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COMISIÓN EUROPEA

Borrell sale airoso de su examen en la Eurocámara

El candidato a vicepresidente de la Comisión Europea y alto representante para la política exterior de la UE no se complica sobre Catalunya y anuncia que su primer viaje oficial será a Kosovo

Silvia Martinez

Josep Borrell, durante su intervención en la Eurocámara, este lunes.

Josep Borrell, durante su intervención en la Eurocámara, este lunes. / OLIVIER HOSLET (EFE)

La prudencia se impone en el entorno de Josep Borrell. El resultado de su examen como candidato a vicepresidente de la Comisión Europea y nuevo jefe de la diplomacia europea no se conocerá hasta este martes por la mañana, pero el ministro de Exteriores en funciones ha conseguido salir airoso del largo interrogatorio de tres horas al que ha sido sometido en la comisión de exteriores del Parlamento Europeo, que le ha despedido con aplausos tras una intervención preparada, controlada y sin derrapes por parte del político español.

Borrell, que ha presumido de dotes lingüísticas interviniendo en inglés, francés, español e italiano, sabía de antemano que tendría que responder a preguntas sobre CatalunyaKosovo, el uso de información privilegiada por la venta de acciones de Abengoa y la multa que le impuso la CNMV, o sus polémicas declaraciones sobre los "cuatro indios americanos muertos". Y así ha sido desde la primera pregunta que le ha lanzado el popular español Antonio López Istúriz pero un interrogatorio mucho menos difícil del que cabía esperar.

"Sabe perfectamente que comparto su preocupación", ha respondido Borrell, pero "no voy a decir nada sobre el problema interno de un país aunque sea el mío", ha zanjado cuestionado sobre cuál será su posición sobre Catalunya. Igual de contundente ha sido al ser interrogado sobre el 'caso Abengoa'. Ha negado que dispusiera de información privilegiada y ha dejado claro que si la tenía "era estúpido" porque solo vendió el 7% de su cartera de acciones y mantuvo el 93% con pérdidas de 300.000 euros.

Largo y tendido

Pero más allá de estos problemas, el candidato a suceder a la italiana Federica Mogherini ha contestado largo y tendido a todo lo que le han preguntado. Ha cerrado filas con las sanciones a Rusia, mientras el Kremlin no cambie de actitud en Ucrania; ha apoyado las sanciones individuales al régimen de Nicolás Maduro, siempre que no afecten al pueblo venezolano, la necesidad de apoyar el acuerdo de desnuclearización de Irán, la estrategia de Mogherini en relación a Cuba y la búsqueda de un acuerdo entre Serbia y Kosovo, territorio autodeclarado independiente en el 2008 y que España no reconoce. Un hecho que no le impedirá, según ha anunciado, que sea el destino de su primer viaje oficial.

Más allá de responder a las preguntas de los eurodiputados, la audiencia ha servido para mostrar una pincelada del tipo de diplomacia que quiere ejercer durante los próximos cinco años para responder a los tres grandes problemas que identifica -identidad, posicionamiento y método- y afianzar a la Unión Europea como actor global, capaz de reaccionar con mayor rapidez y con un valor añadido. "La UE tiene que aprender a utilizar el lenguaje del poder", ha reivindicado. Para lograr el aprobado necesitará este martes el apoyo de dos tercios de los votos en la reunión de coordinadores de exteriores. "No voy a prejuzgar la decisión pero bien hecho, muy bien", ha valorado el presidente de la comisión de exteriores, el conservador alemán David McAllister.