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TEST AL PRESIDENTE

Duro revés para Trump en las elecciones en varios estados a un año de las presidenciales

Los republicanos pierdn el cargo de gobernador en Kentucky y las dos cámaras del Legislativo en Virginia

Ricardo Mir de Francia

El gobernador electo de Kentucky, el demócrata Andy Beshear, celebra la victoria con sus simpatizantes.

El gobernador electo de Kentucky, el demócrata Andy Beshear, celebra la victoria con sus simpatizantes. / JOHN SOMMERS (AFP)

A un año de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, se acumulan las preocupaciones para los republicanos. Al proceso abierto en el Congreso para forzar la destitución de su presidente y la baja popularidad que Donald Trump mantiene en las encuestas, hay que sumar los resultados obtenidos por su partido en las elecciones celebradas el martes en cuatro estados del país.

Los demócratas recuperaron las dos cámaras del Legislativo en Virginia, se impusieron en varios bastiones republicanos de Pensilvania y se hicieron con la mansión del gobernador en Kentucky, un estado que Trump ganó por 30 puntos en 2016. El desenlace confirmó también que los conservadores siguen perdiendo apoyos en los suburbios de las grandes ciudades, uno de sus caladeros de votos tradicionales. 

Si bien tiene sus riesgos hacer una lectura nacional de los comicios estatales, las elecciones de esta semana eran hasta cierto punto un plebiscito sobre el presidente y su capacidad para movilizar a sus acólitos en un momento tan delicado de su presidencia. Particularmente en Kentucky, donde Trump hizo campaña un día antes de las elecciones para respaldar al gobernador Matt Bevin, un empresario sin experiencia política forjado en las trincheras del Tea Party y muy cercano al presidente en sus planteamientos y su retórica. "Si perdéis, dirán que Trump sufrió la peor derrota en la historia mundial", dijo el presidente el lunes durante su mitin en Lexington. “No podéis dejar que me ocurra eso”. Pero eso es precisamente lo que ocurrió. 

Poco más de 5.000 votos

El demócrata Andy Beshar, hasta ahora fiscal general de Kentucky e hijo del gobernador que precedió a Bevin en el cargo, se impuso por poco más de 5.000 votos. Bevin era ciertamente un gobernador muy impopular, que tuvo que hacer frente a huelgas multitudinarias tras sus intentos de recortar las pensiones de los profesores, la financiación de la educación pública o la expansión de la Sanidad para los pobres. Pero el vuelco electoral del martes ha probado la capacidad demócrata para capitalizar el desencanto en los feudos trumpistas, gracias en gran medida a su tirón en las zonas urbanas y metropolitanas. 

Menos sorprendente ha sido su victoria en Virginia, un estado importante en las generales que lleva años basculando hacia la izquierda. Los demócratas le dieron la vuelta al Parlamento, imponiéndose en sus dos cámaras, que pasarán a controlar por primera vez desde 1993. "Virginia es oficialmente azul", clamó el gobernador demócrata Ralph Northam, quien sobrevivió hace uno meses al escándalo provocado por unas viejas fotos de corte racista. 

Trump apenas se involucró en la campaña de Virginia, que ha girado en gran medida en torno al control de armas, después de que 12 personas fueran asesinadas hace unos meses en un tiroteo en Virginia Beach. La derrota allí de los republicanos es también la derrota de la Asociación Nacional del Rifle, que ha tratado de frenar las reformas para endurecer las leyes de tenencia de armas. 

Los demócratas también prevalecieron en varios condados republicanos de Pensilvania, uno de los estados que dieron la victoria a Trump en 2016. "Esto es verdaderamente alarmante si conoces su historia electoral", dijo Mitch McConnell, uno de los líderes conservadores en el Congreso. La mejor noticia para sus intereses se dio en Mississippi, donde volverá a haber un gobernador republicano.