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LA REALIDAD DE LA NACIÓN MAGREBÍ

Las tres guerras de Libia

Tras la caída del dictador Gadafi y la extinción del Estado Islámico, el país vive inmerso en una larga lucha entre facciones

Ricard García / Devreporter/ Fede/ Novact

Soldados del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) disparan contra posiciones de las milicias del general Jalifa Haftar en el barrio de Salah Hadin en Tripoli.

Soldados del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) disparan contra posiciones de las milicias del general Jalifa Haftar en el barrio de Salah Hadin en Tripoli. / RICARD GARCÍA VILANOVA

En la plaza principal de la ciudad, iluminada por grandes torres de luz y años atrás situada junto al mar, se ve el famoso castillo rojo, en su día  museo de referencia con piezas de 5.000 años atrás. Hay tres puestos de palomitas, un carro con dos caballos, un poni que va arriba y abajo llevando familias y niños, furgonetas y motos de gran cilindrada que esquivan a los peatones. La plaza no está muy concurrida, teniendo en cuenta que la ciudad tiene cerca de dos millones de habitantes

Podría tratarse de la estampa de una ciudad idílica si no fuera porque es Trípoli, la capital de Libia, un país asolado por la tercera guerra en nueve años y desgastada por diversos enfrentamientos entre milicias. El frente, en estos momentos, se encuentra a pocos kilómetros de esta plaza. 

La primera guerra en Libia fue en el año 2011, una guerra atípica, diferente a todo lo visto anteriormente que abarcó todo el país. Arrastrados por la llamada Primavera Árabe en la vecina Túnez, se multiplicaron las manifestaciones y las protestas populares contra el Gobierno de Muamar el Gadafi para, posteriormente, derivar en una guerra civil.

En aquella época, uno de los principales países de la Unión Europea fue baluarte de la revolución. Principalmente en Bengasi, donde las tropas del coronel Gadafi se encontraban a puertas de la ciudad sitiada donde ya proliferaban los combates. Países europeos que entonces fueron al unísono tienen posiciones enfrentadas en la guerra actual.

Aviones franceses

La gran fuerza motorizada que estaba ya a pocos kilómetros de Misrata - y que de haber entrado hubiera hecho una carnicería y arrasado la ciudad- quedo destruida en pocos minutos por los aviones franceses. En la carretera se podían ver largas colas de tanques y camiones destruidos humeantes o todavía ardiendo. La imagen era dantesca. Aquello marcó el principio del fin para el régimen del coronel y Misrata, la ciudad mártir sitiada, a la que solo se podía acceder por mar desde Malta y burlando el control de la OTAN. Fue el punto de inflexión que aceleró la caida del castillo de naipes.

Imagen tomada en el 2011 durante la batalla final contra las tropas del Muamar el Gadafi en Sirte. / RICARD GARCÍA VILANOVA

Misrata fue sometida a un bombardeo sin precedentes, en el que, durante 10 días, por la noche se podían contar cinco segundos entre las explosiones continuas de proyectil. Lo único que ataba a la ciudad a la vida era el puerto, constantemente bombardeado, por donde entraba comida y armas. Finalmente se rompió el cerco y Misrata sobrevivió.

La caída de la capitalTrípoli, fue insospechadamente sencilla. Así como Misrata quedo prácticamente destruida, en Trípoli apenas hubieron combates. El principal fue en Bab al-Azizia, la base que se encontraba en el sur de Trípoli y residencia de Gadafi.

Caida de Gadafi

Quedaban francotiradores en la ciudad pero la toma de la misma fue muy rápida. El punto final de resistencia y la gran batalla que lo decidió todo en Libia en el 2011 tuvo lugar en Sirte, que fue la misma ciudad donde finalizo la segunda gran guerra en 2016, esta vez contra el Estado Islámico, y donde Gadafi marcó su ultimo reducto de resistencia.

El coronel, finalmente, trato de escapar del cerco de Misrata a finales de octubre, en una caravana de varios coches que fue destruida desde el aire , logrando escapar y, posteriormente, refugiándose en el interior de unas tuberías. Allí lo encontraron los revolucionarios. Estaba armado pero no ofreció ningún tipo de resistencia.

