombia. Menos bajo la presión de dos líderes del calibre de Trump y Uribe, quienes -muy similares en algunos aspectos y con diferencias en otros-, con todo su peso, buscan imponer su criterio para que Duque implemente sus prioridades. No quisiera estar en el pellejo de Duque, pues esas presiones son muy difíciles de manejar, más aún cuando no se tiene experiencia en las grandes ligas de la política", escribió Juan Pablo Ruiz Soto en  El Espectador.

Miss Colombia también protesta

El enojo con Duque se ha intensificado tanto que hasta María Fernanda Aristizábal, la recién galardonada Miss Colombia, abandonó su condición de reina de la belleza por un momento para declarar su simpatía con los huelguistas. A diferencia de la selección de fútbol, metió dos golazos. El primero, al decir que las marchas movilicen a la población para "poder alzar la voz". Y el segundo, al advertir al presidente de derechas "que escuche mucho".