28 mar 2020

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SEIS MESES DE PROTESTAS

Un cerebro para la transición argelina

El abogado penalista Mustafa Bouchachi cuenta con el apoyo popular para dirigir una nueva etapa en el país magrebí

Beatriz Mesa

El penalista argelino Mustafa Bouchachi, en una imagen de archivo.

El penalista argelino Mustafa Bouchachi, en una imagen de archivo.

La 'revolución de la sonrisa', surgida en marzo en Argelia desde la profunda ira tras el intento del régimen de presentar como candidato presidencial, por quinta vez, al expresidente moribundo y desbancado Abdelaziz Bouteflika, cumple seis meses y ya se ha convertido en la mayor movilización popular vivida en el país magrebí desde su independencia. Este viernes, la indignación ha vuelto a tomar las calles para exigir la retirada del actual Gobierno y de la nueva iniciativa de la Comisión Nacional de Mediación y Diálogo que busca negociar con el régimen una solución a la actual crisis política y conducir al pueblo hacia las urnas. Sin embargo, los argelinos rechazan de manera frontal cualquier fecha de convocatoria electoral sin abrir previamente un proceso de transición con actores apartados del núcleo duro de la Administración.

Para una gran mayoría de argelinos, hay otras élites y activistas de la sociedad civil presentes en las protestas que podrían liderar una transición e introducir al país en la senda democrática. Entre ellos, Mustafa Bouchachi, de 65 años. Un reconocido abogado penalista argelino por su defensa de los derechos humanos, sobre todo, durante los años de la guerra civil argelina. Bouchachi encarna experiencia pura, conocimiento y, lo más importante, está libre del pecado de la corrupción. Recibe a EL PERIÓDICO en su despacho de abogados, en el centro de la capital argelina.

Nada más empezar a hablar, los ojos se le llenan de lágrimas al ver a un pueblo emancipado y al recordar su infancia. A los seis años se quedó huérfano, cuando su padre murió en la guerra de la independencia. Toda su infancia transcurrió en un orfanato. Siendo solo un niño aprendió que la vida es lucha, muerte, peligro, miedo y soledad.

"Soy un eterno militante"

Estos mismos sentimientos le acompañan en su edad adulta y le han servido para defender desde su tribuna los derechos y las libertades de los ciudadanos argelinos. "Soy un eterno militante que ha apoyado a los oprimidos, a los periodistas, a los sindicatos y a los islamistas injustamente perseguidos", afirma Bouchachi. Su entrada en política fue efímera. Se adhirió en el 2012 al partido FSS (Frente de las Fuerzas Socialistas) después de años de exclusión. Su combate jurídico, siempre al lado de las víctimas del Ejército, hizo que se situara en el flanco enemigo del sistema.

"La celebración de las elecciones en Argelia es suicida"

Mustafa Bouchachi

Abogado penalista argelino

"No es fácil ejercer nuestra profesión en un país autoritario. Y menos aún cuando se defiende a los militantes del Frente Islámico de Salvación (FIS)" durante el periodo en que el régimen militar abortó el proceso electoral que les dio la histórica victoria. "Siempre digo que no importa el color político del individuo porque al ser víctima del sistema, debe ser defendido. Así,  he defendido personas de la derecha, de la izquierda, islamistas, sin tomar en consideración sus ideología", explica.

El abogado alcanzó un escaño en las elecciones legislativas del 2012, pero al sentarse en la Cámara de Representantes entendió que perdía el tiempo. "El Parlamento era simbología política, que no representaba al pueblo sino a la élite del Frente de Liberación Nacional (FLN), el partido único". Al descubrir, en poco tiempo, que el Parlamento "no controlaba, no proponía y aún proponiendo lo rechazaba todo automáticamente", decidió abandonar.

Legitimidad popular

Bouchachi no quería que su imagen sufriera el resto de su vida. Se apeó del barco político, se desvinculó del lobi del sistema y prosiguió su carrera jurídica. "He trabajado mucho de manera altruista, sobre todo cuando se trataba de jóvenes que por verter críticas en las redes sociales eran arrestados", comenta.

"Este ha podido ser un factor que me permitió ser aceptado por los argelinos", responde el abogado cuando se le pregunta por los motivos de su legitimidad popular como cerebro de la transición. Según él, una convocatoria electoral sin transición es "suicida". El pueblo exige un periodo de cambio sin rostros marcados por la corrupción del antiguo régimen. Bouchachi se está preparando para formar parte de la comisión independiente y abrir la etapa transicional capaz de crear una primera base política para refundar Argelia.

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