23 feb 2020

Ir a contenido

COMICIOS DECISIVOS

Dos elecciones en el este de Alemania ponen a prueba el Gobierno de Merkel

La ultraderechista AfD apunta a un 25% y 21% de los votos en las elecciones de Sajonia y Brandeburgo y amenaza con su primera victoria electoral

Una nueva debacle de conservadores y socialdemócratas puede resquebrajar el acuerdo de gobierno en Berlín

Carles Planas Bou

El candidato de AfD en Brandenburgo, Andreas Kalbitz, en el cierre de campaña el viernes.

El candidato de AfD en Brandenburgo, Andreas Kalbitz, en el cierre de campaña el viernes. / FELIPE TRUEBA (EFE)

El este de Alemania vuelve a concentrar toda la atención nacional. Y es que, si las encuestas no fallan, este domingo el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) logrará un nuevo hito político al obtener sus mejores resultados en las elecciones regionales que se celebran en los estados de Brandeburgo y Sajonia e incluso aspira a la que sería su primera victoria electoral.

La cuerda está especialmente tensada en Brandeburgo. Es en este 'land' que rodea la ciudad estado de Berlín donde el populismo ultranacionalista puede coronarse como primera fuerza. Con un 21% de los votos pronosticados, AfD empataría en el podio con un Partido Socialdemócrata (SPD) en caída libre que podría ver cómo otro de sus feudos se le escapa de las manos.

Tan solo seis años después de su nacimiento, AfD tiene ante sí una oportunidad histórica que también se traslada a Sajonia. Ahí el partido apunta a un 25% de los votos -sus mejores registros en todo el país-, un resultado que le convertiría en segunda fuerza por detrás de la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la cancillera, Angela Merkel.

Triunfo sin gobierno

Mejore o no sus pronósticos AfD llega a estos comicios con el éxito bajo el brazo. Numérico, pero especialmente en su capacidad de influenciar el discurso de los otros partidos y endurecer el tono contra la inmigración. Sin embargo esa victoria no se traducirá en cargos. Tanto en Brandeburgo como en Sajonia todos los otros partidos mantienen un cordón sanitario de bloqueo a los ultras que les aleja del gobierno. Al menos de momento.

Esquivar a la extrema derecha será particularmente complicado en dos parlamentos regionales donde crecerá la fragmentación y, por ende, la inestabilidad institucional. Así, según los sondeos demoscópicos, en Brandeburgo el SPD deberá intentar formar un tripartito con conservadores y verdes o con verdes e izquierda. En Sajonia los equilibrios serán aún más complicados y se deberá recurrir a tripartitos o incluso gobiernos con cuatro formaciones, una opción nunca vista en el país. Los expertos apuntan a que podrían darse hasta cinco fórmulas de ejecutivos distintos.

Cambio de izquierdas

Además del auge ultra y de la inestabilidad, en estos comicios se repetirán dos fenómenos que recorren todo el país: el declive del bipartidismo y el ascenso de los verdes. Brandeburgo es un bastión del SPD y Sajonia de la CDU. Ambos pueden repetir su victoria, pero los sondeos pronostican una debacle de 11 y 10 puntos respectivamente. A mediados de octubre los socios de la Gran Coalición se reunirán para evaluar su recorrido. Otro hundimiento electoral que puede precipitar un colapso del Gobierno en Berlín. De aquí que toda Alemania tenga los ojos puestos en el este.

Por otro lado, estas elecciones pueden constatar un cambio tectónico en la política alemana. Durante años los Verdes luchaban para obtener representación en los antiguos estados de Alemania Oriental, un territorio especialmente adverso para sus aspiraciones políticas. Sin embargo, esta vez será distinto. Tras resucitar y despegar en todo el país, este domingo apuntan a un 14% de los votos en Brandeburgo y un 11% en Sajonia, una mejora solo comparable a la de AfD. Eso les convierte en un partido clave para formar gobierno.

Su irrupción en escena debilita al ya mermado SPD pero también a Die Linke, partido heredero de los movimientos socialistas, que a diferencia de los Verdes tenía en el Este un territorio favorable. Así, en ambos 'länder', el partido pasaría de un 19% a un 15% de los votos.