01 abr 2020

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ORIENTE PRÓXIMO

Turquía presiona a Europa para que repatríe a sus nacionales yihadistas

Dos holandesas del Estado Islámico, encarceladas hasta ahora en Siria, fueron capturadas en Ankara intentando acceder a la embajada de su país

Adrià Rocha Cutiller

Niños y mujeres en un campo del EI en Siria. 

Niños y mujeres en un campo del EI en Siria.  / RICARD GARCÍA VILANOVA

«Turquía no es un hotel para los miembros del Estado Islámico [EI] de ningún país». Con estas palabras se ha quejado este sábado el ministro del Interior turco, Süleyman Soylu, para pedir, mirando a las capitales europeas, que sus gobiernos repatríen a los yihadistas que fueron a luchar para el EI hace unos años. Ahora varios miles de ellos están en la cárcel —la gran mayoría, sin embargo, no en Turquía sino en manos de las milicias kurdosirias de las YPG--.

Europa, hasta ahora, ha escurrido el bulto. Solo ha habido algunos países que han aceptado niños cuyos padres los llevaron a Siria e Irak (Francia y Suecia). Otros, más duros —como es el caso de Gran Bretaña—, han rescindido nacionalidades a sus propios ciudadanos, algo ilegal si esa persona, tras esta decisión, se convierte en un apátrida.

«Los gobiernos no pueden simplemente revocar las nacionalidades de estos exterroristas y esperar que Turquía se haga cargo de ellos. Esto es inaceptable e irresponsable», ha dicho Soylu, que ha hablado justo un día después de que dos mujeres holandesas acapararan los noticiarios en Turquía.

Acompañadas de sus hijos, estas mujeres escaparon del campo para miembros mujeres y familiares de yihadistas del EI de Al Hol, y llegaron, esta semana, a Ankara. Allí, intentaron entrar a la embajada holandesa para que su país las repatriase. Pero Holanda es de los estados que no aceptan yihadistas que quieren volver. La embajada llamó a la policía turca. Las mujeres están detenidas.

Explosión en la frontera

Por culpa del caos que creó la operación militar turca contra las YPG kurdosirias, al menos un centenar de miembros del EI escapó de las cárceles del noreste de Siria.

Allí, de hecho, aunque la operación terminó gracias a dos acuerdos que Erdogan firmó con los EEUU y Rusia, los problemas continúan: este sábado, 13 personas han muerto en una explosión de un coche bomba en la ciudad de Tel Abiad, una de las que Turquía, con esta última operación contra las YPG, ha capturado. Nadie ha reivindicado el ataque, aunque Ankara culpa a las YPG.