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GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO

Putin y Erdogan se reparten el norte de Siria

Tropas rusas y sirias patrullarán en la frontera con Turquía tras pactar un salomónico plan de seguridad

Trump anuncia que "levanta todas las sanciones" a Ankara tras acordar el alto en fuego en territorio sirio

Marc Marginedas

Un niño con una bandera de Turquía camina junto a un soldado turco en la ciudad de Tal Abyad.

Un niño con una bandera de Turquía camina junto a un soldado turco en la ciudad de Tal Abyad. / KHALIL ASHAWI (REUTERS)

Reparto territorial a la vieja usanza. Rusia y Turquía, las nuevas potencias emergentes en el norte de Siria tras la retirada de EEUU, han acordado este martes en Sochi, a orillas del mar Negro, un detallado y salomónico plan de seguridad y despliegue de ejércitos que pondrá fin a la campaña militar turca en el vecino país y que intenta saciar las aspiraciones, tanto de Moscú como de Ankara, en el maltrecho estado árabe. 

Tras seis horas de reunión entre Vladímir Putin y Recep Tayyip Erdogan en el balneario ruso, ambas partes acordaron que fuerzas sirias y rusas se desplegarían a lo largo de toda la frontera norte turcosiria, un lugar del cual el régimen de Bashar al Asad estaba ausente desde prácticamente el inicio de la guerra civil en Siria.

Así las cosas, Moscú logra materializar algo que parecía imposible hacía tan solo una semana: que su aliado en Damasco, sin disparar un solo tiro, recupere el control sobre la amplia franja del territorio nacional en manos kurdas. Quedan aún, eso sí, bolsas de grupos rebeldes extremistas en el noroeste, que no suponen ninguna amenaza existencial para el régimen sirio.

Los kurdos, obligados a retirarse

Turquía, por su parte, consigue la garantía de que las milicias kurdosirias, a las que Ankara considera como "terroristas" por su connivencia con grupos armados kurdos que actúan en el territorio vecino bajo soberanía turca, se retirarán a una distancia de 30 kilómetros del linde fronterizo. Además, Ankara obtiene para sus soldados la potestad de patrullar en una zona de 10 kilómetros en el interior de Siria, consiguiendo sobre el papel uno de sus objetivos cuando inició la campaña militar: una franja de seguridad que, no obstante, será de dimensiones más reducidas que sus pretensiones iniciales, que hablaban de 30 kilómetros.

Para hacer llegar el mensaje a las milicias kurdos, ahora bajo la protección de Rusia y el régimen, de que debían atenerse, sí o sí a las provisiones del pacto entre rusos y turcos, el presidente Putin, no se andó con lindezas diplomáticas. Por boca de su portavoz, Dmitri Peskov, el líder del Kremlin ha advertido de que si no se marchaban de la zona pactada, caerían "bajo la apisonadora del Ejército turco". Además, el vocero no ha querido dejar pasar la ocasión que se le brindaba para arremeter contra la fiabilidad de EEUU como aliado: "Abandonó a los kurdos y de hecho, los traicionó". 

Fin de las sanciones

Trump, convertido ya en un invitado de piedra en los asuntos sirios, ha anunciado que ha acordado con Turquía un "alto el fuego permanente" en Siria, y que como consecuencia ha ordenado "levantar todas las sanciones" que impuso este mes contra tres ministros del Ejecutivo de Erdogan.

"Esta mañana, el Gobierno de Turquía informó a mi Administración de que van a detener los combates y hacer permanente el alto el fuego (...). Este es un resultado creado por Estados Unidos, y no por ninguna otra nación", ha dicho Trump en clara referencia a Rusia durante una declaración a la prensa desde la Casa Blanca. 

       

La Eurocámara pide a la UE más sanciones a Ankara

Eurodiputados de todos los grupos políticos del Parlamento Europeo han coincidido este miércoles en que la Unión Europea (UE) debe mantener e incrementar las sanciones contra Turquía por su campaña militar en el noroeste de Siria iniciada hace dos semanas.

Después de que los Veintiocho acordaran ya detener las licencias de exportación de armas a Turquía, los eurodiputados lamentaron los cientos de muertos y miles de desplazados por esta acción militar y muchos de ellos reclamaron que la UE incremente su presión sobre el Gobierno turco y acuerde un embargo total de armas.

El eurodiputado alemán Michael Gahler, del Partido Popular Europeo (PPE), exigió la retirada de las tropas turcas y pidió a los estados miembros que evalúen «medidas proporcionadas y económicas que no afecten a la sociedad civil». La eurodiputada Kati Piri, del grupo socialdemócrata, advirtió de que en esta campaña militar «ganan el Estado Islámico, Turquía, Irán, Putin o Asad», mientras que los que pierden son los ciudadanos de la región y la "credibilidad de Occidente".