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Estallido social

Bajo crecimiento, pérdida de salario y desigualdad, el caldo de cultivo de las protestas en América Latina

Abel Gilbert

Barrios ricos y pobres colindan en Buenos Aires.

Barrios ricos y pobres colindan en Buenos Aires. / NATACHA PISERENKO (AP)

Si los datos económicos fueran el espejo exacto de la crisis, América Latina no parece tener otro horizonte que el de nuevos estremecimientos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvo que cambiar sus previsiones de crecimiento para el año 2019. El alza calculado de 0,6% ya era en sí magro. La realidad lo ha corregido para peor: apenas será del 0,2%

El estancamiento está ligado al descalabro endémico de Venezuela (-35% del PIB) y los cuadros recesivos en Argentina (-3,5%), Ecuador (-0,5%) y México (-0,4%). Brasil, la principal economía latinoamericana, tendrá una módica expansión del 0,8%. El organismo estima que la economía regional tendrá en el 2020 una módica alza (1,8%) gracias a la leve mejora brasileña y mexicana, pero ese número, sugirió, puede variar negativamente.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe  (Cepal) también prevé un aumento casi nulo durante este año (0,1%) y avizora apenas un leve repunte para el 2020 del 1,4%. Los especialistas del organismo dependiente de Naciones Unidas no han dejado de recordar que los malos datos se conocen en "un contexto en que la economía global ha disminuido su contribución al crecimiento de la región en el 2019, situación que muy probablemente se mantendrá para el próximo año". Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China "agravan las dificultades".  A eso se le suman los episodios de "volatilidad financiera" y la caída de los precios internacionales de las materias primas.

Deterioro salarial

Hubo un tiempo de mejoras sostenidas y reducción de las calamidades en la región al compás de las exportaciones primarias y las políticas de inclusión social. Desde hace años que ese período inaugural del siglo XXI es observado con algo de nostalgia.

La pendiente no ha hecho más que deteriorar la capacidad salarial de sus habitantes. El PIB per cápita regional era en el 2014, cuando el ciclo "populista" entraba en su fase de declive, de 10.405 dólares anuales (9.439 euros).

Cuatro años después se había reducido a 9.023 dólares. Este año volverá a caer un 0,8%. Entre 2000 y 2016, las personas que vivían con 5,5 dólares diarios pasaron de 42.9% a 24.6%. Sin embargo, señala la CEPAL; la mayoría de quienes escaparon entonces de la pobreza forman parte en la actualidad de un grupo vulnerable que representa en total al 37% de los latinoamericanos. Tienen trabajos informalesescasa protección socialingresos bajos e inestables.

Desigualdad

Una década atrás, los Gobiernos celebraban las sostenidas tasas de crecimiento y veían en esas cifras la promesa de una bonanza mayor. Desde entonces, algunos especialistas recordaban que la subida del PIB es una condición clave para el desarrollo. Sin embargo, el aumento de la producción económica no es garantía de bienestar general ni de acceso a la educación y la salud. 

 La "Calculadora de la Desigualdad" elaborada por Oxfam y el portal peruano Ojo Público le permite a cualquier latinoamericano comparar cuánto dinero percibe su familia y lo que ganan los millonarios de sus respectivos países.

Un cálculo general arroja unas cifras que explican las razones de la alta combustión social: el 10 % de la población más pudiente concentra el 71% de la riqueza. Para alcanzar las ganancias de un hombre de fortuna en un mes, a una persona más modesta  no le bastarían si quiera dos vidas: debería trabajar 174 años en Argentina, 442 años en Colombia o 314 años en Brasil, de acuerdo con Rosa Cañete Alonso, coordinadora regional del Programa de Lucha contra la Desigualdad de Oxfam.

La paradoja boliviana

La otra paradoja de los números de la macroeconomía la acaba de ofrecer Bolivia. Durante la era de Evo Morales, fue uno de los países que mejor ha resistido el descenso económico de la región gracias a una política fiscal "expansiva", con bajo endeudamiento externo, mejoras salariales e incremento del crédito. 

El país terminará su convulso 2019 con una subida del 3,9% del PIB. El otro ejemplo es Chile. Su economía aumentará un 2,5%. Por una razón u otra, la expansión no es el único pilar de estabilidad. El golpe de Estado en Bolivia y el estallido social en Chile no tienen que ver con la fortaleza de las estadísticas.