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tensión en asia

Las protestas y la violencia vuelven a las calles de Hong Kong

Los manifestantes asaltan tiendas en los centros comerciales vinculadas a empresas chinas

Adrián Foncillas

Agentes de policía detiene a un joven manifestante en Sha Tin, Hong Kong.

Agentes de policía detiene a un joven manifestante en Sha Tin, Hong Kong. / REUTERS / JORGE SILVA

Hong Kong ha entrado en el cuarto mes de protestas con el movimiento autocalificado de prodemocrático plenamente instalado en la violencia y el vandalismo. Los activistas perseveraron hoy en la destrucción del mobiliario urbano, los choques con la policía y las palizas a los críticos. Queda poco de aquellas admirables concentraciones multitudinarias y pacíficas que pretendían tumbar la inquietante ley de extradición. Con esa ley ya enterrada, las movilizaciones han quedado reducidas a un puñado de cientos o miles de jóvenes que cada fin de semana se reúnen para devastar la ciudad y tensar la paciencia de Pekín.

Los jóvenes se citaron este domingo en Sha Tin, una barriada de Nuevos Territorios, para atacar los negocios prochinos. Los cantos por la libertad pronto degeneraron en disturbios y el ultraje a la bandera china. Un hombre que manifestó su oposición fue arrinconado y coleccionó patadas y puñetazos mientras la muchedumbre vitoreaba a los agresores. Sólo pudo escapar 20 minutos después cojeando y con el rostro ensangrentado.

Ladrillos y cócteles molotov

Los activistas destrozaron luego el centro comercial y las instalaciones de la parada de metro más cercana con martillos y esprays antes de prepararse para la llegada de la policía formando barricadas con mobiliario urbano que después incendiaron. La irrupción de los agentes provocó el litúrgico intercambio de ladrillos y cócteles molotov por un lado y gases lacrimógenos por el otro. Las batallas se extendieron más tarde a otros puntos de la ciudad y la policía se vio forzada a cerrar varias paradas de metro y reforzar la seguridad para evitar que los manifestantes tomaran de nuevo el aeropuerto.

No parece que la paciencia estratégica de Pekín vaya a funcionar contra un movimiento que no ofrece síntomas de cansancio y que recibe el apoyo entusiasta desde amplios sectores de Washington. El conflicto hongkonés amenaza con aguar los fastos del 70 aniversario de la fundación del país que ya se preparan con mimo en Pekín. El gobierno hongkonés canceló días atrás la ceremonia festiva de fuegos artificiales para evitar incidentes con los violentos.

Temas: Hong Kong