22 feb 2020

Ir a contenido

CRISIS ECONÓMICA

La Iglesia argentina pide, sin éxito, declarar la emergencia alimentaria

De acuerdo con un reciente informe, uno de cada tres niños argentinos padecen hambre

Tras el reconocimiento del Gobierno de que no puede pagar sus deudas, se agudizan los problemas económicos

Abel Gilbert

El presidente argentino, Mauricio Macri.

El presidente argentino, Mauricio Macri. / AGUSTÍN MACARIAN (REUTERS)

Sumergido en la dura crisis económica, agravada tras reconocer que no puede cumplir con los acreedores externos, el Gobierno argentino guardó silencio ante la petición de la Iglesia de declarar el estado de emergencia alimentaria. Miles de personas ocuparon el pasado miércoles el centro de la ciudad de Buenos Aires como parte de la "marcha contra el hambre".

La Comisión Episcopal de la Pastoral Social lanzó el viernes un dramático mensaje. Sus integrantes señalaron que ante el "severo aumento de la indigencia, la pobreza, la desocupación y el aumento indiscriminado del precio de los alimentos de la cesta básica", el presidente Mauricio Macri debe tomar cartas en el asunto "en forma urgente". La Pastoral Social reconoce que "el Estado está asistiendo con mayor ayuda alimentaria". Sin embargo, avisó de que "no será suficiente para paliar las deficiencias de este tiempo".

Argentina tiene 44 millones de habitantes y produce alimentos para abastecer a casi 440 millones. Es el tercer productor mundial de miel, soja, ajo y limones; el cuarto de carne, maíz y peras; el quinto de manzanas y el séptimo de trigo y aceites. Sin embargo, un reciente informe de la Universidad Católica a petición de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires da cuenta de que uno de cada tres niños padece hambre.

Como era de esperar, el tema se ha colado con fuerza en la campaña electoral más anómala de la historia institucional. Salvo un milagro portentoso, Macri carece de toda posibilidad de ser reelegido el 27 de octubre. El peronista Alberto Fernández le sacó más de cuatro millones de votos de ventaja en las primarias del 11 de agosto que han funcionado como una radiografía del humor social. Tras la derrota, el precio del dólar se disparó más de un 30% con su efecto inflacionario que impacta más sobre los que menos tienen. Cayeron las acciones y bonos. El temor a que la crisis termine como en el 2001 está a flor de piel al punto de que Fernández dijo que todo lo que ocurre es un 'dèjá vu' de esa explosión.

Temas Argentina