Ir a contenido

VUELVE LA TENSIÓN

La policía de Hong Kong amenaza con utilizar "munición real" ante la violencia de las protestas

Un agente recibió el impacto de una flecha en la pierna tras estallar una batalla campal frente a la Universidad Politécnica

Adrián Foncillas

Un manifestante lanza una flecha durante una protesta en noviembre en Hong Kong.

Un manifestante lanza una flecha durante una protesta en noviembre en Hong Kong. / REUTERS

El asedio policial a la Universidad Politécnica ha empujado la violencia en la excolonia a cotas inexploradas en cinco meses de protestas. Los radicales han convertido el centro en una ciudadela fortificada desde la que han repelido los asaltos durante más de 12 horas. La pierna de un agente ha sido atravesada por una flecha y el visor de otro ha sido destrozado por una barra metálica sin que milagrosamente el policía sufriera daños. Ya de madrugada, en lo que parecía el definitivo embate, la policía advirtió a los violentos de que usarían munición real si perseveraban en poner en peligro sus vidas.

El arsenal del movimiento antigubernamental aumenta sin freno. Catapultas que lanzan ladrillos a más de 40 metros, arcos y flechas prendidas en fuego, artefactos explosivos… La universidad alertó ayer de que “peligrosas sustancias químicas” habían sido robadas y lamentó los graves desperfectos en las instalaciones.

Los cócteles molotov que salpicaban las protestas meses atrás se fabrican ya a escala industrial y su lanzamiento se perfecciona en las piscinas universitarias. Una lluvia de ellos hizo retroceder un vehículo acorazado cuando se acercaba por el puente de acceso. Contra ese armamento contrapuso la policía los gases lacrimógenos y el camión dotado con un cañón de agua azulada que permite la identificación de los bañados.

Un manifestante usa un improvisado tirachinas para lanzar un cóctel molotov / AP

Las imágenes mostraban anoche el campus sumergido en humo y con varios focos de incendios. Un comunicado policial calificó los hechos de “revuelta” y advirtió de que los participantes podrían ser acusados de ese delito. Es un término sensible que las autoridades usan con mesura porque comporta penas de hasta diez años de cárcel.

La relativa calma sabatina acabó en la mañana del domingo con los cada vez más frecuentes choques entre los jóvenes autocalificados como prodemocráticos y la ciudadanía hastiada de sus desmanes. Los vecinos se esforzaban en retirar los escombros de las calles cuando los radicales les lanzaron desde un paso elevado varios cócteles molotov.

Un activista lanza un cóctel molotov. / REUTERS

Los jóvenes tomaron los campus a principios de semana como respuesta a la muerte accidental de un joven. La Universidad Politécnica, a diferencia del resto, está enclavada en la ciudad, muy cerca del puente que une la isla de Hong Kong y la parte continental de Kowloon. Los radicales habían mantenido alejada a la policía en la noche del sábado con barricadas, numerosos incendios y cócteles molotov.

El asedio finiquita una semana luctuosa. Un hombre fue rociado en gasolina y prendido en llamas tras afearles a los jóvenes que vandalizaran el metro y días después moría un barrendero de 70 años tras recibir un ladrillazo en la cabeza. Este fin de semana ha dejado la primera intervención del Ejército chino en las protestas. Decenas de soldados salieron de los barracones en camiseta y con cubos de plástico para retirar los adoquines de las calles entre los aplausos de los vecinos.


 

Temas: Hong Kong