29 oct 2020

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Un divorcio complicado

El Reino Unido celebrará elecciones el 12 de diciembre

El Parlamento vota la ley que permite la convocatoria de comicios

Begoña Arce

El líder laborista, Jeremy Corbyn, durante la reunión que ha mantenido este martes con otros líderes de la oposición.

El líder laborista, Jeremy Corbyn, durante la reunión que ha mantenido este martes con otros líderes de la oposición. / DANIEL LEAL-OLIVAS (AFP)

El Reino Unido irá a las urnas el jueves 12 de diciembre. Las terceras elecciones generales en menos de cinco años, con la batalla del ‘brexit’ sin resolver de por en medio y como principal argumento. La propuesta presentada por el primer ministro, Boris Johnson, a los diputados, su cuarta tentativa, fue aprobada en la Cámara de los Comunes por  438 votos a favor frente a 20 en contra. Hubo una fuerte abstención. Si el día anterior los diputados habían rechazado la misma propuesta, en esta ocasión Johnson estaba mejor situado. Podía obtener la aprobación por mayoría simple y contaba con el apoyo de liberales e independentistas escoceses. Eso forzó a los laboristas a reconsiderar su posición y aceptar los comicios.

Johnson había retirado la tramitación de su acuerdo para el ‘brexit’, hasta después de las elecciones. Era la condición que había puesto Jeremy Corbyn. “Siempre hemos dicho que queríamos una elección”, declaró rodeado de la plana mayor de su equipo. “La queremos, pero habíamos exigido que antes se abandonara la idea de un brexit sin acuerdo. Ahora tenemos la confirmación de los 28 países miembros de la Unión Europea. Vamos a participar con la mayor campaña que este Partido haya montado nunca”.

Alto riesgo para todos

El Reino Unido no ha celebrado elecciones en diciembre desde 1923 y el frio, el mal tiempo, la falta de luz y la proximidad de la Navidad pueden ser factores que influyan en la afluencia de votantes y en el resultado. El electorado de edad más avanzada, conservadores en su mayoría, es el más tentado por quedarse en casa. En esas fechas navideñas también muchos universitarios, que están censados para votar en sus lugres de residencia estudiantil, habrán vuelto a casa. Los más perjudicados en ese caso serían laboristas y liberales.  La convocatoria electoral acarrea en todo caso grandes riesgos para todos los partidos.

Promesa incumplida

Johnson quiere las elecciones para hacerse con una mayoría que le permita gobernar, ratificar su acuerdo del ‘brexit’ y enterrar para siempre la posibilidad de un nuevo referéndum y la permanecía en la Unión Europea.  Es exactamente lo que perseguía Theresa May en las elecciones del 2017, en las que salió trasquilada y perdió la mayoría. A Johnson los sondeos le dan como ganador, pero la victoria no está ni mucho menos garantizada. Los votantes pueden castigarle por la incumplida promesa de sacar al Reino Unido de la UE el 31 de octubre. El beneficiado puede ser el Partido del Brexit de Nigel Farage, capaz de dividir el voto conservador, aunque no logre escaños. Johnson tratará de presentarse como una víctima del Parlamento e insistirá en que lo ha intentado solucionar el ‘brexit’ por todos los medios.

Segundo referéndum

Los laboristas temen las elecciones. Los sondeos les sitúan a más de diez puntos de distancia de los ‘Tories’ y en voz baja, muchos militantes y diputados, temen que con un líder como Corbyn, caminan hacía la derrota.  El mensaje de su campaña se centrará en el combate contra la austeridad impuesta por los conservadores, que ha empobrecido especialmente a las clases más necesitadas. Los liberales demócratas, proeuropeos y con su líder, Jo Swinson, francamente novata, abogarán abiertamente por la celebración de un segundo referéndum. De una forma u otra la elección sellará la suerte del ‘brexit’.

Cruzar los dedos

Desde Bruselas, el presidente del consejo europeo, Donald Tusk envió un mensaje de despedida, “a mis amigos británicos”, advirtiéndoles que la prórroga del ‘brexit’ hasta el 31 de enero, “puede ser la última” y les recomienda que, “por favor hagan el mejor uso posible de ese tiempo”.   Tusk cesará en el cargo a finales de noviembre. “Quiero también deciros adiós ahora que mi misión llega a su fin. Voy a cruzar los dedos por vosotros”.