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Foro de movimientos alternativos

La contracumbre de Irún y Hendaya declara ilegítimo el poder del G7

La crisis climática, la pobreza y las barreras a la inmigración centran un debate en el que Bildu ha metido también la situación de las naciones sin estado

Juan José Fernández

Coloquio sobre las naciones sin Estado en el FICOBA de Irún, una de las sedes de la contracumbre del G7. En el escenario, el líder de Bildu, Arnaldo Otegi. En plasma, la dirigente de ERC Marta Rovira.

Coloquio sobre las naciones sin Estado en el FICOBA de Irún, una de las sedes de la contracumbre del G7. En el escenario, el líder de Bildu, Arnaldo Otegi. En plasma, la dirigente de ERC Marta Rovira. / M.F.P.

Es poco probable que quien fijó este fin de semana como fecha para la reunión del G7 adivinara la triple coincidencia económica, ecológica y migratoria que telonea de fondo a la reunión en Biarritz de los jefes de gobierno de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón y Canadá, con Pedro Sánchez como comensal invitado.

Pero ese foro ha venido a coincidir en la agenda de actualidad con un agravamiento de la guerra comercial entre EEUU y China, un incendio devastador en el Amazonas y una doble circunstancia en materia de desplazamientos humanos: las crisis del Open Arms y el Ocean Viking y el viaje de retorno postvacacional de tres millones y medio de magrebíes a sus lugares de trabajo en Europa, a los que Tráfico desvía alas fronteras aragonesa y catalana con el país vecino, precisamente por el G7.

No es pues extraño que la megaeconomía (más que la micro y la macro), la alarma climática y el escándalo humanitario del Mediterráneo hayan sido ejes de la denuncia que los cerca de 5.000 activistas congregados por las plataformas G7Ez (G7No) y GT Alternatives han tratado en la contracumbre previa al encuentro de este fin de semana.

Naciones sin estado

Esos temas... y el del "autoritarismo" contra las naciones sin estado, que se ha abierto hueco en la agenda del centro de congresos FICOBA de Irún y la escuela Jean Jaurès de Hendaya.

No podía faltar en el menú, siendo Bildu anfitriona y Esquerra Republicana de Catalunya, las CUP y los nacionalistas corsos y escoceses colaboradores en actos que los franceses del movimiento de los chalecos amarillos declaran en pancartas "Fuera de la ley Macron".

Para el cierre del cartel ha colocado la organización la celebración de un coloquio en Irún en el que, con el líder de Bildu Arnaldo Otegi en el escenario, ha intervenido online la dirigente de ERC Marta Rovira desde Suiza. 

Desastre ecológico

El acto compitió en asistentes con otro sobre soberanía alimentaria entre cuya concurrencia sobresalía por talla Juan López de Uralde, líder de Equo y uno de los intervinientes en las frustradas  negociaciones de Unidas Podemos con los socialistas para formar gobierno.

"Estra contracumbre sirve para la reflexión sobre el momento que vive el planeta -ha explicado Uralde a EL PERIÓDICO-, porque hay un modelo económico que está destruyendo más que nunca y de forma visible el ecosistema. Lo más acuciante que se ha tratado es la gravedad de la crisis ecológica, y lo más nuevo, el movimiento de jóvenes por el clima".

Ciertamente, en la contracumbre se ha hablado de ideas contra lo que ya entre los movimientos alternativos se llama sin ambages "el fin del mundo". Del milenarismo, a lo social y laboral: G7Ez lo funde en el eslogan "Fin del mundo, fin de mes, la misma lucha".

Denuncia de los poderosos

Es lo que, en un lenguaje más técnico, el movimiento Attac describe como "deconstruir la arquitectura neoliberal (...) que no respeta la vida en ninguna de sus formas".

Su máxima representante, Cuca Hernández, ha explicado a EL PERIÓDICO que "el principal análisis que se ha hecho en actos y talleres es la denuncia de la ilegalidad de las decisiones que puedan tomar quienes se autoproclaman gobernadores del mundo". 

Esta economista cree que "será muy difícil" que estre fin de semana los siete líderes más influyentes del mundo "lleguen a un acuerdo sobre nada, porque los que han generado desigualdad climática, económica y de género difícilmente pueden ser la solución. En todo caso, verán qué negocio hay en ponerles parches a estos problemas".