27 feb 2020

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DETALLES DE LA OPERACIÓN

Un espía robó los calzoncillos de Al Bagdadi para un test de ADN

Fuerzas kurdas revelan que antes de lanzar la operación contra el líder de Estado Islámico se aseguraron "al 100%" de su identidad

Reuters

El líder de Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi.

El líder de Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi. / AP

Estados Unidos se aseguró "al 100%", antes de que un comando de la Delta Force acabara con la vida de Abu Bakr Al Bagdadi el domingo 27 de octubre, que el hombre que vivía en una modesta vivienda de Barisha, un pequeño pueblo del noreste de Siria, era realmente el líder de Estado Islámico. Fuentes de las fuerzas kurdas en Siria han revelado que un espía se hizo con unos calzoncillos de Bagdadi para realizar un test de ADN que confirmara, antes de lanzar la operación, que el sospechoso era Bagdadi. 

Polat Can, un asesor de las Fuerzas Democráticas Sirias, lideradas por milicias kurdas, ha explicado en Twitter cómo la labor de inteligencia de las fuerzas kurdas ayudó a localizar a Bagdadi, del que explica que cambiaba habitualmente de residencia y estaba a punto de mudarse de nuevo. "Nuestra propia fuente trajo la ropa interior de Bagdadi para hacer una prueba de ADN y asegurarnos al 100% de que la persona en cuestión era el propio Bagdadi", ha explicado Can en un hilo en el que da detalles de la operación.


En su comparecencia para anunciar la muerte de Bagdadi, Donald Trump ya apuntó que los kurdos habían proporcionado información "útil" para la operación. Polat Can revela que las fuerzas kurdas llevaban trabajando con la CIA desde el pasado 15 de mayo para localizar al líder yihadista.

En esta labor de seguimiento, detectaron que Bagdadi se había trasladado de Deir al-Zor, en el este de Siria, a la zona de Idlib, donde perdió la vida. En el momento de la operación, el dirigente de Estado Islámico estaba a punto de mudarse a la localidad de Jarablus.

Can explica que la decisión de lanzar la operación para acabar con la vida de Bagdadi se tomó "hace más de un mes" pero la operación se retrasó, apunta, por la retirada de EEUU del norte de Siria y la invasión turca, que obligó a los kurdos a "parar nuestras operaciones especiales".

En su hilo, Can reivindica el papel de la inteligencia kurda en la captura de Bagdadi. "Todo el espionaje y el acceso a Bagdadi así como la identificación del lugar donde vivía fue resultado de nuestro propio trabajo. Nuestra fuente de inteligencia envió coordenadas, dirigió y participó en la operación militar y colaboró en que fuera un éxito hasta el final".