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CRISIS ECUATORIANA

Toque de queda parcial en Ecuador tras el asalto al Parlamento

Instalado en Guayaquil, lejos del epicentro del conflicto social, el presidente descartó la posibilidad de renunciar

Los indígenas intentaron tomar la Asamblea Nacional de Ecuador al grito de "¡fuera Moreno!"

Abel Gilbert

Protestas en Ecuador por el aumento del precio del combustible. / Foto REUTERS / DANIEL TAPIA Vídeo EFE

Ecuador arde. El presidente Lenín Moreno hizo oficial el traslado de la sede de Gobierno a Guayaquil y decretó un toque de queda parcial para enfrentar la protesta que encabeza el movimiento indígena contra ealza del precio de los combustibles. En la noche del martes, Moreno descartó la posibilidad de dimitir durante una entrevista televisiva. En las calles de Quito, la capital del país, habían circulado rumores de toda especie, especialmente después de los momentos de tensión que se vivieron con el intento de toma del Congreso llevado a cabo por cientos de integrantes de las comunidades originarias. Los manifestantes derribaron las verjas de seguridad que rodeaban la sede al grito de "fuera Moreno". Fueron dispersados con gases lacrimógenos por la policía. Pero en el aire quedó flotando la sensación de que la crisis ha entrado en una fase más peligrosa.  

Antes de la llegada a Quito de las comunidades originarias, el presidente llamó a los "hermanos indígenas" a un "diálogo sincero" que evite "cualquier derramamiento de sangre". Pero los acontecimientos se aceleraron y el temor los desbordes está latente por estas horas en una Quito bajo estado de emergencia. El mandatario, quien el pasado miércoles había dispuesto el estado de excepción resolvió también limitar el derecho a la libertad de tránsito y movilidad en todo el territorio entre las 20:00 y las 05:00, de lunes a domingo.

"Denunciamos la dimensión de esta medida, al puro estilo de una dictadura militar", dijo  la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE), antes de concentrarse en el centro histórico de la capital. "Alertamos a los organismos internacionales de derechos humanos lo que esto pueda provocar". La CONAIE ratificó su movilización y no solo en rechazo del llamado "paquetazo". El movimiento indígena asegura haber llegado a Quito para condenar todo el programa de Gobierno de Moreno.

MORENO NO PIENSA IRSE

A 500 kilómetros del corazón de la protesta, el presidente condenó nuevamente los cortes de carreteras, la toma de establecimientos y los saqueos. No obstante dejó en claro que no piensa dar un paso al costado. "En el momento que el pueblo ecuatoriano desea que me vaya, me iré. Pero no precisamente porque aquellos que quieren retornar a la expoliación, a la siniestralidad del pasado quieran volver, no por ello; eso debería ser voluntad del pueblo ecuatoriano", le dijo a Teleamazonas. Moreno reconoció que la eliminación de los subsidios a los combustibles ha disparado el malestar social. "Estoy tomando las medidas más adecuadas para que haya los paliativos necesarios y terminar esta situación negativa", dijo.

La gran pregunta de algunos analistas es si el mandatario tiene margen político para enderezar una situación que ha presentado como una conjura en su contra. El jefe de Estado ha recibido el respaldo del Poder Judicial y la mayoría parlamentaria. El oficialismo ha hecho además algunos intentos de ganar la calle. Las manifestaciones "en defensa de la democracia" que se realizaron en Quito fueron apenas testimoniales. Este miércoles, el exalcalde de Guayaquil y líder del Partido Social Cristiano (PSC) Jaime Nebot convocó a una concentración para repudiar la violencia, "Solo tu presencia multitudinaria impedirá que destruyan Guayaquil", le dijo a la población.

CORREA Y MADURO

Para Moreno,  la CONAIE se ha convertido en un instrumento de su predecesor, Rafael Correa, a quien señaló como el cabecilla de un intento de "desestabilización". Pero el expresidente, quien reside en Bélgica, no está solo. En un mensaje al país y rodeado de militares, Moreno aseguró que la tentativa de "golpe de Estado" involucra también al "sátrapa" Nicolás Maduro. El gobernante parece decidido a incorporar a Ecuador a un conflicto más vasto y por eso recibió de inmediato la solidaridad del diputado Juan Guaidó, reconocido por la Administración de Donald Trump y otros 54 países como mandatario "encargado" de Venezuela.  Según Guaidó, el actual ocupante del palacio de Carondelet "trabaja por fortalecer la República" mientras "un grupo financiado por los cómplices de Maduro" busca "acabar con la estabilidad del país".

Correa rechazó las imputaciones en la noche del martes y conminó a Moreno, así como a Guillermo Lasso, uno de los líderes de la derecha, a "presentar alguna prueba de su calumnia". Hasta Maduro, arrinconado por su propia crisis histórica, se permitió darle consejos a Moreno. "Si quiere saber cómo se gobierna haciendo mucho con poco e invirtiendo la riqueza nacional para atender las necesidades de un pueblo, que vea en la Revolución Bolivariana cómo se garantiza la educación pública y de calidad".

Manifestantes en Ecuador / reuters

La CONAIE reiteró que la protesta finaliza si el Poder Ejecutivo anula el decreto y, además, se da marcha atrás con el estado de excepción y el proyecto de reforma laboral pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ecuador, dijo el diario El Telégrafo, "está fracturado".  Cortes de carreteras, suspensión de clases, saqueos y tomas de campos petroleros preceden la llegada del movimiento indígena a una Quito que ha sido declarada en estado de emergencia.

"¡Estoy decidido a cambiar el país, pero necesito que tú también lo estés!", dijo Moreno en un mensaje dirigido a la ciudadanía. "Por favor, renuncia!", le contestó desde Twitter, Correa. Diez años atrás eran socios. Entonces, el correísmo estaba enfrentado a la CONAIE. "Es poderosamente curiosa, por no decir extraña, la convergencia de grupos perseguidos por el anterior Gobierno, con las consignas de los partidarios de la Revolución Ciudadana que rayan en desestabilización", señaló El Comercio en su editorial.

Disturbios en Quito / reuters