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revuelo en la casa blanca

Trump pasa al ataque como respuesta al 'impeachment' de los demócratas

El presidente de EEUU insiste en que hay que investigar a Biden e hijo

El magnate afirma que Obama buscó información sobre él en el extranjero

Idoya Noian

Donald Trump durante la rueda de prensa de este miércoles.

Donald Trump durante la rueda de prensa de este miércoles. / AFP / SAUL LOEB

Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca tras una de las más fulgurantes y sorprendentes carreras en política, Estados Unidos y el mundo se han acostumbrado a un ritmo esquizofrénico de noticias, polémicas, sorpresas y tuits. También, de escándalos. Pero el que atenaza ahora al presidente por una llamada que mantuvo con su homólogo de Ucrania en la que presionó para que investigara a Joe Biden, bate sus propias marcas.

Trump está más cerca que nunca antes del ‘impeachment’ con la investigación para ese proceso oficialmente lanzada el martes por la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi. En las 24 horas desde ese anuncio de la demócrata se han sucedido a la velocidad del rayo acontecimientos y revelaciones y Trump ha respondido en ese tiempo endureciendo los ataques como defensa, acudiendo a estrategias y estratagemas que ya forman parte de su conocido manual como intentar desacreditar al empleado de inteligencia al que alertó la llamada o martillear con la idea de que es víctima de una “caza de brujas” (por supuesto “la mayor de la historia”).

Es lo que hizo en una rueda de prensa este miércoles en Nueva York, donde habló con voz baja y ritmo pausado pero desplegó su armamento pesado. En los primeros salvos, insistió en sugerir que debería investigarse a Biden y a su hijo Hunter. Acusó a los demócratas, sin aportar pruebas, de haber sido quienes usaron presiones en Ucrania por sus intereses. Más adelante en la comparecencia llegó a asegurar, sin ofrecer tampoco pruebas, que Barack Obama buscó en el extranjero información sobre él.

"Conversación perfecta"

Acusó a la prensa de “corrupción” y de “gastar el tiempo en sinsentidos”, a Pelosi de estar controlada por “la izquierda radical o algo peor” y a los demócratas en general de insistir en el 'impeachment' porque “no son capaces de ganar en las urnas”. Y una vez más insistió en la inocencia de la llamada con Volodymyr Zelensky. “¿'Impeachment' por eso, cuando tienes una maravillosa charla telefónica? Fue la conversación perfecta”, aseguró.

Algo, no obstante, se siente y parece diferente esta vez. Aunque lo niegue, la presión no le deja marcar sus ritmos y Trump se ha visto forzado a hacer público este miércoles el memorando que supuestamente refleja lo que habló con Volodymyr Zelensky, una publicidad que le desaconsejaban asesores como el Secretario de Estado, Mike Pompeo. Él asegura que le exonera la transcripción parcial, pues no incluye la mención directa de vincular ayuda de Washington a Kiev a cambio de la investigación de Biden.

Muchos, no obstante, ven en ese contenido, que incluye la petición de “un favor” y la implicación de su abogado y del fiscal general de EEUU en un caso donde buscaba información sobre un oponente político, la “traición” al cargo, a la seguridad nacional y al país de la que habló Pelosi el martes. Y la Administración también ha tenido que acelerar a este miércoles la entrega al Congreso de la queja inicial que planteó el empleado de inteligencia, una entrega a la que se había negado hasta ahora.

Las mejores pruebas

Pelosi y los demócratas, mientras, han prometido que quieren avanzar “lo más rápido posible”. Y aunque hay divisiones internas, especialmente porque algunos moderados quieren limitar las pesquisas y potenciales cargos al tema de Ucrania, se acelera el trabajo en los seis comités que ya investigaban a Trump y que ahora lo hacen bajo ese paraguas formal abierto por Pelosi, que les ha pedido las mejores pruebas posibles para presentar al Comité Judicial.

En el lado conservador, mientras, se ha repetido el habitual cierre de filas de los republicanos defendiendo con uñas y dientes a Trump, especialmente en el Congreso y en el Senado, donde eventualmente debería acabar celebrándose el juicio político si la investigación en la Cámara Baja acaba llegando a la presentación de cargos.

La defensa tanto en Capitol Hill como en la conservadora cadena Fox, repite en bucle el mensaje habitual de Trump de que es víctima de “la mayor caza de brujas de la historia”. Pero por una vez hay señales de grietas, aunque sean ligeras de momento. Muchos conservadores en privado muestran incredulidad con que haya hecho público un memorando que consideran como poco alarmante o “profundamente problemático”, la expresión que ha elegido el senador Mitt Romney.

Cuestionable legalidad

Durante más de cuatro años de actuaciones de dudosa moral y cuestionable y en muchos casos cuestionada legalidad de Trump, primero como candidato y luego como presidente, han ido cayendo en un vaso que parecía tener un agujero en el fondo. Los contactos de su campaña con Rusia, la posible obstrucción de la justicia para frenar la investigación de aquella trama, los pagos para silenciar a mujeres que dicen haber mantenido relaciones sexuales con él, las arengas xenófobas, las fronteras borradas entre su cargo y el beneficio para sus propios intereses empresariales... Nada parecía tener consecuencias. Pero ahora parece que ese vaso sí tenía un fondo y que las gotas se habían ido acumulando. Lo que está por ver es si se acaba colmando.