11 jul 2020

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misterio en alemania

Un asesinato en Berlín amenaza con abrir una crisis diplomática con Rusia

Alemania investiga la ejecución a plena luz del día de un comandante checheno exiliado en su territorio mientras los EEUU señalan al Kremlin como responsable

Carles Planas Bou

Protesta con fotografías de Zelimkhan Khangoshvili frente a la embajada de Alemania en Tbilisi, en Georgia.

Protesta con fotografías de Zelimkhan Khangoshvili frente a la embajada de Alemania en Tbilisi, en Georgia. / EFE / ZURAB KURTSIKIDZE

El pasado 23 de agosto un hombre de 40 años salió a pasear por el Kleiner Tiergarten, un pequeño parque en el distrito berlinés de Moabbit. Era un plácido mediodía como cualquier otro hasta que un hombre se le acercó en bicicleta y le disparó dos veces en la cabeza. Una ejecución a quemarropa en plena luz del día. Ahora, este caso amenaza con abrir una crisis diplomática entre Alemania y Rusia.

La policía identificó a la víctima como Zelimkhan Khangoshvili, un comandante que se enfrentó a las tropas rusas en la Guerra de Chechenia entre el 2001 y el 2005 y que fue un cercano aliado de Aslan Maskhadov, líder de la guerrilla islamista separatista que se rebeló infructuosamente contra el dominio ruso y que también fue asesinado en el 2005. Eso le valió ser considerado por Moscú como un terrorista y un enemigo del Estado.

Tras recibir ocho balazos en el 2015 y vivir para contarlo, Khangoshvili huyó de Tbilisi (Georgia) y se instaló en Berlín, donde se ocultó bajo distintos nombres falsos. Solicitó asilo político, pero Alemania nunca se le concedió. Su mujer y sus cuatro hijos aún residen en la capital.

Asesino a sueldo

El mismo 23 de agosto la policía de Berlín detuvo al autor de los disparos y recuperó la bicicleta y la pistola con silenciador que el asesinó arrojó al río Spree para no dejar pruebas. El autor del crimen es Vadim Sokolov, un hombre ruso de 49 años del que se conocen pocos detalles. Los medios alemanes señalan que viajó a Berlín desde Moscú haciendo escala en París y que tenía un billete de regreso a la capital rusa.

Aunque posee un pasaporte ruso, la investigación da por hecho que su identidad es falsa. Según avanzó el ‘Süddeutsche Zeitung’, los servicios de inteligencia alemanes han recibido información de su identidad real e investigan si el hombre ya estuvo preso en una prisión rusa por otro asesinato.

Tres semanas después de su detención, Sokolov sigue bajo custodia policial acusado de “asesinato a traición” y mantiene su silencio. Mientras tanto, las autoridades tratan de determinar si se trata de un crimen político o de un ajuste de cuentas. Y es que además del islamismo radical, a Khangoshvili también se lo relaciona con el mundo criminal, lo que dificulta esclarecer el caso.

Washington señala al Kremlin

La muerte de Khangoshvili está rodeado de muchos interrogantes que amenazan con abrir una crisis diplomática. En opinión de Estados Unidos, Rusia estaría detrás del asesinato, una acusación que, sin embargo, no se sustenta con pruebas. Asesinatos en territorio ajeno como el envenenamiento de Alexander Litvinenko en el 2006 y Sergei Skripal en el 2018 hacen más alargada la sombra de la sospecha rusa.

Consciente de ello, el Gobierno alemán ha reaccionado de forma cauta y ha evitado conclusiones precipitadas. Aún así, el caso despierta preocupación en Berlín. Muestra de ello es que el caso se ha convertido en prioritario para la fiscalía federal, los servicios de inteligencia, el ministerio de Exteriores y para propia cancillera Angela Merkel. En un momento de distensión, ninguna de las dos potencias parece interesada en tensar la cuerda. Sin embargo, fuentes del Ejecutivo alemán ya han avisado de que si el Kremlin está detrás del asesinato “tendremos que reaccionar muy, muy fuerte”.

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