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CRISIS POLÍTICA

El presidente de Ecuador regresa a Quito para dialogar con los indígenas

Las comunidades originarias exigen que se anule el alza de los precios y desmiente un principio de acuerdo con el Gobierno

Abel Gilbert

Enfrentamientos entre los manifestantes y la policía en Quito,  Ecuador.

Enfrentamientos entre los manifestantes y la policía en Quito,  Ecuador. / AP

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, retornó a la capital ecuatoriana en medio de la multitudinaria protesta contra el alza del precio de los combustibles de hasta un 100% y aseguró que se están en marcha las conversaciones con el movimiento indígena para solucionar una crisis que ha provocado 766 detenidos, heridos y hasta un muerto. 

"En Quito recibí la comunicación de que las marchas se desarrollan con normalidad. Hermanos indígenas, me alegra que hayan separado a los elementos perniciosos. Y qué grato es anunciar que los diálogos ya empiezan a dar fruto", dijo a través de las redes sociales.  Moreno se alejó durante dos días del epicentro del conflicto social, cuya evolución siguió a 500 kilómetros, en la ciudad costera de Guayaquil.

De regreso al palacio de Carondelet, también agradeció el apoyo de la mayoría de los países de la región. "La comunidad internacional respalda la democracia en Ecuador condenando cualquier injerencia que pretenda desestabilizar al Gobierno. ¡Gracias países hermanos!", dijo Moreno.

La sombra de Correa

El mandatario había señalado al su exalbacea Rafael Correa y el venezolano Nicolás Maduro como las cabezas de una conjura para desplazarlo. El optimismo de Moreno no era compartido por la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE), que lo desmintió de manera rotunda también a través de twitter. "Ante la campaña mediática de desprestigio, -escribió la CONAIE- la  circulación de información falsa, malintencionada y descontextualizada, aclaramos a nuestras bases y ciudadanía que no hemos negociado ni llegado a ningún acuerdo con este Gobierno represor y criminal".

La CONAIE recordó que la protesta no se ha terminado. A su vez demandó la dimisión de la ministra de Gobierno y el ministro de Defensa, María Paula Romo y Oswaldo Jarrín, respectivamente, por la comisión de "delito de lesa humanidad". Las comunidades originarias denunciaron haber sido víctimas de emboscadas en varias zonas de Quito:  "A  pesar de los llamamientos a la paz, la policía avanzó se llevó todo por delante". El movimiento estudiantil, que acompañó la movilización, aseguró a su vez que las fuerzas de seguridad irrumpieron violentamente en los centros de acogida.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó  su preocupación "ante el uso excesivo de la fuerza" por parte de los uniformados así como la "escalada de la violencia" de un sector de los manifestantes.

La propuesta del Gobierno

En este contexto, las autoridades lanzaron una oferta a la CONAIE para  que se siente a la mesa de negociaciones. El secretario general de la Presidencia, José Agusto Briones, dijo que el Gobierno ya ha tenido encuentros con algunos representantes del movimiento indígena solo a los efectos de fomentar la confianza mutua.

Pero a la vez quiere ofrecerles un programa enfocado directamente en los problemas que afronta el campesinado. Ese plan contempla la creación de sistemas de riego, reestructurar y hasta condonar parte de la deuda  que mantienen las cooperativas, reabrir escuelas y aumentar el número de docentes especializados en educación bilingüe. 

Hasta el momento, la CONAIE mantiene su pliego de exigencias: ante todo, que el presidente de marcha atrás con la eliminación de los subsidios al combustible. Según las autoridades, Ecuador ha gastado en sostener de manera artificial los precios de la gasolina, el diésel y el gas 54.269 millones de dólares entre 2005 y 2018, una  cantidad equivalente al 50% del PIB y que llega prácticamente al total de la deuda externa actual. 

La medida  ha sido consensuada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco de un acuerdo que contempla además una profunda reforma de la legislación laboral. Ecuador ha pactado con el organismo un severo ajuste en las estructuras del Estado a cambio de un préstamo de unos 4000 millones de dólares. 

Las comunidades originarias reiteraron que si Moreno no acepta su demanda redoblarán los esfuerzos en la calle para que dimita. El presidente por ahora tiene de su lado a las Fuerzas Armadas, los medios de comunicación y una parte de la sociedad.