01 abr 2020

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Reivindicación histórica

Turquía condena el reconocimiento del genocidio armenio en el Congreso de EEUU

La resolución estadounidense ahonda el deterioro de las relaciones entre los dos países

Ricardo Mir de Francia

Imagen del genocidio armenio.

Imagen del genocidio armenio.

El progresivo deterioro de las relaciones entre los dos pesos pesados de la OTAN, exacerbado por la reciente operación militar turca contra los aliados kurdos de Estados Unidos en Siria, se escenificó el miércoles en el Congreso estadounidense con dos resoluciones de alto voltaje que han sido inmediatamente condenadas desde Ankara. La Cámara de Representantes aprobó de forma casi unánime una resolución que reconoce el genocidio perpetrado por las fuerzas del antiguo Imperio Otomano contra 1,5 millones armenios entre 1915 y 1923.

La medida tiene un enorme valor simbólico, aunque tendrá que ser ratificada por el Senado y el presidente para acabar cristalizando, un desenlace más que incierto a tenor de los precedentes. La Cámara baja también respaldó la imposición de severas sanciones a Turquía por sus acciones en Siria. 

Millones de dólares en lobis

No es la primera vez que el Congreso mueve ficha para reconocer oficialmente el genocidio armenio, siempre negado por el Gobierno turco, que anualmente se gasta millones de dólares en lobis para frenar los intentos de reconocimiento en EEUU. En 1984 la Cámara baja ya aprobó una resolución similar, pero no llegó a ser ratificada por el Senado por temor a dilapidar la relación con Turquía. Esa misma lógica la han seguido los presidentes estadounidenses. En las últimas décadas, solo Reagan se atrevió a pronunciar la palabra “genocidio” durante su estancia en la Casa Blanca, algo que ni siquiera llegó a hacer Barack Obama, quien sí lo condenó enérgicamente en su etapa de candidato. 

“Los recientes ataques del Ejército turco contra el pueblo kurdo son un crudo recordatorio de que el peligro sigue vivo”, dijo la líder demócrata, Nancy Pelosi, antes de que la resolución fuera aprobada por 405 votos a favor y 11 en contra. Desde Turquía, el presidente Erdogan ha “condenado duramente” la medida, que tildó de “oportunista”.