19 feb 2020

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RECTIFICACIÓN

La congresista musulmana de EEUU no irá finalmente a Israel

Rashida Tlaib cambia de posición tras acusar al Estado judío de imponerle "condiciones opresivas" para viajar a Cisjordania

Ricardo Mir de Francia

Rashida Tlaib, en una comisión en el Capitolio, el pasado 17 de julio.

Rashida Tlaib, en una comisión en el Capitolio, el pasado 17 de julio. / STEFANI REYNOLDS (POLARIS)

Tras muchas idas y venidas de un conflicto diplomático que ha levantado ampollas en el Partido Demócrata, Rashida Tlaib no viajará finalmente a Israel. La congresista estadounidense de origen palestino se ha referido a las "condiciones opresivas" que le había impuesto el Gobierno de Binyamín Netanyahu para entrar en el país como motivo para cancelar su visita a la Cisjordania ocupada, donde pretendía visitar a su abuela de 90 años. "Silenciarme y tratarme como a una criminal no es lo que ella quiere para mí", ha dicho Tlaib en un comunicado. Este jueves Israel prohibió la entrada de las dos únicas diputadas musulmanas de EEUU por su apoyo al movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra el Estado judío, una medida que revocó más tarde en el caso de Tlaib invocando "razones humanitarias". 

Caben muchas interpretaciones sobre lo sucedido en los últimos días, pero no hay duda de que ha servido para amplificar la causa del BDS en Norteamérica o las restricciones que Israel impone a la libertad de expresión de sus detractores. Por no hablar del nuevo golpe de Netanyahu a la relación de su país con el Partido Demócrata, donde empieza a romperse el tabú de la crítica a la ocupación o a las violaciones de los derechos de los palestinos. Los líderes demócratas en el Congreso han calificado de "escandaloso" y "profundamente decepcionante" el veto sin precedentes a Tlaib e Ilhan Omar, representantes del pueblo estadounidense, que cada año aporta más de 3.000 millones de dólares a su aliado en ayudas militares. Incluso el AIPAC, el gran lobi proisraelí en Washington, pidió que se permitiera entrar a Tlaib. 

Inicialmente la congresista envió una carta al ministro del Interior israelí implorando que le dejara visitar a su abuela en un pueblo a las afueras de Ramala. "Podría ser mi última oportunidad para verla", escribió en una misiva en la que también se comprometió a "respetar cualquier restricción y no promover el boicot durante mi visita a Israel". En el 2017 el Estado judío aprobó una ley que permite a sus autoridades prohibir la entrada a los activistas que promuevan activamente el BDS. 

La petición de la congresista fue finalmente atendida por "razones humanitarias".  Poco después, Tlaib la desestimó alegando que hubiera sido una "humillación" que usaran el amor hacia su abuela para doblegarla "con sus políticas opresivas y racistas". A lo que el Gobierno de Netanyahu ha contestado acusando a la representante de Detroit de no buscar otra cosa que la "provocación". "Aparentemente su odio por Israel sobrepasa al amor por su abuela". El veto israelí contaba con el apoyo de Donald Trump, quien acusó a las dos congresistas de "odiar a Israel y a todos los judíos" y dijo que dejarlas entrar sería un "signo de debilidad".