26 feb 2020

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revuelo en la casa blanca

Amenazas, conspiraciones y guerra civil: la respuesta de Trump al 'impeachment'

El presidente de EE UU sostiene que el proceso de destitución es un "golpe de Estado" para subvertir la soberanía popular y en su discurso hay aparentes incitaciones a la violencia

Ricardo Mir de Francia

Trump explota contra los demócratas y los medios por posible juicio político. / AP / EVAN VUCCI / EFE VÏDEOS

Pocas personas han sido tan influyentes en la vida de Donald Trump como Roy Cohn, el abogado que representó al magnate en los años setenta, cuando trasladó a la Gran Manzana el negocio inmobiliario levantado por su padre en la periferia neoyorkina. Mano derecha del senador McCarthy durante la 'caza de brujas' contra el comunismo, Cohn hizo de la demagogia, los ataques y la propagación de toda clase de teorías conspiratorias las señas de identidad de su trabajo. Trump no tardó en hacer suyas aquellas tácticas, empleadas ahora en su respuesta al proceso de destitución que enfrenta en el Congreso. Un agresivo contrataque que ha hecho sonar las alarmas en algunos sectores del país por sus aparentes incitaciones a la violencia

Con la ayuda de los republicanos, que en gran medida han cerrado filas en torno a su líder, el presidente se ha lanzado a desacreditar la denuncia anónima que puso en marcha el caso y presentar la maniobra demócrata como un golpe encubierto y cocinado desde las cloacas del Estado. Una narrativa que ha ido acompañada de amenazas hacia el informante y los demócratas al frente del ‘impeachment’ o las invocaciones nada sutiles a una guerra civil. “Si los demócratas tienen éxito en apartar al presidente del cargo, provocarán una fractura semejante a una guerra civil de la que la nación nunca se recuperará”, retuiteó Trump el domingo reproduciendo unas palabras del pastor baptista Robert Jeffress.

Alistar a las bases

Desde que el proceso se puso en marcha con la investigación de ‘impeachment’, Trump ha tuiteado compulsivamente en las redes sociales, presentándose como la víctima inocente de una vasta conspiración para subvertir el resultado electoral del 2016. Una teoría que está utilizando para alistar a sus bases de cara a las elecciones y la batalla política que se avecina. “He llegado a la conclusión de lo que está pasando no es un ‘impeachment’, sino un golpe, que aspira a quitarle el poder al pueblo, sus libertades, su Segunda Enmienda, su religión, el Ejército, el muro fronterizo y los derechos que Dios ha concedido a los ciudadanos”, escribió el martes después de que la presidenta del Comité Nacional Republicano invocara también el “golpe” para referirse al ‘impeachment’.

Sus aliados no dejan de insistir en que la denuncia del informante que destapó el caso y sentó las bases para investigar al presidente por sus gestiones en Ucrania no es más que la última estratagema de los poderes ocultos del Estado para acabar con él. Una cábala que incluiría a la inteligencia, la diplomacia o el aparato de seguridad. “No hay duda de que el informante es un agente del Estado profundo”, dijo el domingo Stephen Miller, uno de los asesores de la Casa Blanca. Esa misma teoría conspiratoria la comparten numerosos legisladores republicanos, según el senador demócrata, Chris Murphy. “Creen que hay un grupo en cada rincón del Gobierno dedicado a cargarse a Trump”. 

El presidente ha respondido sin contemplaciones. Ha dicho que el informante es “casi un espía” que “falsificó” el contenido de su polémica conversación con el presidente ucraniano, a pesar de que coincide al dedillo con la transcripción parcial que ofreció la Casa Blanca, y ha sugerido que debería ser juzgado por traición y castigado con la pena de muerte. Receta muy similar a que ha prescrito contra Adam Schiff, el presidente demócrata del Comité Judicial de la Cámara baja, encargado de presentar los ‘cargos’ que servirán para formalizar el juicio político contra el republicano. “¿Arresto por traición?”, tuiteó Trump hace unos días. 

Sin gabinete de crisis

Tanto el abogado del informante como los demócratas le han acusado de incitar a la violencia contra los suyos. “El presidente no se da cuenta de lo peligrosas que son sus afirmaciones”, ha dicho Nancy Pelosi. Otros en su partido se han dejado arrastrar por la retórica incendiaria. “El ‘impeachment’ no es suficiente para Trump. Tiene que acabar en la cárcel en confinamiento solitario”, afirmó la diputada Maxine Waters

Entre los republicanos hay cierta preocupación por la falta de coordinación en la respuesta al proceso de destitución. A diferencia de lo que hizo Bill Clinton en 1998, no se ha creado un gabinete de crisis en la Casa Blanca para orquestar un contrataque legal. Tanto Trump como su campaña o los conservadores del Congreso están actuando como versos libres. Hay confluencia en los mensajes, pero falta una estrategia concertada. “No estoy seguro de que la Casa Blanca esté preparada para esto”, dijo recientemente a NPR, Chris Ruddy, consejero delegado de la cadena Newsmax y asesor informal del presidente.