La misma persona a la que, meses atrás, no le tembló el pulso para amenazar con matar casa por casa a todas  "las ratas" que se opusieran a él -tal y como denominó a sus opositores en su famoso discurso emitido por todas las televisiones del mundo-, cumplió su palabra disparando a matar a quienes se manifestaban pacíficamente.

El que detentó el poder durante tantos años, acabó siendo una persona desorientada, incrédula y temerosa , exenta ya de cualquier influjo. El que un día fuera el hombre más temido de Libia se convirtió en una caricatura de sí mismo. Con su muerte de un tiro en la cabeza, y aunque algunos focos de resistencia aun estaban activos, se dio por concluida la guerra del 2011 en Libia.

Irrupción del Estado Islámico

Tras el 2011, el que tenía que ser primer año del triunfo del cambio generado por la sociedad libia, se fue convirtiendo poco a poco en un rompecabezas cada vez más complejo. Se disputaba principalmente la lucha por el control del país. A diferencia de otros países, en el caso de Libia no se trataba de un tema sectario.

El fracaso de un Gobierno único, debido a la lucha de distintas familias por el control de Libia y a las injerencias externas de otros países, genera que Estado Islámico (EI) tome Sirte en el 2014. En esta ciudad, además de Raqqa y Mosul, tuvo el EI sus tres capitales.  El ataque con coche bomba de dos controles, firmado por el grupo islamista, genera la segunda guerra que envuelve Libia en el 2016.

Fotografía del 2016 que muestra a soldados libios disparando contra posiciones del Estado Islámico en Sirte /RICARD GARCÍA VILANOVA

En esta guerra fue donde germinó la semilla del conflicto actual. Por primera vez se empezaron a utilizar drones de uso civil para mapear las zonas de las ofensivas contra el EI. Por lo demás, era como si no hubieran pasado seis años: las mismas pick up Totoya con las Duskas -ametralladora antiaérea de gran calibre soviética-, los Dragonov -fusiles de francotirador soviéticos- , las PK -ametralladora antiaérea ligera soviética-, los RPG -arma antitanque portátil soviética-, las omnipresentes AK -fusil de asalto soviético- y algunos tanques T55 o T62 -también de fabricación soviética- y los camiones lanzaderas con misiles rusos BM21 -Grad- estaban una vez mas presentes en las batallas.

La guerra contra el EI fue salvaje y pudieron verse más de 87 de los temidos Dogma -coches bombas- , mujeres  con cinturones bomba que se rendían y se inmolaban, Booby Traps -trampas bomba explosivas-  de todo tipo , hasta que finalmente Sirte cayó, una vez más, arrasada.

Fin del Califato

El último día de la liberación, unos combatientes del EI que amenazaron con hacer estallar el explosivo que portaban fueron quemados vivos y eso marco el fin del Califato en Libia.

Esa etapa estuvo marcada, posteriormente, por enfrentamientos entre milicias, hasta que la formación del Gobierno con sede en Tobruk del general Hafter -jefe del autoproclamado Ejército Nacional Libio- en abril del 2019. Esta nueva guerra marca otro punto de inflexión el país por el cambio de estrategia de algunos países que inicialmente apoyaron al Gobierno al cual ahora giran la espalda.

Nada cambia en la Libia del 2019, tan solo un nuevo elemento. Por primera vez se oyen los temidos drones militares, la gran mayoría del General Hafter que controla los cielos pero no tiene la capacidad terrestre para tomar el control de la ansiada Trípoli. Aunque en un determinado momento pareció que la tenía a tocar, la experiencia de todos los mandos y soldados -la mayoría de Misrata una vez más- adquirida en las otras dos guerras, es una de las bazas principales con las que juega el gobierno del GNA de Trípoli   -órgano Ejecutivo de transición auspiciado en 2015 por Naciones Unidas-.  

Libia es ahora un tablero de ajedrez que enfrenta a países de la Unión Europea, del GolfoChinaRusia y  EEUU por el control, una vez más, de los recursos naturales. Quien sigue pagando el alto precio son los civiles que acumulan miles de muertos y no tienen un país donde vivir.