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Tensión social

Las calles de La Paz se paralizan tras la renuncia de Evo Morales

La capital de Bolivia vive una situación muy compleja con disturbios, saqueos y la incertidumbre crece en la medida en que aumenta la violencia

El Periódico

Negocios cerrados y calles abandonadas en Bolivia.

Negocios cerrados y calles abandonadas en Bolivia. / Reuters

La mayoría de las calles de La Paz están solas, solo se ven unas pocas personas tratando de llegar a sus casas y el transporte público es escaso, muchos comercios están cerrados, y edificios y locales protegen sus fachadas ante las amenazas de saqueos que se registran sobre todo en la noche.

El día después de la renuncia de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia, ha transcurrido en medio de una tensa calma. Se han registrado varios incidentes violentos en regiones del país, donde el líder indígena tiene más apoyo.

En La Paz también se ha informado de algunos choques, sobre todo de personas que están en "pie de lucha" y que han montado barricadas para evitar que personas de la vecina ciudad de El Alto, afines a Morales, cometan desmanes.

Resistencia pacífica y no tanto

Hoy más que nunca cobra más valor el lema de los paceños "Cuna de valientes, tumba de tiranos", en medio de una ciudad que busca resguardo al acercarse la noche, pero que también se agrupa para defenderse, como algunos se autodenominan "la resistencia pacífica".

Desde el estallido de las protestas tras las elecciones del 20 de octubre, la ciudad no había estado tan sola, con casi todas sus actividades paralizadas, los comercios abrieron sin problema. El silencio en las calles de La Paz es interrumpido por algunos manifestantes que llaman a la calma y la resistencia, coches y camionetas de la Policía que tratan de recuperar el control y frenar los desmanes.

Una vendedora de la calle en una céntrica avenida paceña, es consciente de que la situación es compleja, pero insiste en que es fundamental "apoyar y defender a la Policía, pues ellos sí han pensado en el pueblo".

La violencia crece

El domingo pasado la lluvia en La Paz era muy fuerte y eso no impidió a muchas personas salir a celebrar la salida de Morales, hoy en cambio no llueve y el temor a los saqueos o los ataques ha enviado a la mayoría de la gente a sus casas, incluso, muchos no asistieron a sus trabajos y muchos colegios suspendieron las clases.

El servicio de teleférico, uno de los principales medios de transporte de La Paz, tuvo que ser suspendido debido a los disturbios. "La Paz ha vivido una noche de terror protagonizada por delincuentes, dirigentes y militantes que han destruido bienes que pertenecen a todos los paceños", lamentó este lunes el alcalde de La Paz, el opositor Luis Revilla, sobre los hechos registrados en la noche del domingo.

También fueron atacados varios garajes del servicio municipal de transporte, quedando calcinados 64 autobuses, un tercio de su flota, denunció el municipio paceño. Dueños de comercios está temerosos de que los ataquen, que se radicalicen las protestas, que haya más saqueos y bloqueos. Prefirieron resguardarse en sus casas desde temprano y "blindarlas" como si se estuviese en "toque de queda".

Mucha incertidumbre

Bolivia amaneció este lunes con la resaca de la renuncia y las secuelas de la violencia en la que turbas cometieron saqueos e incendiaron viviendas. Como la casa de Evo Morales en la ciudad de Cochabamba (centro) que sufrió destrozos a manos de desconocidos y en la fachada y en algunos muros del interior de la vivienda pintaron mensajes contra el presidente saliente llamándole "asesino".

Incertidumbre y más polarización entre contrarios y partidarios a Morales, que gobernó por trece años y nueve meses, es el panorama del país en el que aún no se vislumbra una salida política y lega a su segunda noche con un claro vacío de poder.